Declaración de San Juan

glosa por Carlos Sáinz Muñoz.

 

PENSAMIENTO ORIENTADOR

 

Bajo el pensamiento orientador e inspiración del insigne juslaboralista Latinoamericano Dr. Osvaldino Rojas Lugo, oriundo de Puerto Rico, se han venido celebrando bianualmente y de manera ininterrumpida, desde la fundación de la ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE JURISTAS DEL DERECHO DEL TRABAJO Y DE LA SEGURIDAD SOCIAL (AIJDTSSGC), cinco Congresos internacionales del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social. Todos ellos han tenido como norte de su orientación el desarrollo y cultivo de estas disciplinas, contado siempre con la participación activa de lo más notable del juslaboralismo Iberoamericano.

 

 

INTEGRACIÓN IBEROAMERICANA

 

La integración del juslaboralismo hispano parlante en una Asociación académica obedece en gran medida a razones históricas, así como a elementos comunes que nos vinculan ineluctablemente en esta porción continental, la que ha sido llamada con frecuencia como la “América morena”.

 

Hemos partido de una profunda relación histórica, política y social con España, la que hemos mantenido vigente por innumerables razones; reconocemos así que es cultura viva derivada del encuentro de dos mundos, fusión de quienes traspasaron los mares desde Europa con una cultura distinta a la de las autóctonos de la América Latina, una simbiosis que forjara luego una nueva cultura que, sin desechar los orígenes y raíces culturales indígenas, asimiló principios de la aún llamada Madre Patria.

 

Es un hecho histórico irreversible la serie de vinculaciones que unen a la península Ibérica y la América Latina, y la ciencia jurídica no podía ser excepción. De alguna manera ello a vuelto a Iberoamérica, una parte del globo terráqueo muy especial, con condiciones ambientales, físicas y étnicas singulares, y con una multiplicidad cultural de ricas tradiciones que crean un perfil poco común, al grado que difícilmente se encuentra alguno similar en el resto del mundo.

 

Esa fusión de la cultura española con las culturas indígenas americanas precolombinas, y la evolución natural de este peculiar “híbrido” social, nunca ha dejado de interactuar, incluso en las gestas de emancipación que legítimamente se libraron con un enemigo circunstancial que siempre mereció respeto consideración y aprecio; ello nos formó un espíritu distinto y común tanto a conquistadores como a conquistados, olvidando viejos resabios de los que nadie de los presentes termina por ser culpable, y en donde la sinergia que se produce cuando coordinadamente se trabaja, vuelve conveniente la unión que genera fuerza, convicción, decisión y optimismo.

 

De allí las razones por las que tanto el colosal jurista hispano-argentino Dr. Guillermo Cabanellas primero, como el no menos trascendente juslaboralista puertorriqueño Dr. Osvaldino Rojas Lugo después, decidieron crear y continuar en su momento, respectivamente, Asociaciones Iberoamericanas de Juristas y no sólo Latinoamericanas, confiando en que así se conjugaría y preservaría lo mejor de cada cultura.

 

De suerte que, tras la desaparición física de ambos personajes —mas no de su presencia intelectual y moral, siempre orientadora que nos sirve de guía—, hemos decidido libremente nosotros, los aquí reunidos en este Congreso, continuar cultivando, ampliando y desarrollando lo que fueron los ideales básicos que animaran la fundación de esta Asociación; rindiendo con ello justo homenaje a quienes nos iluminaron el camino, fueron nuestros mentores más importantes, y nos sirven de guía para honrar el pensamiento unificador que ambos pregonaron.

 

El visionario Dr. Osvaldino Rojas Lugo —junto con Eduardo López Huailla y un puñado de valientes juristas de enorme valía—, en una cita histórica con el destino, sabiamente decidieron integrar esta Asociación a la cual nos enorgullecemos en pertenecer, porque cuando una Asociación de académicos se aparta de los ideales que le animan y dan vida, debe reconocer con valor civil y entereza el problema que le aqueja, en aras de poder reconducirla por el camino correcto.

