El trabajador debe dejar de ser visto como un objeto de producción
No puede haber un solo trabajador explotado. Todos, absolutamente todos nuestros trabajadores, sean del sector público o privado deben tener garantizado el ejercicio de sus derechos como trabajador, dijo la Dra. Marisol Plaza en el IV Congreso Iberoamericano del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social.
La creación del nuevo sindicalismo latinoamericano marcado por un nuevo tipo de organización donde el trabajador participe en la toma de decisiones, y deje de ser visto como un objeto de producción, anunció la Procuradora General de la Republica, Marisol Plaza, al instalar formalmente el IV Congreso Iberoamericano del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social que reúne en Caracas a casi 20 profesionales del derecho de Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia, España, Perú, México, Cuba y Venezuela.
Durante su exposición la Abogada de la Nación señaló que mucha agua ha corrido para llevar a la República Bolivariana de Venezuela al punto de desarrollo ideológico y de liderazgo que en materia social ha alcanzado hoy, en la región y en el mundo. Señaló que no cabe duda que el éxito de su difusión se debe a que la iniciativa y constante evolución se ha dado en el seno de las clases trabajadoras, quienes no sólo con palabras, sino con hechos contundentes se han hecho escuchar, demostrando su fuerza y voluntad en la idea fija de cambiar el modelo de explotación que las condena al estancamiento y permanencia en condiciones desfavorables.
“En efecto, la lucha por reivindicaciones dinerarias y sociales, que lleva y llevará a cabo el ser humano de este siglo, pasa por una visión de igualdad y equidad de los hombres y las mujeres sin discriminación de ninguna índole, y está marcada indefectiblemente por el cambio, la transformación de los modelos productivos y la participación de las fuerzas laborales en ellos”, acotó.
Agregó la Dra. Plaza que la alta conciencia que tienen como colectivo los trabajadores, como los de la industria petrolera de nuestro país, los llevó a rescatar y poner operativa una de las empresas más tecnificadas y productivas del mundo, ante la “huida” irresponsable de los jefes y gerentes, quienes se ocupaban de dirigir un paro patronal y de sabotaje a esta industria. Según Plaza los trabajadores hicieron uso de sus conocimientos y su valentía, teniendo claro que lo que se jugaba más que la propia PDVSA, era la estabilidad económica, social y política del país.
“De allí,- enfatizó- resultó fácil darse cuenta y demostrar al mundo que la cogestión laboral es una vía de inclusión altamente productiva y rentable, tendente a una sana distribución de las riquezas, y que los trabajadores están preparados y prestos a avanzar un peldaño más hacia el éxito”.
Según la Abogada de la Nación la estrategia que nace de las propias fuerzas trabajadoras del continente, es alcanzar una visión compartida de las metas y objetivos que se quieren lograr de manera acorde con el impulso dado por este momento histórico de Latinoamérica, pero sobre todo, una dirección unificada y organizada de los puntos de acción, para conseguir, mas allá de las merecidas reivindicaciones patrimoniales y sociales el cambio económico que garantizará en el tiempo, la inclusión como elemento inseparable del desarrollo de un país.
“Entonces,- agregó – que nuestro compromiso y norte como iuslaboralistas en el día de hoy, debe estar orientado a canalizar, mediante propuestas concretas, la profunda inquietud social en la que se encuentran las fuerzas laborales en nuestros países, producto del nocivo tratamiento que se ha propugnado a sus derechos, protegidos de manera insuficiente o ineficaz por parte de las leyes, consecuencia muchas veces, de la influencia y fuerte presión de movimientos integracionistas fundamentados sólo en la expansión del libre mercado y la competitividad, cuyos promotores aducen que, la legislación laboral (por proteccionista) obstaculiza la generación de nuevos empleos y el establecimiento de libres acuerdos entre patronos y trabajadores, que resultarían mucho más favorables a éstos”.
Asimismo acotó que “son muchos los ejemplos que podemos citar, específicamente en Latinoamérica, que develan que tales afirmaciones son una falacia. Con el respeto que nos merecen todos los pueblos y sus decisiones soberanas, ha quedado demostrado que las normativas internacionales diseñadas para favorecer la “expansión de mercados”, tal como ha sido propuesto el llamado Tratado de Libre Comercio para Centroamérica o CAFTA por sus siglas en inglés, generan desempleo y sacrifican la autosustentabilidad alimentaria de los países en vías de desarrollo, mediante la dependencia con naciones desarrolladas” puntualizó.
Sostuvo la Procuradora General de la República que vivimos en un tiempo de cambio y esperanza, donde es indispensable que se tome conciencia de la fuerza e influencia de cada individuo, cuando actúa como parte de un colectivo.
“Esto último- aclara- nos lleva a la idea de el nuevo sindicalismo, ese que supera los vicios del pasado y constituye pilar fundamental de esa esperanza en la construcción de un modelo diferente. Este Congreso es una invitación a la creación del nuevo sindicalismo latinoamericano, marcado por un nuevo tipo de organización donde el trabajador participa en la toma de decisiones; sus dirigentes son los primeros servidores públicos que harán de su ejercicio un apostolado, centrados a un objetivo redimensionado: “el desarrollo integral del trabajador”, de manera que no se limite al aspecto salarial en el que se entraba con la visión del trabajador como objeto de producción; sino que se oriente a un paquete de beneficios de distinta índole, más amplio. Ese nuevo sindicato debe estar en estrecha conexión con su comunidad y debe lograr crecer junto a ella” acotó.
Manifestó la Procuradora General que en Venezuela se está construyendo el Socialismo del Siglo XXI que aunque se encuentra en un proceso de discusión el mismo abarcará 7 puntos básicos:
No puede haber un sólo trabajador explotado. Todos, absolutamente todos nuestros trabajadores, sean del sector público o privado deben tener garantizado el ejercicio de sus derechos como trabajador.
Una jornada de trabajo digna, que le permita estudiar y recrearse.
Unas condiciones ergonómicas en la prestación de sus servicios que determine la ausencia absoluta de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
El respeto a su condición como ser humano digno por el solo hecho de ser trabajador.
Igualdad de oportunidades para ingresar al mercado laboral.
Un salario justo que permita la satisfacción de necesidades básicas de alimentación, educación, salud, recreación y vivienda, del individuo y su familia.
Seguridad Social absoluta.
“En fin, – puntualizó la Procuradora General de la República- el trabajo debe ser la gran oportunidad de realizarse como ser humano y hacer a través de él, el instrumento de producción de bienes, servicios y en consecuencia riquezas que lo beneficiarán a él mismo y a toda la colectividad sin limitaciones ni distingos. El Socialismo del Siglo XXI debe representar la oportunidad de establecer otras relaciones laborales donde el trabajador deje de ser visto exclusivamente como un objeto de producción.
Coordinación de Prensa
Procuraduría General de la República