Álvaro Silva Calderón
Modos de seguridad social
El anhelo y la búsqueda de la seguridad social son consustanciales a la vida humana, lucen como ligadas al instinto de conservación y al espíritu gregario del hombre.
El Almacenamiento
El almacenamiento fue posiblemente la primera aproximación del hombre a un modo de seguridad social. La acumulación de alimentos o de leña para prevenir el hambre o el frío en épocas de escasez. Si, tal vez, inicialmente se hizo en forma individualizada, no tardaría el hombre en darse cuenta de que con el trabajo conjunto había mejores posibilidades de juntar y guardar esos bienes y por tanto mayor seguridad de contar con ellos en las épocas cuando no podía recogerlos día a día, para satisfacer el hambre y su necesidad de calentarse.
El Ahorro
El ahorro como un modo evolucionado de acumulación y de previsión más avanzada, en sus primeros tiempos ha debido ser también una práctica individualizada, dirigida a cubrir eventualidades personales o familiares o a lograr mejores condiciones futuras de vida, pero la colectivización del ahorro es sin duda la concientización de que el apoyo del grupo social lo hace más eficiente y seguro.
El ahorro, aunque encomiable, resultó por sí solo un modo insuficiente para una razonable seguridad social, tanto por la dificultad para hacerlo, como por su limitación para atender las eventualidades gravosas que deben enfrentar las personas, eventualidades que el ahorro sólo llega a paliar y muy difícilmente a compensar.
Para los sectores sociales económicamente débiles, dado el desequilibrio entre sus ingresos y el costo de la vida, el esfuerzo por ahorrar resulta casi siempre infructuoso y si algún ahorro logran hacer estos sectores, es con mengua de la satisfacción de necesidades presentes. Además, el ahorro suele ser deteriorado por la endemia de la inflación y por el aparecimiento creciente de nuevas necesidades.
Sólo los sectores sociales más ricos pueden ahorrar con holgura. En razón de quienes holgadamente pueden ahorrar, posiblemente el ahorro ha sido más eficiente para la acumulación de capitales con fines empresariales, que para fines de previsión social.
Mutualidades y Montepíos
Las mutualidades, montepíos u otros modos similares aparecen en búsqueda de una seguridad más colectivamente garantizada y si bien tienen una base de solidaridad social, son sólo paliativos de alcance limitado y están influidos por una idea de beneficencia o caridad, de alguna manera no agradable al espíritu del hombre, que se siente más satisfecho y orgulloso con modos más claramente contributivos.
El Seguro Social
El seguro social se apoya en una cotización o prima y se espera de él no una dádiva, sino con derecho una contraprestación, conforme a reglas legales, generalmente imperativas, no relajables mediante pactos y con la garantía del Estado.
El seguro social ha estado basado fundamentalmente en la relación de trabajo, una limitante que aún se mantiene, pero con una tendencia a la ampliación de los sujetos protegidos, que se ha venido concretando durante la evolución de dicho seguro.
El seguro social, si bien ha sido y es una pieza importante en la búsqueda de la seguridad social, ha resultado, hasta ahora, también insuficiente para lograrla de una manera amplia y firme. Debe por tanto ser continuamente mejorado, ya que aún con la presencia de patronos, trabajadores y Estado y con un soporte técnico-económico que le da mayor sustentabilidad que las primitivas formas de previsión y le quita la percepción de beneficencia o caridad presente en éstas, no logra una situación satisfactoria de seguridad social, tanto por la limitación de los sujetos protegidos y los riesgos cubiertos, como por el monto de las indemnizaciones o contraprestaciones ofrecidas.
La seguridad social requiere la presencia de la sociedad entera, con el Estado en un rol preeminente. Las iniciativas privadas sectoriales sólo pueden ser tenidas como coadyuvantes. El derecho que regule la seguridad social, dada la presencia general de la sociedad y del Estado, debe ser derecho público, por tanto imperativo y no renunciable.
Seguridad Social Integral
La seguridad social integral es un estado de bienestar general dentro del cual los individuos, por efecto del esfuerzo coordinado y solidario de la colectividad, puedan tener asegurada la satisfacción de sus fundamentales necesidades biológicas y culturales, presentes y eventuales, con fundamento en un modelo político-económico sustentable, que transmita razonable certeza de que así continuará siendo en el futuro previsible.
