El Derecho Laboral Mexicano Y El Trabajo Informal

por Manuel Jiménez López

En el presente trabajo de investigación, pretendemos evidenciar que el empleo  o trabajo informal, concepto ampliamente utilizado en el terreno de la investigación económico-laboral, recibe los más diversos significados en el campo del Derecho del Trabajo, lo que trae como consecuencia que cada autor, al  abordar su estudio, le señale como elementos esenciales de su connotación, algunos que no resisten el análisis jurídico al tenor de la normatividad laboral vigente.

Reconocemos que el tema del presente trabajo de investigación transita al filo de la navaja, pues surge en el ámbito de la economía  y se traslada a la esfera del Derecho del Trabajo,  por lo que pretendemos con nuestro aporte intelectual perfilar de la mejor manera posible, los conceptos de economía subterránea, economía informal, trabajo o empleo  informal y su relación con el Derecho Laboral, al análisis preponderantemente de la normatividad del trabajo mexicana

Lo anterior lo consideramos fundamental pues en México, muy recientemente se ha presentado interesantes trabajos de investigación en el área del derecho penal para justificar la adopción y permanencia de conceptos superados doctrinalmente, como es la expresión jurídica de los Juicios Orales, los que desde nuestra óptica apoyada en la doctrina principal de la Teoría General del Proceso, ni son juicios ni son orales según la connotación jurídica de tales conceptos individualmente considerados.

Nuestra investigación la hemos dividido, después de la presente introducción en dos capítulos; al primero lo denominamos: El Derecho Laboral Mexicano y la Relación de Trabajo, en el cual después de ofrecer nuestro concepto, en su aspecto sustantivo,  de  esa rama del Derecho Social, analizamos  los elementos esenciales de la relación laboral como creadora de derechos y obligaciones entre empleadores y trabajadores y enfatizamos que el trabajo, como fuerza latente o potencial, es un elemento que se mueve libremente en su creación o desaparición, conforme le señale la ley económica, de la oferta y la demanda; al segundo capítulo lo subtitulamos: El Trabajo Informal en el Derecho Laboral Mexicano, en el que después de exponer nuestro concepto de  la Teoría General del Derecho del Trabajo, realizamos el estudio de algunos conceptos que de economía y trabajo informal se han creado, analizando cada uno de sus elementos desde la perspectiva de la normatividad laboral mexicana,  para concluir con el que por nuestra parte ofrecemos; finalizamos nuestra investigación con tres conclusiones obtenidas del cuerpo del presente trabajo, que vienen a sintetizarlo

EL DERECHO LABORAL MEXICANO Y LA RELACIÓN DE TRABAJO.

Reconocemos como Derecho Laboral o Derecho del Trabajo, en su aspecto sustantivo, al conjunto de normas, principios e instituciones que regulan la relación jurídica entre una o varias personas físicas que  prestan  a otra física o moral,  un servicio personal  subordinado por el pago de un salario; en consecuencia la persona que no desempeña una labor subordinada para otro, es decir que trabaje por cuenta propia,  queda excluida de la protección que pudieran otorgar dichas normas

Por relación laboral,  la Ley Federal del Trabajo mexicana, considera, la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario, incluso presupone su existencia entre un sujeto de derecho que presta un trabajo personal y otro que lo recibe, dicho ordenamiento  jurídico textualmente expresa:

Artículo  20. Se entiende por relación de trabajo, cualquiera que sea el acto que le dé origen, la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario.

Contrato individual de trabajo, cualquiera que sea su forma o denominación, es aquel por virtud del cual una persona se obliga a prestar a otra un trabajo personal subordinado, mediante el pago de un salario.

La prestación de un trabajo a que se refiere el párrafo primero y el contrato celebrado producen los mismos efectos.

Artículo  21. Se presumen la existencia del contrato y de la relación de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe.

Para que surja la relación laboral, es necesaria la existencia de la subordinación, que es el elemento que distingue al contrato laboral de otros contratos de prestación de servicios, elemento que requiere la existencia  por parte del empleador  de un poder jurídico de mando correlativo a un deber de obediencia por parte de quien presta el servicio, lo anterior de conformidad  con el artículo 134, fracción III de del código laboral mexicano, que obliga a desempeñar el servicio bajo la dirección del patrón o de su representante a cuya autoridad estará subordinado el trabajador,  en todo lo concerniente al trabajo

Artículo  134. Son obligaciones de los trabajadores:

III.- Desempeñar el servicio bajo la dirección del patrón o de su representante, a cuya autoridad estarán subordinados en todo lo concerniente al trabajo;

Del análisis de la disposición transcrita se evidencia que la relación laboral tiene como elementos,  la dirección del empleador y la subordinación de quien presta el servicio,  el trabajador.