 

Recordemos que Iberoamérica es muy ancha, y que en ella caben todas las corrientes de pensamiento jurídico; de manera que pueden coexistir diversas organizaciones académicas análogas, sin que por ello una sea mejor que la otra, sin que se pierda jamás el sentido de unidad en lo esencial —pues lo que cambia son las formas en hacer o conseguir los objetivos planteados—, y sobre todo, sin que haya una atomización de esfuerzos. El tiempo ha demostrado que diversas Asociaciones e Instituciones académicas, cultores todas ellas del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, pueden existir y co-existir armónicamente, sin perjuicio de nadie.

 

 

REFERENCIAS A LAS DECLARACIONES SURGIDAS DE

LOS PRIMEROS CONGRESOS DE LA AIJDTSSGC

 

En el “I Congreso Internacional de la AIJDTSSGC”, celebrado en la Ciudad de San Juan, Puerto Rico en el año 1999 —hermosa isla caribeña que fuera cuna del inolvidable maestro y amigo Dr. Osvaldino Rojas Lugo, fundador de la AIJDTSSGC y su líder hasta su sentido deceso el 6 de Marzo de 2003—, la idea original se centró más bien en consolidar lo hecho en diversos tramos y épocas, es decir, lo efectuado a partir de su fundación efectuada mediante Asamblea Constitutiva del 19 de Octubre de 1995, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. En sólo 4 años, partiendo de cero, se había podido comenzar a estructurar regionalmente nuestra querida Asociación Iberoamericana.

 

Ya en el “II Congreso Internacional” de nuestra querida Asociación, verificado también en San Juan, Puerto Rico, en el año 2001, a instancias del propio Dr. Rojas Lugo, el tema central del debate fue el pernicioso efecto del neoliberalismo como política económica que obligaba sin remedio a la desregulación legal del trabajo formal a fin de producir más con menos: sí, con menos protección legal para el operario, con menos prestaciones y con menos garantía para el operario y sus familias. El debate fue rico en ideas, y algunos de los actuales Ponentes estuvieron presentes en aquella ocasión.

 

Recordamos como la voz del Dr. Rojas Lugo, nuestro anfitrión en unión de su familia y un selecto grupo de amigos, vibró entonces para hacernos ver esta dolorosa realidad Latinoamericana, como tantas veces lo hizo a lo largo de sus continuos periplos a lo largo y ancho de su amada “América morena”, distinguiéndole así de la que se hace llamar a sí misma como “América” (sic) sin ser un continente.

 

La Declaración final de aquél inolvidable Congreso celebrado en esta “Isla del Encanto”, fue contundente y aleccionadora. Pero sería aquella la última vez que Don Osvaldino, el maestro, el guía, el líder y caudillo de las causas sociales, encabezaría las luchas del juslaboralismo continental desde este lugar estratégico.

 

Luego, en el “III Congreso Internacional”, efectuado en la ciudad de Guadalajara, México, la AIJDTSSGC sufrió su primera gran transformación cuando, a raíz del deceso del Dr. Rojas Lugo, se tomaron por los agremiados decisiones cruciales no sólo para la supervivencia como Asociación académica, sino también para afrontar los enormes retos y desafíos que nos presentaba el siglo XXI.

 

Fue en la ciudad de Guadalajara, el día 21 veintiuno de Noviembre del año 2003, donde se aprobaron por unanimidad de todos los congresistas con derecho a voto nuestros nuevos Estatutos que desde entonces rigen nuestra vida académica. Mediante una serie de estrategias, aunado a la infatigable labor de un grupo de personas que tuvimos la enorme fortuna de contra con la amistad generosa que nos dispensara siempre el Dr. Rojas Lugo, se fortaleció la creación de nuevas Filiales, la aceptación de nuevos Miembros de Número que reunieran los requisitos exigidos para su ingreso, la expansión de nuestra tarea a todos los confines continentales y del planeta entero, con un objetivo clave: volvernos interlocutores confiables, reconocidos por propios y también por extraños. Y lo cierto es que algunos podrán soslayarla, pero nadie ignora la existencia de la AIJDTSSGC y de nuestra fuerza expansiva.