Esta situación coincide con los fines de la generalidad de las políticas sociales, que no se limitan a la protección de los trabajadores, sino que alcanzan al conjunto de la población; y no solo aspiran contrarrestar una lista taxativa de enfermedades, accidentes, desempleo u otras eventos, gravosos desde el punto de vista económico, sino a un espectro abierto de necesidades, presentes o eventuales.
La seguridad social, así entendida, envuelve un concepto de universalidad, que impide hacer distinciones entre los individuos y va más allá de la protección de una clase determinada o de los nacionales de un país. Es la protección que la sociedad entera debe dar a todos y cada uno de sus miembros, que incluso traspasa fronteras y está dotada de internacionalidad.
Una concepción tal, acogida en una política y puesta en práctica mediante una regulación legal nacional e internacional, sería la etapa superior del Derecho del Trabajo o tal vez lo absorbería, por la culminación de los propósitos fundamentales de éste. Desaparecería así una de las más graves fallas atribuidas al sistema económico basado en el salariado, el cual establece la obligación del trabajo para que proceda el derecho a la remuneración y por tanto, al cesar la prestación del servicio, sucede la incapacidad económica de los trabajadores para satisfacer sus necesidades, y tal posibilidad introduce en el ánimo de ellos un sensación constante de incertidumbre, que crea preocupación y reduce su tranquilidad y el normal desenvolvimiento de la vida.
Simón Bolívar y la seguridad social
Se reconoce por diversos autores del Derecho del Trabajo (1) que uno de los primeros en plasmar este alcance de la seguridad social fue Simón Bolívar, al decir en su famoso discurso de Angostura en l8l9: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política…”.
Unió El Libertador el concepto de felicidad, que presupone la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano, con la seguridad social, o aseguramiento de esa situación por el Estado, para lo cual el gobierno debe producir estabilidad política, incorporando así la idea de la prolongación hacia el futuro de tal situación.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (2) recoge este concepto al establecer en su Art. 86 : ”Toda persona tiene derecho a la seguridad social como servicio público de carácter no lucrativo, que garantice la salud y asegure protección en contingencias de maternidad, paternidad, enfermedad, invalidez, enfermedades catastróficas, discapacidad, necesidades especiales, riesgos laborales, pérdida de empleo, desempleo, vejez, viudedad, orfandad, vivienda, cargas derivadas de la vida familiar y cualquier otra circunstancia de previsión social. El Estado tiene la obligación de asegurar la efectividad de este derecho, creando un sistema de seguridad social universal, integral, de financiamiento solidario, unitario, eficiente y participativo, de contribuciones directas o indirectas. La ausencia de capacidad contributiva no será motivo para excluir a las personas de su protección………”.
La Constitución venezolana consagra la seguridad social como un servicio público, que incluye por tanto a la generalidad de las personas y la excluye de los negocios lucrativos, colocándola a en el centro de la solidaridad colectiva, cuyo funcionamiento el Estado tiene la obligación de promover y asegurar.
La Constitución, no obstante la enumeración de una amplia gama de necesidades o circunstancias a cubrir, no las hace taxativas y las abre cuando dice que están también cubiertas las “necesidades especiales” o “cualquier otra circunstancia de previsión social”.
Lo anterior no lo podemos interpretar de otra manera, sino como la aspiración del sistema de seguridad social propuesto por la Constitución de proteger a todas las personas contra todos las necesidades e infortunios.
Ley Orgánica de Seguridad Social
La Ley Orgánica de Seguridad Social (3), a su vez, desarrolla las disposiciones sobre la materia contenidas en la Constitución y en los Tratados, Pactos y Convenciones suscritos y ratificados por Venezuela y establece la estructura organizativa para su funcionamiento.
