La ofensiva contra la seguridad social y el caso de Euzkadi.

Jesús Torres Nuño1

 

Para enmarcar adecuadamente la actual ofensiva contra la seguridad social y las pensiones de los trabajadores, necesariamente tenemos que remontarnos, así sea de manera sucinta, al plano más general, a su origen, pues como todos sabemos ésta ofensiva no es una política surgida del “intelecto” del actual presidente, es parte de la política mundial imperialista.

En los 90 se dieron en forma generalizada las reformas neoliberales que facilitaron la mundialización del capital: la reestructuración productiva y la proliferación de las “áreas de libre comercio”. La llamada “globalización”, nombre dado a esa realidad del capital aún más internacionalizado y todavía más ávido por rapiñar a los pueblos de todo el mundo, prometía una evolución global de estos a un mundo más justo y equitativo. En realidad, no pasaba de una fachada para encubrir el avance del dominio del capital sobre un número mayor de fuentes de riqueza. Salinas fue el máximo exponente en nuestro país de ésta política, hoy tibiamente emulada por Vicente Fox.

Fue una verdadera ofensiva, un intento desesperado por frenar la caída de la tasa de ganancia del capital, su crisis estructural, mediante una rapiña abierta de las riquezas y la apertura de las llamadas áreas de libre comercio, como el TLC y próximamente el ALCA; la apertura de mercados y la caída de las barreras proteccionistas en una serie de países para la invasión comercial e industrial de las transnacionales; una ofensiva explotadora contra la clase trabajadora, con la imposición de ritmos de trabajo furiosos y una extracción de plusvalía aún más brutal con la llamada reestructuración productiva; el ataque a la legislación laboral, los contratos colectivos y las conquistas sociales: la seguridad social, la educación, etc. llevando a la destrucción de fuentes de trabajo y un aumento en el desempleo a una escala impensable hasta entonces.

El ilegal cierre de Euzkadi responde también a esa ofensiva, aunque tiene una peculiaridad, pues como su objetivo fundamental es la destrucción del contrato ley, primeramente decidieron la destrucción de nuestra organización sindical, el único obstáculo importante para lograrlo.

 

Sin embargo ese esquema hoy vive una franca crisis, principalmente por dos factores: la resistencia de cada vez más amplios sectores y la profunda crisis económica, que a partir de 1999 se hace mundial y llega al corazón del sistema, en particular a los Estados Unidos. Eso es lo verdaderamente nuevo. Por primera vez en 30 años, tenemos un cuadro de crisis simultánea en los tres centros imperialistas: EEUU, Europa y Japón, después del mini boom de la economía yanqui, que canalizó la economía mundial durante una década, hoy la economía norteamericana esta muy cercana a un craq económico y financiero, gracias a su impresionante deuda, pues necesita de 1.5 millones de dólares por día para financiar su déficit crónico.

Los especialistas financieros hablan ahora de la necesidad de un plan de rescate para la economía yanqui, muy parecido a los que han aplicado en nuestros países. Y ni siquiera la tenue recuperación del gasto, gracias a la enorme inversión armamentista, fruto de la guerra de rapiña en Irak, logra ir más allá de un fenómeno estrictamente coyuntural.

De ahí que nuestro país tenga un negro panorama para los próximos años, además de no contar con un gobierno que sepa enfrentar el proceso, pues por el contrario pareciera que por momentos, cada vez más largos, se pierde el control de la situación, mientras la resistencia a sus intentos por imponer las llamadas reformas estructurales crece. Ya veremos el resultado de la gran movilización del próximo 27 de septiembre, convocada por un número importante de organizaciones sindicales, donde destaca la participación de los compañeros electricistas del SME.

El ejemplo de la resistencia del pueblo boliviano tiende a repetirse, en toda América Latina.

 

Ahora, para analizar la problemática de la seguridad social en nuestro país, es necesario partir de las reformas a las pensiones del IMSS de 1995. Se dijo en ese entonces que dicha reforma mejorarían los montos de jubilación y dejaría de ser un problema financiero para el instituto. Hoy es más que evidente que ni se han mejorado las jubilaciones, ni se ha apoyado la planta productiva con esos fondos, ni se ha resuelto la grave situación financiera del IMSS.

Los únicos beneficiarios han sido los bancos, hoy controlados, como sabemos, por firmas extranjeras.

Además, es sumamente preocupante que el Congreso haya autorizado al gobierno de Fox la utilización de 20 mil millones de pesos del fondo de retiro, para pagar el costo corriente del gobierno federal y la inversión de fondos de pensiones en el extranjero.

Habría que recordar que una parte de los pagos que el gobierno tuvo que pagar durante la crisis de fines del 94, venía precisamente de los fondos de pensión de los trabajadores norteamericanos, que hoy también están en riesgo.

Además, el desfinanciamiento de las instituciones se plasma directamente en la creciente escasez de los medicamentos, la saturación de pacientes a los médicos, disminuyendo inexorablemente la calidad del servicio. Es una política consiente de su destrucción en beneficio de la medicina privada y lo más grave, la evasión de la obligación estatal de otorgar ese servicio.