En la exposición de motivos de la vigente Ley Federal del Trabajo mexicana, se precisó:

“La doctrina y la jurisprudencia discuten, desde hace varios años, cuál es la naturaleza de la relación que establece entre un trabajador y un patrón para la prestación de los servicios. La teoría tradicional, cuyas raíces se remontan al derecho romano sostiene que las relaciones jurídicas entre dos personas sólo pueden derivar de un acuerdo de voluntades; en consecuencia, la relación de un trabajador y un patrón debe configurarse como un contrato. La teoría moderna ha llegado a la conclusión de que la relación de trabajo es una figura distinta del contrato, pues en tanto que en éste la relación tiene por objeto el intercambio de prestaciones, el derecho del trabajo se propone garantizar la vida y la salud del trabajador y asegurarle un nivel decoroso de vida, siendo suficiente para su aplicación el hecho de la prestación del servicio, cualquiera que sea el acto que le dé origen. No corresponde a la ley decidir las controversias doctrinales, por lo que se consideró conveniente tomar como base la idea de la relación del trabajo, que se define como la prestación de un servicio personal subordinado, mediante el pago de un salario, independientemente del acto que le dé origen, pero se adoptó también la idea de contrato, como uno de los actos, en ocasiones indispensable, que pueden dar nacimiento a la relación de trabajo. Las ideas anteriores explican el contenido del artículo 20 del proyecto. Los conceptos de relación y contrato individual de trabajo incluyen el término subordinación, que distingue las relaciones regidas por el derecho de trabajo, de las que se encuentran reguladas por otros ordenamientos jurídicos.

“Por subordinación se entiende, de una manera general, la relación jurídica que se crea entre el trabajador y el patrón, en virtud de la cual está obligado el primero, en la prestación de sus servicios, a cumplir sus obligaciones y las instrucciones dadas por el segundo para el mejor desarrollo de las actividades de la empresa.”

La naturaleza jurídica de la subordinación en la relación de trabajo, Mario de la Cueva la considera como:

“… una relación jurídica que se compone de dos elementos: una facultad jurídica del patrón en virtud de la cual puede dictar los lineamientos, instrucciones u órdenes que juzgue conveniente para la obtención de los fines de la empresa; y una obligación igualmente jurídica del trabajador de cumplir esas disposiciones en la prestación de su trabajo.”[1]

El estudio del Derecho del Trabajo mexicano, se ha emprendido a partir de la constitución de la relación laboral, y la mayoría de las veces, se centra en el análisis de la naturaleza de las condiciones de trabajo, de la previsión social, de la duración del contrato de trabajo, la  estabilidad en el empleo, etcétera.

En estos tiempos en que la crisis económica apenas amenaza con enseñorearse en el territorio nacional, es común presenciar “paros técnicos” en las empresas so pretexto de falta de liquidez monetaria en el mercado con una retracción importante de la demanda, además y con temor, vemos como las empresas por efecto dominó, van cerrando sus puertas y con ello, despidiendo, con todas las de la ley, a sus empleados.

Es aquí donde nos preguntamos: ¿qué tan seguro se encuentra el trabajo?, no nos referimos a la seguridad del cumplimiento de las condiciones de trabajo o a la estabilidad en el empleo señaladas constitucionalmente, sino al trabajo de carácter económico, ese que se oferta por el capital, nos preguntamos por la conservación de los empleos, de las fuentes de trabajo.

El trabajo, tiene su contrapunto en el capital, se ha tratado desde siempre, armonizar los intereses de ambos, siempre contrarios, sin embargo ambos son elementos de un todo que es la economía, según el rumbo que tome la economía en un país, el capital y el trabajo correrán suertes semejantes; en una economía socialista, el capital privado desaparece, el trabajo-económico (que produce una plusvalía) también; en una economía capitalista, ambos perviven, ateniéndose a las reglas de “la mano invisible del mercado”, que determinará, según funcione el negocio, cuantas serán los ingresos del trabajador y las ganancias del patrón o empresario; en una economía mixta, capital y trabajo se encuentran regulados por la mano del Estado, reconociendo derechos de los trabajadores, pero con el cuidado de no llevarlos a tal grado que se aniquile el capital.