Expresamente dicha ley dice en su Art. 3º que ella “tiene por objeto crear el Sistema de Seguridad Social, establecer y regular su rectoría, organización, funcionamiento y financiamiento, la gestión de sus regímenes prestacionales y la forma de hacer efectivo el derecho a la seguridad social por parte de las personas sujetas a su ámbito de aplicación, como servicio público de carácter no lucrativo…”. Añade en su Art. 4º que “La seguridad social es un derecho humano y social fundamental e irrenunciable, garantizado por el Estado a todos los venezolanos residentes en el territorio de la República, y a los extranjeros residenciados legalmente en él, independientemente de su capacidad contributiva, condición social, actividad laboral, medio de desenvolvimiento, salarios, ingresos y renta, conforme al principio de progresividad…”. Finalmente, establece que “El Sistema de Seguridad Social, sólo a los fines organizativos, estará integrado por los sistemas prestacionales siguientes: Salud, Previsión Social y Vivienda y Hábitat. Cada uno de los sistemas prestacionales tendrá a su cargo los regímenes prestacionales mediante los cuales se brindará protección ante las contingencias amparadas por el Sistema de Seguridad Social”, cuyo desenvolvimiento remite a leyes especiales. Y en cuanto al sistema de salud, especifica en su Art. 52 que “Se crea el Régimen Prestacional de Salud en consonancia con los principios del Sistema Público Nacional de Salud que tiene por objeto garantizar el derecho a la salud como parte del derecho a la vida en función del interés público, en todos los ámbitos de la acción sanitaria dentro del territorio nacional… El Sistema Público Nacional de Salud garantiza la protección a la salud para todas las personas, dentro del territorio nacional, sin discriminación alguna.”
De esta manera, la ley continúa en la línea de amplitud trazada por la Constitución para buscar progresivamente una seguridad social integral, universal y solidaria.
Economía sustentable y solidaria
Una sana y sustentable economía solidaria es indispensable para lograr la seguridad social y viceversa, una sana y sustentable economía solidaria no se concibe sin seguridad social.
Para que haya seguridad social no basta con la sola declaración de derechos, sino que hace falta un efectivo goce de los mismos, en concordancia con el espíritu del Derecho del Trabajo y del moderno Derecho en general, según los cuales lo que de verdad importa son las situaciones reales, predominantes sobre las formales.
Por tanto, los lineamientos doctrinales y la normativa legal, deben transformarse en políticas públicas y planes de gobierno, a fin de establecer una sana y sustentable economía solidaria que permita el efectivo goce de la seguridad social.
La energía y la seguridad social
La energía es indispensable para la seguridad social, porque todo sistema socio-económico sano y sustentable requiere una adecuada utilización de energía.
Antes de que el hombre practicara o pensara en formas de seguridad social, ya era un receptor de energía. La existencia misma de la vida y el medio en el cual ésta se preserva son resultado de un proceso energético. La energía es inherente a la vida, de tal manera que buena parte de la recepción energética vital sucede inconscientemente. Así, la energía solar directa es típica cosa común, disfrutable por todos, sin esfuerzo ni contraprestación y la energía indirecta del sol que obtenemos acumulada en los frutos de las plantas o en su madera, por lo menos en los primeros tiempos, tuvo también ese carácter de cosa común y todavía lo tiene en gran parte del mundo.
Tal vez después del control del fuego, el hombre debió empezar a tomar medidas para el aseguramiento de ese elemento, tales como fogatas permanentes, guardianes y turnos para mantenerlas, comenzando de esta manera a vincular intencionalmente lo social y lo energético.
Muchos de los sistemas o facilidades mediante los cuales se ha logrado avances en la seguridad social, han sido posibles por la aplicación de las diferentes formas de energía hasta ahora disponibles, las cuales han permitido mejorar las condiciones de trabajo, con la reducción del esfuerzo humano, el funcionamiento de medios de transporte, el saneamiento del ambiente laboral, el uso de equipos de seguridad personal, la prevención y curación de enfermedades, el entrenamiento de personal y otros factores que mejoran la seguridad social.
La energía tiene fuentes y manifestaciones heterogéneas. Como es bien sabido ni se crea ni se consume, adopta diferentes formas de aparecimiento y produce variados efectos. No parece descabellada la idea de algunas religiones que conciben a Dios como una energía ya que, El por definición, y la energía por naturaleza, están en todas partes y son la esencia del universo y de la vida. Por esto último tiene también fundamento la creencia de algunas sociedades de ver a sus miembros como hijos del sol, por ser éste el fundamental proveedor de la energía que requerimos para existir.