Y ahora se están cocinando las reformas al ISSSTE, con el mismo esquema aplicado al IMSS.

Pero hay un aspecto que requiere destacarlo especialmente: ¿Dónde quedaron las cotizaciones de los trabajadores de los últimos 40 años? Tan solo en el ISSSTE es un monto cercano a los 400 mil millones de pesos. Y en el caso del IMSS las autoridades reconocen que solo cuentan con los recursos de los últimos 4 años. De ahí que en la última revisión, el IMSS condicionó ilegalmente la revisión salarial a la revisión de las pensiones de los trabajadores del IMSS.

Es un verdadero fraude, los distintos gobiernos han utilizado esos fondos, se los han robado prácticamente y ahora miles de trabajadores serán quienes, como de costumbre paguen los platos rotos, mientras funcionarios y magistrados gozan de jubilaciones millonarias y no se diga los ex presidentes. Recientemente se dio a conocer los gastos que representan los gastos que implican el sostenimiento de cada ex presidente y es superior a los 4 millones de pesos, cada uno, entre su pensión vitalicia, bonos, prestaciones y sobre todo en su seguridad. Es realmente ofensivo.

Por ello nos manifestamos en apoyo total a la demanda de los trabajadores democráticos del sector salud, que durante la revisión de su contrato en el IMSS, salieron a las calles demostrando su disposición de ir a la huelga, que sería la primera en la historia en ese importante sector, medida que fue apoyada por sindicatos tan importantes como el SME y los telefonistas, así como por el sindicato de la UNAM, quienes habían decidido realizar una falta colectiva en caso de que estallara la huelga, en una medida que apuntaba a lograr una coordinación nacional de acciones, perfilándose hacia un paro nacional.

Esa medida está latente también alrededor de la privatización de la industria eléctrica, donde a pesar de la campaña gubernamental, a los trabajadores y a amplios sectores de la población nos queda claro que a pesar de las promesas de Fox, la CFE y Luz y Fuerza, terminarían siendo destruidas, descapitalizadas en beneficio de las transnacionales.

También nos manifestamos en apoyo a los compañeros del sector que vienen exigiendo una auditoría de los fondos de las pensiones en las instituciones de salud, para evitar que se consuma el gigantesco fraude.

Como decíamos al principio, el llamado neoliberalismo está en una franca crisis, la globalización ha traído solamente hambre y miseria, desempleo para millones de trabajadores en el mundo, que son arrojados a un proceso de pauperización. Pero si además se nos quieren arrebatar los derechos básicos, la salud, la educación y el trabajo, solamente conseguirán una mayor protesta, el fantasma de Bolivia rondará en nuestro país, para evitar estos planes funestos de los organismos financieros, en beneficio de las transnacionales.

 

Y finalmente quisiera darles a conocer una parte de nuestra problemática que tiene que ver con el tema de la salud. Como ustedes saben estamos próximos a cumplir dos largos años en conflicto. Hasta el momento no se ha querido reconocer nuestro derecho a la huelga, un derecho básico, fundamental de todos los trabajadores en el país. Nuestra huelga ha sido calificada con un inexistente término, el de la “improcedencia”. Esa ilegal medida tendrá que caer, la vamos a derrotar.

Pero no conformes con ello, desde principios del año pasado, se nos arrebató, también ilegalmente y en una clara medida de apoyo a Continental, el derecho a la atención en el IMSS, que por ley nos correspondía, con el falso argumento de que nuestra huelga no está reconocida, a pesar de que cumplimos, nosotros sí, con los requisitos estipulados en la ley.

Esto ya ha tenido consecuencias trágicas, pues dos de nuestros compañeros han muerto por falta de atención médica, además de las tremendas dificultades que tenemos en los casos de algunos trabajadores enfermos, así como de algunos de nuestros hijos y esposas.

Por ello presentamos una denuncia ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que también se plegó a esa ilegal medida en contra nuestra. Pero no lo vamos a dejar ahí, acudiremos a donde sea necesario, a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos para denunciar a Santiago Levy por esa ilegal medida.

Pero a pesar de ello, les aseguramos que nuestro movimiento continuará hasta las últimas consecuencias. Nuestros compañeros a pesar del desgaste, de medidas como las que he descrito, de los vanos intentos por romper nuestro movimiento, seguiremos hasta que sean respetados nuestros derechos, hasta que Continental reabra nuestra fuente de trabajo.

Hace tres años, hubo una huelga en Charlotte, en Estados Unidos, en Carolina del Norte, los trabajadores la sostuvieron por cerca de un año, cuando finalmente doblegaron a esta transnacional tan poderosa e influyente. Nosotros retomamos su lema como nuestro: Resistiremos un día más que Continental.

 

Gracias.

 

 

 

1 Secretario general del Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de Euzkadi.

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