 

Digamos entonces que ese Congreso de Guadalajara —junto con la respectiva Declaración del mismo nombre—, resultan clave para entender nuestro crecimiento exponencial en los últimos 4 años; nuestra participación activa en más de cien eventos académicos en Iberoamérica; explica el porqué tenemos ahora más de mil Miembros de Número afilados, y porqué hemos duplicado nuestras Filiales en Iberoamérica. Hemos crecido y seguiremos creciendo exponencialmente, que quede claro.

 

No sobra añadir al punto que precisamente en Guadalajara, a finales de 2003, firmaríamos un Hermanamiento histórico con otras Asociaciones e Instituciones académicas análogas, lo que de suyo fue un justo acto de reconocimiento para con nuestra existencia y nuestra fuerza. Las relaciones entre todas ellas es tersa a partir de entonces, si bien seguimos conservando nuestro propio sello de identidad y plena autonomía.

 

 

EL IV CONGRESO INTERNACIONAL Y

LA DECLARACIÓN DE CARACAS”

 

Nuestro “IV Congreso Internacional de la AIJDTSSGC”, celebrado en la ciudad de Caracas, Venezuela, logró un hito histórico: convertirse por 3 días en la capital laboral Iberoamericana —al igual que hoy lo es Puerto Rico—. El tema eje y la motivación principal “Desarrollo Económico con Justicia Social” es altamente ilustrativo de lo trascendente e importante que fue ese evento académico, un parteaguas que nos consolidó y que lograra reunir a más de ochocientos congresistas.

 

En tal evento académico se hizo énfasis en la necesidad de análisis de nuestras actuales sociedades que, por desgracia, se han venido estructurando bajo modelos económicos en los que se privilegia sólo lo económico, subordinando siempre el desarrollo humanista que es la base de la justicia social. Por ello se planteó que no puede haber desarrollo económico justo, sin la participación activa de los que han estado excluidos de todo desarrollo social; se dijo que no podrían salir del pozo en que se encuentran aquellos que han sido vilmente explotados por quienes tienen el dominio de los medios de producción, y mientas el Estado y la sociedad entera no cobre conciencia que urge voltear hacia los excluidos sociales, antes de que incuben movimientos sociales peligrosos.

 

Se dijo allí en Caracas que en este nuevo siglo se está replanteando, con mayor intensidad, la lucha sostenida de los países en vías de desarrollo o con economías emergentes, que han sido siempre excluidos, marginados y/o discriminados en todos los Acuerdos Comerciales Internacionales, siempre impuestos por los poderosos en estas formas de mundialización de la economía.

 

Debíamos entender de entrada el fenómeno de la globalización de la economía, y coincidimos que era la internacionalización de las relaciones económicas, regidas por organismos mundiales, cuyo único fin es tutelar el capital en la hegemonía de las empresas transnacionales impuesta a países carentes de tecnología de punta, es decir, de aquellos que cuentan con las ventajosas prácticas de mercados subsidiados para sacar provecho, en este mundo global, de quienes tienen palpables insuficiencias económicas.

 

Finalmente todo ello ha servido para desarrollar, al través del abuso de los recursos naturales no renovables, y la fuerza humana del trabajo pagado a precios deshumanizados, el desarrollo de los países altamente industrializados. Organismos internacionales —tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como otros de similar naturaleza—, no obedecen sino a impulsos de los países desarrollados; así, pretenden que los países del llamado “Tercer Mundo”, en especial los de América Latina, abran sus mercados y que éstos sean presa fácil de productos, servicios e inversiones que no beneficiarán a las comunidades Latinoamericanas, sino más bien provocarán una sentida exclusión social.

 

Allí en Caracas, con índice de fuego, se señaló que la globalización no es sino una nueva versión del liberalismo económico del siglo XVIII, del cual Adam Smith fue su mejor exponente. Esta tendencia pretende desregularizar el comercio, aboliendo las fronteras y con ello facilitando a los países líderes de la economía mundial la penetración, la explotación y la destrucción de las economías de los países que no tienen un desarrollo económico sustentado. Concluimos en abrumadora mayoría los congresistas allí reunidos, que ésos no son Acuerdos Comerciales justos, sino inequitativos, que para colmo tienen efectos perniciosos sobre el trabajo regulado y los ahora depauperados esquemas de protección social.