Fuentes de energía
Si nos movemos del infinito espacio universal, al reducido ámbito del nuestro planeta, podemos decir que toda la energía proviene del sol o del átomo. El sol prodiga su energía generosamente, ya en forma directa de luz y calor, día tras día, o acumulándola en diversas fuentes, como las plantas, los animales, el agua, el viento, de donde podemos obtenerla en forma de alimentos para atender nuestros requerimientos metabólicos o en otras formas para nuestras necesidades de calefacción, enfriamiento y movimiento.
Algunas de esas fuentes se han acumulado a lo largo del tiempo y por efecto de la fosilización las encontramos convertidas en carbón o hidrocarburos en inmensos reservorios ubicados en la corteza terrestre.
La energía solar produce en el agua continuos cambios de estado y movimientos que podemos aprovechar en los desniveles de la tierra por el aporte de la energía gravitacional, para convertirla en energía eléctrica o utilizarla para otros propósitos y el viento podemos obtener la energía que el sol incorpora a las capas atmosféricas.
El átomo mantiene aprisionada una enorme energía, pero no la prodiga ni la cede con facilidad, sino que hay que arrebatársela por fisión o fusión, con grandes riesgos, no sólo para quienes lo hacen sino para la humanidad y para el equilibrio ambiental global. De manera que existe temor fundado por la utilización de la energía nuclear.
Desarrollo Sustentable
La humanidad lucha por desarrollarse en condiciones de sustentabilidad, es decir de una manera que le permita acabar con la pobreza en forma generalizada y a la vez preservar el ambiente.
La extinción de la pobreza debe hacerse en forma generalizada, ya que la bonanza de unas regiones o capas de la población en detrimento o con olvido de la pobreza de otras, ha resultado inconveniente, no sólo por injusta, sino también por insostenible. Ello ha generado tensiones, maltratos, guerras y el exterminio de millones de seres humanos, tanto paulatinamente por efectos del hambre, la desnutrición y las enfermedades, como por situaciones de violencia para repartir por la fuerza elementos indispensables para la vida, como la tierra, el agua, los alimentos o las fuentes energéticas. Muchos conflictos y guerras han tenido y tienen como causa la apropiación de estas fuentes. En esa pugna no sólo ha resultado olvidado, sino maltratado, el ambiente natural, requerido para la existencia de todos, tanto para la de los oprimidos como para la de los opresores.
Distribución y aprovechamiento de las fuentes energéticas
Aparte de que las fuentes de energía ahora masivamente utilizadas están irregularmente repartidas en el globo terráqueo, su aprovechamiento ha sido también irregular, mediante el movimiento de inmensas cantidades de materias, primas o semi-procesadas, de unas regiones a otras en beneficio de los países más desarrollados y en detrimento de aquellos en donde originalmente se encuentran los recursos y de otros menos favorecidos por la naturaleza o por el desarrollo.
Hoy se estima que más de 2.000 millones de personas no tienen acceso a las modernas formas de energía y una quinta parte de la población mundial continúa usando leña, residuos de cosechas y desperdicios animales como principales combustibles para cocinar y calentarse; productos estos no sólo inadecuados desde el punto de vista energético, sino dañinos para la salud y la preservación del ambiente.
Para permitir a los países pobres el acceso a fuentes adecuadas de energía, se requieren políticas gubernamentales consistentes y un esfuerzo internacional coordinado.
En la cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable celebrada en Johannesburgo, África del Sur, en Agosto-Septiembre de 2002, (4) bajo el auspicio de las Naciones Unidas, se destacó el tremendo desequilibrio en la utilización de la energía. como una consecuencia de la pobreza y un obstáculo en la lucha contra ella.
La utilización total de energía en el mundo, en barriles equivalentes de petróleo, fue para el año 2000 de 128 millones. Los aportes para este consumo provinieron de: Petróleo, 42%; Gas, 25%; Carbón, 27%; Hidroelectricidad, 3% y Nuclear, 3%. De ese total, la mayor parte es utilizada por los países industrializados, mientras la energía escasea en otras regiones del mundo.
Como se ve, en el presente, los hidrocarburos (petróleo y gas) aportan la mayor cantidad de energía para el mundo y se estima que continuarán haciéndolo durante el futuro previsible. El sólo consumo mundial de petróleo para este año se estima en 84 millones de barriles y en l20 millones para el año 2030.
