¿Son las mujeres una subclase vulnerable dentro de la clase trabajadora?

Lic. y M.A.R.H. Karla Paola Delgado Rodríguez

Como sabemos el Derecho del Trabajo como Derecho Social, tutela los derechos fundaméntales de las personas sin distinguir sexo, y en especial, pretende salvaguardar los derechos de las clases mas vulnerables.

Desde el punto de vista formal, en todas las Naciones de Iberoamerica se reconoce y consagra la igualdad de Derechos entre hombres y mujeres. y se han comprometido Ratificando diversos a Tratados Internacionales a reconocer y tutelar estos de derechos.

El Derecho del Trabajo, es una vía mediante la cual se pretende lograr la Justicia Social; sin embargo, a enfocado su atención a equilibrar la relación entre los factores de la producción, es decir, entre los patrones que son la parte fuerte por representar al capital y los trabajadores que son la parte débil de la relación laboral.

 

¿Pero y las trabajadoras? ¿Pueden hablar de justicia social? cuando es evidente, que en todos nuestros países en mayor o menor grado, existe discriminación laboral entre hombres y mujeres; pueden hablarse de justicia social, cuando sus salarios son menores que los de los hombres, cuando se les limita solo a ciertos puestos, o cuando se condicionan los mismos al hecho de que no sea madre, o al numero de hijos o de personas que dependen de ella.

Este fenómeno de desigualdad se da a todos los niveles laborales, desde obreras hasta los puestos de mas alto nivel

Son evidentes las desigualdades salariales entre hombres y las mujeres que desempeñan el mismo trabajo, y naturalmente en las mismas condiciones laborales, dichas desigualdades, están presentes en todos los países, incluso en naciones que han firmado los convenios con la OIT que prohíben este hecho.

En el caso de México mi país, la mujer afronta una desigualdad salarial de un 18% menos respecto a la salario de los hombres, según un informe divulgado por el Consejo Nacional de Población

Y por otro lado e irónicamente, para las mujeres de mi país, al mismo tiempo, que se publicaba este dato, el ex presidente Vicente Fox, declaraba que el trabajo doméstico de las mujeres aporta un 17% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Estadísticamente se puede apreciar que las mujeres han accedido cada vez mas al empleo, sin embargo, debemos desatacar que en la mayoría de los casos, y en especial, en los países en vías de desarrollo, se trata de trabajos en industrias que requieren enormes esfuerzos físicos y comprenden largas jornadas de trabajo a cambio de escasos salarios.

Sin embargo, aun así, las mujeres que salen a trabajar, siguen cumpliendo con el pacto no escrito de realizar un trabajo no remunerado haciéndose cargo de las labores del hogar, y el cuidado de la familia;

Pero entonces ¿Se habrán convertido las trabajadoras en una subclase vulnerable, dentro de una clase, que ya es considerada débil?

No es el caso, tomar la posición de victimas frente a los hombres en la sociedad y en las relaciones laborales. Es simplemente que el papel de la mujer, a cambiado, ya no se limita únicamente al cuidado del hogar y a la crianza de los hijos, ahora las mujeres, por diferentes tipos de necesidades, ya sea de carácter económico o de superación personal y profesional, salen de sus hogares a trabajar a la par del hombre.

Debemos tener en cuenta que en nuestros países la mayoría de la población son mujeres, y cerca de 30 por ciento de los hogares latinoamericanos tiene jefatura femenina, lo que implica que, en estos casos, ellas son las proveedoras principales, según estudios de la OIT

Y a nivel mundial las mujeres representan más de la tercera parte de la fuerza laboral, aunque, su trabajo se sigue limitando a ciertos campos laborales en los que no se requiere una alta preparación y que suelen ser actividades mal remuneradas.

Sin embargo, según los datos de la Organización Internacional del Trabajo, a medida que los países se van industrializando las mujeres mejoran su categoría profesional.

Hoy por hoy las principales preocupaciones de las mujeres iberoamericanas son: el acceso al empleo, a un salario digno e igualad real de oportunidades entre hombres y mujeres que les permita mejorar sus condiciones de vida.

Las mujeres no pretendemos privilegios de la ley, ni ser tratadas como una subclase vulnerable, porque ya han demostrado su fortaleza en todos los ámbitos.

Pero si exigimos que se cumpla con la Ley y los Tratados Internacionales, exigimos, no ser discriminadas por la calidad de mujer y tener las mismas oportunidades de acceso al trabajo y salario que cualquier hombre.

Por otra parte, reconocemos la labor de nuestros gobiernos al promulgar leyes que consagren la igualdad entre hombres y mujeres, y su participación en los Tratados Internacionales que regulan el tema, pero esto no suficiente.

Ya que en la realidad, se sufren las deficiencias en la aplicación de la ley., por motivos diversos, como, leyes imperfectas, restricciones jurídicas, falta de recursos y pudiéramos seguir enumerando pretextos para no hacer frente al problema, pero todos nos llevarían simplemente a la falta de conciencia del estado en la solución de esta problemática.

Es el Estado quien debe comprometerse a eliminar la discriminación contra la mujer en todas sus formas y a tomar las medidas adecuadas, haciendo cumplir las Leyes y promoviendo políticas públicas concretas que atiendan los diferentes temas como lo es en el sector laboral

Sin embargo debemos reconocer que el problema de la discriminación por motivo de genero tiene sus raíces en la formación familiar, por lo que todos nosotros debemos contribuir a solucionar el problema orientando a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a nuestros amigos hombres y mujeres sobre lo negativo de los estereotipos de genero.

Las mujeres NO deben ser una subclase vulnerable dentro de la clase trabajadora, simplemente debe tomarse conciencia, considerarse y tutelarse por la Ley sus derechos , tomando en cuenta diferencias naturales entre los hombres y las mujeres, que tienen necesidad de trabajar

Señalando que en ningún momento demeritamos el papel del hombre trabajador, porque no debemos olvidar que tanto hombres como mujeres con nuestro trabajo, hemos forjado y somos responsables de las naciones en que vivimos hoy y somos corresponsables de su futuro.

Por lo que, debemos tomar esta responsabilidad y jugar un papel activo para la solución de este problema que nos aqueja a todos, porque todos tenemos cerca a una mujer que no esta exenta de sufrir los estragos de la discriminación de género.

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