 

Así las cosas, lo reiteramos ahora, las pretensiones de los organismos económicos internacionales radica en que los países en vías de desarrollo que aplicaron recetas “fondo-monetaristas”, transiten a estadios de miseria inmerecida, lo que ha deteriorado sensiblemente el tejido social y de paso han provocado sociedades menos desarrolladas, que no logran una verdadera solidaridad y menos alcanzan una genuina justicia social.

 

 

PUERTO RICO SEDE CON LEGITIMIDAD DE ORIGEN

 

Ahora bien, este “V Congreso de la AIJDTSSGC” se celebra hoy en Puerto Rico, la patria querida del Maestro Osvaldino Rojas Lugo, lugar que por decisión unánime hemos escogido y acogido todos los participantes en este evento académico como la actual “capital Iberoamericana del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social”.

 

En efecto, bajo el generoso auspicio del señor Secretario del Departamento de Trabajo y Recursos Humanos de Puerto Rico, el Hon. Román M. Velasco González, y con la guía de nuestro actual Presidente Internacional de la AIJDTSSGC, Dr. Ángel Guillermo Ruiz Moreno, de México, se han agrupado aquí, hombro con hombro, representantes de todos los sectores sociales, provenientes de la península Ibérica, de la parte norte de América —aglutinando a los hispano parlantes de los Estados Unidos y México—, así como de Centro América, del Caribe latino, y de los países de América del sur. Podemos decir nuevamente que en este evento está presente lo más granado del juslaboralismo Iberoamericano.

 

He ahí el gran reto y la enorme responsabilidad adquiridas por los señores congresistas en San Juan, Puerto Rico, debido a las proyecciones y trascendentales decisiones asumidas en 3 días intensos de intercambios de ideas, de experiencias nacionales compartidas, de compartir vivencias y aspiraciones, y en especial, de valoración de todas las metas incumplidas que como tarea deberemos acometer de inmediato.

 

Queda mucha tarea por hacer y desafíos por acometer en la lucha por lograr una justicia social plena que evite las inmerecidas miserias existentes en nuestra “América morena”. La lucha está aún por libarse en todos los frentes continentales.

 

Por ello guarda especial relevancia que Puerto Rico, la cuna del querido Maestro Latinoamericano Osvaldino Rojas Lugo —a quien hoy, en su propia tierra, venimos a rendirle públicos honores como el colosal luchador social que fue—, sea el bastión donde comenzará renovada ésta gesta. Puerto Rico, ya se sabe, tiene un historial magnífico de luchas obreras, derivadas de añejas aspiraciones sociales aún no alcanzadas; no ignoramos que la gente de esta noble tierra ha luchado siempre por elevar la calidad de vida de sus habitantes, algo que constatara personalmente el propio Dr. Rojas Lugo.

 

Él, no hay duda, fue un luchador social insigne, dedicado permanentemente a la defensa de los derechos de los trabajadores puertorriqueños; pero su lucha no quedó aquí, en su patria, sino que fue expansiva, extendiendo su misión a Latinoamérica entera. De manera que no hubo país hermano, Universidad pública o privada, ni evento académico en el cual no participara con su voz siempre atronadora, clara, precisa y firme, seguro de sus ideales, congruente con su figura señera, predicando siempre lo que era su afán: llevar a Latinoamérica una justicia social que rescatara del injusto nivel de vida padecido por los trabajadores, que tanta explotación habían sufrido a los largo de los siglos; y que desgraciadamente a finales del siglo XX e inicios del XXI aún seguían padeciendo.

 

Por ello el Maestro Osvaldino Rojas Lugo no solamente obtuvo respeto, consideración y el cariño sincero del pueblo —tanto en su querido Puerto Rico, como de su amado San Juan—, sino que además se ganó el respeto, admiración y la gratitud perenne de sus pares, los juslaboralistas Iberoamericanos, convirtiéndose por méritos propios en algo así como el “embajador de la justicia social Latinoamérica”. Porque él era y seguirá siendo un “Latinoamericano nacido en Puerto Rico”.