Fuentes de energía renovables
Con frecuencia se habla de fuentes alternas de energía, especialmente, con ocasión de la polémica sobre los efectos ambientales del consumo de hidrocarburos. En verdad, actualmente no se dispone de ninguna fuente alterna de los hidrocarburos, ya que ninguna de las conocidas está en condiciones de colocarse masivamente en el lugar que energéticamente hoy ocupan el petróleo y el gas. La energía nuclear pretendió ser esa fuente, pero sabemos cómo la humanidad ha retrocedido temerosa ante su uso y el hidrógeno, otra fuente importante para ocupar ese papel, no está todavía en condiciones de hacerlo en forma general.
Las llamadas fuentes energéticas alternas o renovables son más bien fuentes coadyuvantes, complementarias o secundarias en el suministro de energía requerido por el mundo.
Combinación de todas las fuentes de energía
Una armónica combinación del uso de todas las fuentes energéticas disponibles parece el camino a seguir por la humanidad, tanto por razones de conservación de las no renovables, a fin de prolongar en el tiempo un uso racional de las mismas, como por razones de contribución a la preservación del ambiente y por las dificultades de transportación y suministro de la energía a regiones distantes o aisladas, lo que impone el uso de energías renovables disponibles localmente, como la solar, la hídrica, la eólica, la geotérmica, la proveniente de las mareas, de la biomasa y otras.
A esa combinación de fuentes energéticas debe unirse una racional utilización de la energía, que propenda a corregir el actual derroche que de la misma se hace en los países industrializados y permita liberar cantidades que puedan llegar las regiones atrasados del mundo y a las generaciones venideras, como un elemento indispensable para un desarrollo sustentable.
El Petróleo y el gas, sustancias naturales
El petróleo y el gas son sustancias naturales, que pueden ser convertidos en productos tan puros como sea deseable para su utilización como energéticos que contribuyan a la limpidez del ambiente o para utilizarlos en satisfacer necesidades humanas no energéticas, que propendan a preservar la vida o a mejorar su calidad, tales como medicinas, fertilizantes, alimentos, vestidos, cosméticos, materiales para la construcción de viviendas e industriales en general y muchos otros. Se trata sólo de un problema de aplicación de tecnologías, por lo demás ya fundamentalmente conocidas, y de los costos consiguientes; todo lo cual está asociado con un desarrollo económico y social sustentable, que implica justa redistribución de la riqueza y capacidad generalizada para la adquisición de bienes y servicios de buena calidad.
Garantía de suministro
Una de las prioridades de la política energética de cualquier país es la seguridad de suministro y se reclama como una condición para el intercambio, sobre todo a los países productores de hidrocarburos. Éstos a su vez han adquirido compromiso, expreso o tácito, para cumplir esa condición.
El importante grupo de países productores exportadores de petróleo integrantes de la OPEP ha afirmado que ese compromiso no es solo con los centros industrializados, sino también con los países pobres o en vías de desarrollo, que requieren energía y cuyo necesidad de superar el retraso hacen su demanda cada día mayor; de tal manera que el crecimiento futuro de la demanda energética provendrá fundamentalmente de estos últimos países, que ya hoy constituyen centros de competencia por la energía frente a los países desarrollados, siendo ésta una de las causas de la elevación de los precios del petróleo que estamos presenciando.
Esta elevación de precios crea a su vez dificultades a los países pobres o menos desarrollados para la adquisición de energía, lo cual exige la atención y cooperación internacional. Este compromiso lo viene canalizando la OPEP mediante el Fondo OPEP (5) para financiar a los países pobres no miembros de la Organización. Por su parte, los países miembros, individualmente o asociados con otros, vienen también tratando de resolver el problema de los países pobres carentes de fuentes de energía. Es el caso de Venezuela y México con el Pacto de San José (6) y Venezuela sola con los Acuerdos de Caracas (7), convenios estos que permiten a un grupo de países no desarrollados financiar su consumo petrolero en condiciones especiales.