Sin embargo, este último sistema económico, ha venido transformándose lenta, pero firmemente, en un régimen neoliberal, que como es sabido, si hace a un lado el desarrollo individual del hombre, con mucho más razón ignora la existencia de la sociedad como ente en que y por el cual se desarrolla el ser humano, sometiéndolo a las fuerzas económicas del mercado bursátil, que es, propiamente el entorno por el que despliega el hombre sus habilidades.

Debido a la globalización económica, las empresas nacionales, se hicieron cada vez más dependientes del capital extranjero y del mercado exterior, la inversión extranjera creó muchos espacios de trabajo en nuestro país; esa dependencia económica convirtió vulnerable al capital, de tal manera que crisis económicas originadas en el exterior, repercuten directamente en el desempleo nacional.

No obstante que México tiene la primera declaración de derechos sociales del mundo, no hemos podido hacer frente a esta situación, hoy nos damos cuenta que si el capital se extingue, se acaba el trabajo económico, pensamos quizás que era suficiente, para conservar el equilibrio en las relaciones obrero patronales, asegurando la supervivencia del capital y del trabajo, regularlas, desde su nacimiento hasta su extinción, sin embargo, no sólo por causa de una mala relación obrero patronal se extingue la empresa, sino también por una desafortunada política económica, que por mandato constitucional, incide en el Derecho del Trabajo, recayendo exclusivamente en el Estado.

Efectivamente, la Constitución Federal Mexicana, señala:

Artículo 123.- Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social para el trabajo conforme a la Ley.

Esta disposición consagra el Derecho Social al Trabajo, al trabajo que se presta para otro, que genera una riqueza, es decir al trabajo-económico, y como nuestro sistema económico es mixto, al menos el declarado constitucionalmente, entonces, se entiende que quien oferta los puestos de trabajo es la empresa privada y la estatal, pero, toda vez, que la intervención del Estado en la economía no llega al extremo de imponer al particular la creación forzada de una empresa y mucho menos señalarle los puestos de trabajo que necesariamente va a crear para que el Estado pueda cumplir su obligación de satisfacer el derecho social al trabajo, entonces, éste cumple a través de la política económica que ejerce, es decir, “promoviendo la creación de empleos”.

Los lineamientos de la política económica mexicana, se encuentran claramente marcados en nuestra Constitución Federal:

Artículo 25.- Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que ésta sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución.

Este artículo fortalece el Derecho al Trabajo, al imponer al Estado el deber jurídico de procurar, buscar o gestionar el crecimiento del empleo y obviamente su conservación, sin embargo, los dictados neoliberales son completamente distintos, se restringe el gasto público, se limita el fomento industrial, y se abren las puertas a la inversión extranjera.

Los resultados de las medidas adoptadas fuera del margen de la Constitución, son evidentes, una gran parte de la empresa privada nacional desapareció y otra parte acudió al capital extranjero, que en la presencia de esa crisis económica se ha replegado como forma de autodefensa a su país de origen; en efecto, la ley del libre juego de las fuerzas del mercado, dicta que cuando hay mucha demanda de productos, su precio sube y cuando hay poca, tiende a bajar, y toda vez que, el empresario, o bien se niegue a obtener una ganancia menor a la que recibía antes de la contracción del mercado o bien, por cuestiones financieras no puede sostener su empresa, y decide cerrarla, entonces los nichos de trabajo irreversiblemente desaparecen, tornándose las fuentes de empleo en fuentes de desempleo.

En esas circunstancias, el trabajo como fuerza latente o potencial, es decir, antes de su consolidación en una relación legal obrero-patronal, se encuentra sujeto a la ley de la oferta y la demanda, es un artículo del comercio, no porque se pueda vender o comprar o arrendar, sino porque es un elemento que se mueve libremente, en su creación o desaparición, conforme la ley de la oferta y la demanda le señale, de tal manera que si la línea globalizante-neoliberal de la economía traza una recesión en la creación de empleos, esto sucede aunque la Constitución Federal, ordene que es el Estado y no otra fuerza extraña quien debe fomentarlos.

EL TRABAJO INFORMAL EN EL DERECHO LABORAL MEXICANO

Consideramos a la Teoría General del Derecho del Trabajo, como aquella parte  del Derecho Social que  estudia el conjunto de conceptos, principios e instituciones,  derivados de la relación jurídica que se genera entre una o varias personas físicas que  prestan  a otra física o moral, un servicio personal  subordinado por el pago de un salario.