 

 

NECESIDAD DE PARTICIPACIÓN COMO INTERLOCUTOR

SOCIAL DE LA AIJDTSSGC

 

Por estas circunstancias, hoy mas que nunca necesitamos a nuevos profesionistas de la ciencia jurídica que sean dignos discípulos y fieles seguidores del pensamiento del Dr. Osvaldino Rojas Lugo, para alejar de una buena vez y para siempre de nuestros pueblos las teorías económicas neoliberales, donde se privilegia un desarrollo económico por sobre la justicia social.

 

Cierto, los académicos debemos ser la voz de quienes no tienen voz, representantes legítimos de esa masa anónima de trabajadores que requieren que quienes hemos tenido el enorme privilegio de educarnos, seamos por convicción sus auténticos mandatarios e interlocutores válidos ante otras instancias; profesionistas comprometidos con el humanismo y con la justicia social en todos los foros.

 

Porque en verdad se han escuchado y analizado en este magno evento académico, ideas y ponencias trascendentes —tanto las derivadas de las Conferencias Magistrales, como en las formuladas por los propios Congresistas—, así como hemos debatido asuntos cruciales en Paneles de Expertos —que fueron acerca de la protección de la mujer y el imparable fenómeno de la migración laboral, ambos temas, ejes de este “V Congreso de la AIJDTSSGC”—; la idea que nos animó en nuestros trabajos era la obtención de una mayor participación geopolítica, una interlocución válida con organismos laborales internacionales y de los gobiernos nacionales de Iberoamérica, al reconocer las distintas necesidades que, en el ámbito del hombre y de la mujer trabajadora, se vuelven asuntos prioritarios en Latinoamérica pues en juego se halla el cabal obsequio a los derechos humanos, un derecho exigible por cierto a los propios Estados.

 

La suma de ideas, de conclusiones y propuestas, ejemplifican con meridiana claridad qué hicimos durante estos 3 intensos días de trabajo fecundo y creador.

 

Ejemplos claros de ello son el inquietante caso de la mujer trabajadora —entendida a la par como cabeza de familia—, que nunca ha estado suficientemente protegida; los desfasados mecanismos de la protección social, tanto en la maternidad, como en lo relativo a otras contingencias de vida; o la necesidad de protección para los niños y adolescentes que laboran y no pueden estudiar.

 

Otro tema toral abordado por nosotros es el relativo a la eventual extensión de la seguridad social a la economía informal y a los migrantes. Ha sido preocupación y motivo de debate en este Congreso —a propuesta del actual presidente de la AIJDTSSGC, el Dr. Ángel Guillermo Ruiz Moreno, reconocido experto en esta temática en toda Iberoamérica—, que tanto trabajadores migrantes como los auto-ocupados en el mercado informal del trabajo, cuenten al menos con un marco mínimo legal de protección social.

 

Porque entendemos que el régimen de la seguridad social no puede estar circunscrito exclusivamente a quienes están inmersos en una relación laboral subordinada —costeada tripartitamente de los aportes y cotizaciones tanto del patrono como del trabajador, así como del Estado—. Debido a la progresividad y universalidad a que propende la seguridad social contemporánea, se ha considerado la necesidad de dirigirse a áreas antaño no exploradas, como lo es la protección de los desheredados, pues el simple hecho de no contar con recursos económicos para sufragar este servicio público de innegable impacto social, no debe ser impedimento de que el Estado asuma su natural compromiso de atender a todos sus habitantes de un país, en especial a los más desposeídos y marginados.

 

Por ello es que este ”V Congreso Internacional de la AIJDTSSGC”, efectuado en San Juan, Puerto Rico, del 7 al 9 de Noviembre de 2007, ha presentado características muy especiales, y de allí que su Declaración esté orientada a dejar perfectamente clara nuestra postura académica con respecto de asuntos que son de enorme envergadura.