Tratamiento de los recursos energéticos
Las actividades con los hidrocarburos y con las fuentes de energía, en general, han venido siendo manejadas con criterios eminentemente comerciales. Se explora por hidrocarburos, se aseguran sus reservorios por los inversionistas y se explotan los yacimientos para extraer materias primas que fundamentalmente son transportadas a los grandes centros industriales, donde son convertidos en productos y consumidos para mover sus estructuras de producción y atender la calidad de vida de sus habitantes, en general en forma derrochadora, dada la percepción de abundancia de la energía y de los precios viles que se ha venido pagando por la misma.
Teorías han habido que han querido ver los recursos naturales y los energéticos en particular, como bienes de nadie, susceptibles de apoderamiento por captura, cuyo precio estaría conformado sólo por los costos de tal captura y las ganancias del captor. Esta visión debe cambiar, comenzando por el tratamiento que debe darse a los recursos naturales, entre ellos, a los hidrocarburos, predominante fuente energética actual.
Ese cambio implica el ejercicio de la soberanía sobre los recursos naturales por parte de los países donde se encuentran, a los fines de su adecuada explotación y conservación, en armonía con otros recursos y en beneficio de los pueblos. Es este un derecho internacionalmente reconocido, que debe ser cabalmente ejercido, pero que la presencia de gigantescas empresas privadas transnacionales y los intereses de estados dominantes han entorpecido.
Con frecuencia en la búsqueda y explotación de los recursos energéticos no han sido tomados en cuenta o han sido atropellados los intereses de la colectividad y la protección del ambiente, contraviniéndose la sustentabilidad económica y la seguridad social.
Los más atractivos salarios en las actividades energéticas, en comparación con otras actividades económicas, han sido el señuelo para la atracción de contingentes humanos, sustraídos de sus tradicionales o naturales actividades e incorporados en campamentos o enclaves, donde una febril actividad e inicial aparente abundancia, daba la impresión de desarrollo y seguridad, para luego de agotado el recurso, pasar esos transitorios centros de trabajo al abandono, con desempleo, desarraigo y pobreza general y con un impacto ambiental en muchas ocasiones irreversible.
La contaminación de las aguas, la mala deposición de los residuos, la emisión incontrolada de gases nocivos a la atmósfera son pasivo sufrido por los países donde se encuentran los recursos energéticos.
Los ingentes ingresos que generan las actividades con los energéticos predominantes, no han sido tampoco razonablemente distribuidos entre los dueños de los recursos y los explotadores. Los países dueños de la reservas, que sufren el agotamiento de éstas y deben atender tanto el impacto ambiental de su explotación, como los efectos que dicha actividad produce en la población y en la economía en general, se han quedado con cantidades no proporcionalmente justas a las recibidas por los explotadores, lo que ha mantenido a los primeros con déficit en sus presupuestos y endeudamientos, mientras que ha permitido grandes acumulaciones de capital en cabeza de los explotadores.
Luchas laborales en las actividades para la explotación de los recursos naturales se han dado por la sindicalización, por el aseguramiento de las prestaciones sociales, por la estabilidad en el trabajo, por el salario, por los servicios de salud, por la jornada de trabajo, por las vacaciones, por la jubilación y por la contratación colectiva. En muchas oportunidades los trabajadores de este sector han sido pioneros y sus solicitudes han repercutido en otras actividades económicas, que los gobiernos deben atender y armonizar.
La nacionalización
Todo esto ha producido una tendencia a la nacionalización o control estatal de las empresas petroleras o energéticas.
El Estado tiende a busca una explotación de los recursos energéticos con criterios de conservación, de preservación del ambiente, de racional utilización de los mismos y de justa distribución de los ingresos provenientes de esa actividad, a fin de mejorar la atención de las necesidades de la colectividad, armonizando esa explotación con otras actividades económicas para corregir los efectos dañosos de la monoproducción, la dependencia y propender a la sustentabilidad económica.