Los cultivadores de la ciencia jurídico-laboral debemos ser muy prudentes en el manejo de los conceptos, que elaborados por la doctrina del Derecho del Trabajo, sirvan para analizar con claridad y precisión las diversas figuras jurídicas que la realidad social genera.

Tal es el concepto de trabajo informal, que ya ha adquirido carta de naturalización  en el Derecho del Trabajo, pero la doctrina todavía no se pone de acuerdo sobre su esencia, naturaleza jurídica y adecuada conceptualización laboral.

Lo anterior a fin de que a los laboralistas no nos suceda como a los cultivadores de otras disciplinas jurídicas; para ejemplo baste un botón: recientemente en nuestro país México, se habla con insistencia en los llamados juicios orales preponderantemente en materia penal, buscando que los procuradores e impartidores de justicia penal la administren a los gobernados de manera: transparente, pública, oral, expedita, accesible, eficaz y sobre todo humana.

Tan nobles propósitos no nos debe llevar a confundir los conceptos, que en el caso en comento se presenta en  materia procesal, pues no es cierto que los llamados Juicios Orales sean materialmente excluyentes de la forma escrita, pues esta es necesaria para conocer la historia procesal y garantizar la seguridad jurídica de los justiciables, a fin de verificar que no se haya cometido en contra de ellos,  alguna violación de sus garantías individuales.

La expresión juicio en México en multivoca, tiene varios significados, pues así se denomina a la tercera etapa del proceso penal; al procedimiento; a todo el proceso;  y también significa el razonamiento lógico-jurídico que realiza el juzgador al resolver un proceso en definitiva;  por lo que es más preciso utilizar el concepto del Proceso, que en materia adjetiva se refiere al Jurisdiccional, por lo que estimamos que dichos juicios orales deben denominarse Procesos con tendencia a la oralidad.

En efecto en México no existen juicios orales sino procesos con tendencia a la oralidad o predominantemente orales, caracterizados  por la prevalencia de esta forma de expresión procesal y algunos de los criterios que  la Teoría General del Proceso le señala al principio de oralidad.

El trabajo o empleo informal es un indicador muy utilizado en economía y no solo en el Derecho del Trabajo pero carece de una definición clara y en materia laboral  estaría limitado a aquellos trabajadores, que contando con empleo formal  se les priva de las  prestaciones laborales y de seguridad social  que la normatividad vigente les otorga.

Pero no puede hablarse de trabajo informal sin analizar primero la economía informal, a ésta la doctrina laboral la identifica con varios nombres, por ejemplo Néstor de Buen la denomina Economía Sumergida y apoyándose en el pensamiento de Enric Sanchís y José Miñana, acepta con ciertas variantes que la economía informal es el conjunto de  “… actividades que escapan a la fiscalización —en sentido amplio— del Estado, las realizadas al margen de la legislación laboral o, más, sencillamente, las no registradas por las distintas estadísticas en uso, bien porque son ilegales, porque se realizan al margen del mercado, por las propias limitaciones de los instrumentos de captación o por cualquier otro motivo…”[2]

El iuslaboralista citado manifiesta desconfianza del legislador laboral que no observe las leyes económicas, al expresar que “…El fenómeno de la economía sumergida es, sin duda, un problema económico. El derecho laboral, a su vez, no es más que una de las superestructuras de la economía. Es factible que el legislador cambie las reglas legales, pero nunca serán eficaces si van en contra de las leyes económicas…”[3]

Para Néstor de Buen, la economía informal en el Tercer Mundo, en el que se incluyen los países latinoamericanos,  responde a diversas  causas, entre las que incluye: “… el exceso de reglamentación, que inhibe la formalidad; el desempleo pertinaz y endémico; la vocación incumplidora que tiene raíces políticas y económicas; la pobreza de los salarios,… No es ajeno al fenómeno el deseo de evitar los gastos fiscales, pero ciertamente no es la causa principal…” [4]

Martín Carlos Ramales Osorio y Mónica Díaz Oledo, en su estudio de La Economía Informal en México, después de considerar que aquella no es un fenómeno nuevo, sino que ha sido una constante en la economía mexicana, señalan como principales causas de su aparición en  el escenario económico: “… La inadecuada fiscalización, el exceso de regulaciones y trámites, y, sobre todo, las políticas macroeconómicas aplicadas en los últimos años, de evidente corte neoliberal… la emigración a los Estados Unidos…”  y la consideran como “… una alternativa de subsistencia ante la incapacidad del modelo de desarrollo para generar los empleos que demanda una población en constante aumento…”[5]