 

En razón de todo lo expuesto, hemos unánimemente decidido asumir los siguientes ACUERDOS, mismos que en lo sucesivo serán públicamente conocidos como: “DECLARACIÓN DE SAN JUAN”:

 

PRIMERO. Que en esta época de globalización económica, en donde el mercado feroz sin rostro humano impone sus reglas, ha sido un factor en la integración de los pueblos y en sus políticas de gobierno los Acuerdos Comerciales bilaterales y multilaterales, especialmente en América del Sur —tales como la Comunidad Andina, el Grupo del Tres, o el MERCOSUR—, sin dejar de lado los de Norte y Centroamérica.

 

Sin embargo, tales Acuerdos internacionales han buscado desarrollar el comercio entre las naciones aboliendo las barreras arancelarias imponiendo limitaciones —sobre todo laborales y de protección social— para poder realizar libremente tales actividades económicas, verbigracia al través de medidas de apertura de fronteras en donde los servicios, productos o materias primas tengan libre tránsito para beneficio de la economía interna de esos países más ricos, quienes de esta forma amplían su mercado y expanden su injusto dominio con respecto a los más pobres. Ya lo decía el insigne Maestro mexicano Mario de la Cueva: “entre el fuerte y el débil, es la libertad la que mata”, y esa libertad a ultranza, tornada ya en franco libertinaje, ha generado más perjuicios que beneficios a América Latina entera, especialmente a los trabajadores y a sus familias.

 

 

SEGUNDO. Que es un deber inexcusable de todos los juslaboralistas y segurólogos sociales pertenecientes a la AIJDTSSGC, tratar de ser factor importante de estudio, análisis y divulgación de ideas, que tiendan a atemperar tan sentida problemática social detectada, así como estructurar y/o recomendar políticas públicas acerca de las tendencias actuales del Derecho del Trabajo y del Derecho de la Seguridad Social.

 

Debemos propender los académicos a llevar a cabo acciones pacíficas, correctamente diagnosticadas y planificadas, viables y factibles, que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras adolescentes, para rescatar a la niñez explotada del continente, y para darle a la mujer una protección integral ahora que se ha incorporado al mercado laboral. El reto es contar con una calidad de vida digna y decorosa, cumpliendo con el derecho humano inalienable e irrenunciable de que todos podamos tener un trabajo decente, al cual propugna la propia OIT.

 

 

TERCERO. Que la mujer trabajadora en su triple rol de empleada, madre, y actual cabeza de familia debido a la paternidad irresponsable, merece y requiere una protección laboral plena, exigible al Estado, la cual se extienda no solamente a su propia condición individual, sino a la de su familia dependiente económica de ella.

 

Habrá qué amparar siempre la maternidad y a los hijos por venir, en el contexto de protegerla ante ese triple rol social que ahora las mujeres desempeñan. Ahora, cuando la mujer se ha debido incorporar al trabajo formal subordinado, es necesario reconocerle todos esos derechos que sistemáticamente se la ha pretendido negar, y actuar en consecuencia, haciéndolo responsablemente y con una visión nacional de largo plazo, pues se halla en peligro nada menos que la propia célula básica de nuestras sociedades, que es la familia.

 

 

CUARTO. Que constituye un verdadero flagelo el desempleo en toda Latinoamérica, para mujeres, hombres, y adolescentes en edad productiva, quienes teniendo necesidad y voluntad para desarrollar un empleo digno y socialmente útil, con plena capacidad para ejercerlo, no encuentran una ocupación decente y decorosa que le permita obtener los recursos económicos suficientes para lograr esa existencia digna a que tiene derecho.

 

Es deber ineludible de todos los Estado de Iberoamérica crear las condiciones políticas y económicas necesarias para la creación de nuevas fuentes de empleo y la preservación de las ya existentes.

 

 

QUINTO. Que la tecnología desenfrenada que solamente aspira a producir más a un menor costo, y que muchas veces reduce las oportunidades de empleo para millones de personas en esta área geográfica, debe ser atemperada y mejor pensada, dejando de lado el simple afán de lucro y optando por una racionalización de la tecnología que mejore las condiciones de trabajo para que éstos sean mejor remunerados.