La atención de las necesidades colectivas, como elemento esencial de las políticas sociales, tiene en los países productores de energía un valioso soporte en los ingresos provenientes de esta actividad. Esos ingresos sirven para financiar obras y servicios públicos como vialidad, acueductos, saneamiento, escuelas, educación, hospitales, salud, viviendas, créditos y, en general, para la creación de las bases reales de la seguridad social integral, así como para atender los requerimientos de los sistemas prestacionales específicos. Es bueno recordar que estos últimos sufren con frecuencia problemas de sustentabilidad por dificultades en la obtención de los recursos económicos que permitan su adecuado funcionamiento a lo largo del tiempo. Los ingresos provenientes de los recursos energéticos pueden contribuir grandemente a resolver este problema, ya por aportaciones fiscales directas a las cajas de esos sistemas o por la creación de fondos especiales que los respalden.
Las actividades relacionadas con los hidrocarburos y con los energéticos en general, dada su enorme importancia social y estratégica, no pueden ser tratadas como meras actividades comerciales, sino como verdaderos servicios públicos, con todas las consecuencias que ello implica, tales como la garantía de su continuidad o no interrupción, justos precios o tarifas, adecuación a los avances tecnológicos y racionalidad de consumo, de conformidad con los requerimientos colectivos y la necesaria preservación del ambiente, todo bajo la regulación del Derecho Público.
Ejercicio de soberanía sobre los recursos energéticos
En la búsqueda del ejercicio soberano sobre sus recursos energéticos a fin de aplicarlos al bienestar de la Nación en su conjunto y fortalecer las bases de una seguridad social amplia, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece:
Art. l2: “Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles….”.
Art. 3ll: “…………El ingreso que se genere por la explotación de la riqueza del subsuelo y los minerales, en general, propenderá a financiar la inversión real productiva, la educación y la salud………….”
Art. 302. “El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera…. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo”.
Art. 303. “Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A. o del ente creado para el manejo de la industria petrolera…….”
Ley de Hidrocarburos
La nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, (8) dictada por el Ejecutivo Nacional, autorizado mediante Ley Habilitante, establece a su vez:
Art. 5: “Las actividades reguladas por este Decreto Ley estarán dirigidas a fomentar el desarrollo integral, orgánico y sostenido del país, atendiendo al uso racional del recurso y a la preservación del ambiente. A tal fin se promoverá el fortalecimiento del sector productivo nacional y la transformación en el país de materias primas provenientes de los hidrocarburos, así como la incorporación de tecnologías avanzadas.
Los ingresos que en razón de los hidrocarburos recibe la Nación propenderán a financiar la salud, la educación, la formación de fondos de estabilización macroeconómica y la inversión productiva, de manera que se logre una apropiada vinculación del petróleo con la economía nacional, todo ello en función del bienestar del pueblo”.
Conclusión
Como se ve la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley Orgánica de Seguridad Social, acogen el criterio de una seguridad social amplia y la propia Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos están orientadas hacia la aplicación de los recursos energéticos a la satisfacción de las necesidades esenciales de la población, como la educación y la salud, y al fomento de un desarrollo integral y sostenido, con preservación del ambiente, en beneficio de la población en general y con proyección hacia el futuro, que son bases reales de la seguridad social integral.
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1)Roberto Pérez Paton. Derecho Social y Legislación del Trabajo. Pág. 819
2) Mario Deveali. Curso de Derecho Sindical y de la Previsión Social. Pág. 323.
3)Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 17 de noviembre de l999, publicada en la Gaceta Oficial No. 36.860 de 30 de diciembre de l.999.
4)Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social, Gaceta Oficial No.37.600 de 30 de diciembre de 2002.
5)United Nations Report of the World Summit on Sustainable Development, Johannesburg, South Africa, 36 August 4 September 2002.
6)Conferencia XXXIX extraordinaria de la OPEP, Ginebra 7 de abril de 1974.
7)Convenio celebrado por Venezuela y México en San José de Costa Rica para mejorar las condiciones de abastecimiento de petróleo a países de Centro América y el Caribe, de 3 de agosto de l980.
8)Acuerdo de Caracas, que amplía el número de países calificados para mejorar las condiciones de financiamiento de sus adquisiciones petroleras, pero sólo Venezuela asume el compromiso con los nuevos países incorporados. Caracas, 19 de octubre de 2000.
9)Decreto con Fuerza de Ley Orgánica de Hidrocarburos No. 1510, de 2 de noviembre de 2001, que entró en vigencia el 1º de enero de 2002.
Descargue aquí las memorias del VII Congreso de la AIJDTSSGC en formato PDF.