Los autores en comento nos recuerdan que para el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), la economía subterránea… comprende el conjunto de actividades legales e ilegales, cuyo registro escapa de las regulaciones fiscales y laborales…”, de tal manera, que la economía informal constituye una especie de la economía subterránea, en la que se realizan…actividades con una composición y condiciones económicas múltiples,…con fines económicos distintos, tales como:

“…a)     Actividades atípicas del capitalismo, es decir, que se enmarcan dentro de un contexto de subsistencia más que de acumulación.

b)     Actividades típicas del capitalismo, o sea, aquellas actividades que se hacen con la finalidad de acumular riqueza. …“[6]

Proponiendo una definición descriptiva de  informalidad,  que abarca  las actividades de subsistencia y de alta rentabilidad mencionadas, considerando que:

“…La economía informal se constituye por todas aquellas actividades económicas que, sin ser criminales, tampoco están totalmente registradas, reguladas y fiscalizadas por el estado en los mismos espacios en que otras actividades similares si lo están…”[7]

Si bien el  concepto de trabajo  informal en el ámbito de estudios sobre Derecho del Trabajo se ha popularizado, también es cierto que en ellos recibe los más diversos significados, lo que trae como consecuencia que cada autor, al  abordar su estudio, le señale como elementos esenciales de su connotación, algunos que no resisten el análisis jurídico al tenor de la normatividad laboral vigente.

En efecto la expresión trabajo o empleo  informal,  en ocasiones es utilizada como sinónimo de trabajador con el cual su empleador no ha celebrado contrato que le otorgue  cobertura laboral, o que carece de los beneficios de la seguridad social;  en el primer caso y desde la perspectiva  de la Ley Federal del Trabajo mexicana. Conforme a su artículo 21 citado anteriormente, no tendría ninguna consecuencia jurídica adversa para el trabajador, pues: “…Se presumen la existencia del contrato y de la relación de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe.”

También  para la Organización Internacional del Trabajo, OIT, el trabajo informal es sinónimo de ausencia de derechos, ingresos inseguros e inexistente protección social.

Por nuestra parte estimamos,  de conformidad con la normatividad laboral mexicana, que el Trabajo Informal en el marco del Derecho Laboral, es toda actividad humana, intelectual y material, que se realiza personalmente,  subordinado a un empleador, mediante el pago de un salario, que carece de suficiente cobertura laboral ó de seguridad social,  con una deficiente fiscalización del Estado y al  margen de la normatividad del trabajo.

CONCLUSIONES

PRIMERA: La Teoría General del Derecho del Trabajo, es aquella parte  del Derecho Social que  estudia el conjunto de conceptos, principios e instituciones derivados de la relación jurídica que se genera entre una o varias personas físicas que  prestan  a otra física o moral, un servicio personal  subordinado por el pago de un salario.

SEGUNDA: El legislador debe procurar la creación de normas laborales que hagan compatible  la economía de mercado con obligaciones del  ejercicio rector del Estado, en el entorno de una globalización económica y responsabilidades sociales para los trabajadores.

TERCERA: El Trabajo Informal en el marco del Derecho Laboral, es toda actividad humana, intelectual y material, que se realiza personalmente,  subordinado a un empleador, mediante el pago de un salario, que carece de suficiente cobertura laboral ó  de seguridad social,  por una deficiente fiscalización del Estado y al  margen de la normatividad del trabajo.


[1] DE LA CUEVA,  Mario El Nuevo Derecho Mexicano del Trabajo, tomo I, decimonovena edición, editorial Porrúa, 2003, página 203

[2] Citados por DE BUEN, Néstor, Trabajo Formal y Trabajo Informal, Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Nueva Serie año XXIII número 68 Mayo¬-Agosto 1990, pág. 410

[3] Ibídem pág. 418

[4] Ibídem pág. 416

[5] RAMALES OSORIO, M.C. Y DÍAZ OLEDO, M, La Economía Informal en México, Insuficiencias del Modelo de Desarrollo y Exceso de Trámites en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Número 48, septiembre 2005. en http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/2005/mcro-informal.htm

[6] Ídem

[7] Ídem

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