 

La máquina debe estar siempre al servicio del hombre y no al revés; los seres humanos jamás deben estar sometidos a los avances científicos y tecnológicos, siendo un absurdo lo que acontece con el mercado de trabajo contemporáneo que se cierne ominoso para las nuevas generaciones y las actuales con mayor esperanza de vida. No es que estemos en contra de los avances científicos y tecnológicos; estamos en contra más bien de su utilización indiscriminada y perversa, en decremento de la calidad de vida del individuo.

 

 

SEXTO. Que lamentablemente no se ha podido erradicar el trabajo infantil y que ello conlleva que se le haya despojado injustamente a los niños de su derecho a tener una infancia racionalmente adecuada, donde se forme y desarrolle adecuadamente; de manera que por razones de carácter económico y ante la falta de medidas efectivas o de políticas publicas de protección, estas legiones de menores explotados inundan nuestros países Latinoamericanos, y están a merced de verdaderos depredadores humanos, mafias solapadas incluso hasta por las propias autoridades nacionales, lo cual afecta el desarrollo físico, intelectual y moral de nuestras generaciones futuras, en cuyas manos, tarde que temprano estaremos.

 

Debemos entonces defender a nuestros niños, que a fin de cuentas son hijos de todos. Urge entonces erradicar toda forma de explotación en el trabajo infantil, lo cual creemos que sólo podrá ser posible cuando hagamos de la educación previsional en nuestros pueblos de la “América morena”, el eje sobre el cual giren todas las estructuras nacionales. Sin educación de plano no hay progreso ni evolución posibles.

         SÉPTIMO. A solicitud expresa del Hon. Ramón M. Velazco González, Secretario del Departamento de Trabajo y Recursos Humanos del Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, en esta Declaración de San Juan, se incluyen dos elementos que resultan prioritarios: la promoción de la paz laboral para hacer del centro de trabajo un santuario de paz espiritual y armonía; y el fomento de un diálogo social tripartita, en el cual intervengan los sectores patronal, sindical y el propio gobierno, con el objeto de dirimir todo tipo de controversias en ambientes de consenso, no confrontacionales. 

Siendo el Norte de la gestión pública del Departamento de Trabajo y Recursos Humanos de Puerto Rico los siguientes:

  • Aspiramos a que alcancemos una sociedad en el que el gobierno sea el máximo propulsor de la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos.
  • Asumir el compromiso necesario para erradicar el discrimen, tanto en el sector público como en el privado.
  • Tolerar las diferencias sociales que existen en nuestro mundo de trabajo.
  • Tener presente que todos los hombres y mujeres son iguales; las oportunidades en el empleo no deben estar sujetas a prejuicios, sino a los méritos individuales de cada uno.
  • Reaformar la máxima de que cada ser humano es un integrante valioso de este mundo, capaz de aportar lo mejor de sí en beneficio de esta generación y de generaciones futuras.

 

EXHORTACIÓN

 

Así las cosas, a los Miembros de Número de la AIJDTSSGC —participantes o no de este V Congreso Internacional—, así como a quienes esto vieren o escucharen, sin distingo se les formula una atenta EXHORTACIÓN:

 

Que difundan en todos los confines de Iberoamérica esta “Declaración de San Juan”, poniendo en práctica sus Acuerdos contenidos en ella; habiendo sido guiados e inspirados en esta cálida y bendita tierra del Caribe, por el inolvidable maestro del juslaboralismo Latinoamericano Don Osvaldino Rojas Lugo.

 

Que se comunique por los conductos adecuados a la Oficina Internacional del Trabajo de la OIT a la brevedad el contenido de esta “Declaración de San Juan” de la AIJDTSSGC, colofón de los trabajaos desarrollados en nuestro V Congreso Internacional, así como a otros Organismos regionales y/o mundiales análogos de similar importancia.

 

Centro de Convenciones, San Juan, Puerto Rico, a 9 de Noviembre del 2007.

 

 

ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE JURISTAS DEL DERECHO DEL TRABAJO Y LA SEGURIDAD SOCIAL ‘DR. GUILLERMO CABANELLAS’

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