Por Amalia Patricia Cobos Campos
“La justicia consiste en el respeto espontáneo y
mutuamente garantizado de la dignidad humana,
cualquiera que sea la persona a que se refiera
y en cualesquiera circunstancias, y sean los que fueren
los riesgos a que su defensa pueda exponernos.”
Proudhon Pierre-Joseph Proudhon
INTRODUCCIÓN
Los trabajadores migrantes representan en la sociedad actual un quebradero de cabeza para la mayoría de los países, más aun aquéllos, que como el caso de México, se encuentran en la situación ambivalente de pelear por las violaciones a los derechos humanos mas elementales de sus trabajadores migrantes con los Estados Unidos de Norteamérica, y la vejación permanente de que son objeto por parte de las autoridades migratorias; pero por otro lado, realizan prácticas vejatorias en contra de los trabajadores migrantes de otros países, tal vez, forzado por la difícil situación de desempleo que el país presenta, o por las exigencias de Estados Unidos, es por ello, que podríamos decir que quizá, son estos países-como el nuestro- los que se encuentren en el contexto más difícil de resolver, tanto desde una perspectiva económica como jurídica.
Ante éste panorama, es el respeto a la dignidad humana el presupuesto sine qua non para la salvaguarda de cualquier derecho laboral que exista a favor de los trabajadores del mundo entero, sin el respeto a ella, no se puede hablar de que exista la posibilidad del cumplimiento de las normas protectoras de sus derechos, sean estos fundamentales, humanos o laborales, se encuentren en Convenios o Tratados Internacionales o en la legislación interna de cada país, debemos ser conscientes, que la problemática no se deriva necesariamente de falta de regulación, sino de una gran gama de factores socio-económicos que pesan más ante los estados globalizados modernos que la salvaguarda de los derechos fundamentales de los ciudadanos individualmente considerados.
Sin embargo, el trato de que son víctimas, podríamos decir que la totalidad sin exagerar, de los trabajadores migrantes, merece un detenido análisis desde la perspectiva de su dignidad humana y lo que el derecho puede hacer para su salvaguarda, mucho se habla del respeto a los derechos fundamentales en el contexto del mundo actual, pero resulta a todas luces evidente, que los mismos no pueden ser salvaguardados a cabalidad mientras existan en el orbe las importantes diferencias de trato entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, éste último asignado, entre otros, a los trabajadores migrantes.
No importa de que estado moderno se habla, cuando se analiza su relación con los trabajadores migrantes toparemos con grandes incongruencias en el decir y el hacer, que se reflejan en el incumplimiento de los deberes más esenciales hacia cualquier ser humano, en especial la salvaguarda de su dignidad humana, a la que tiene derecho como ciudadano del mundo, que con la creciente globalización y las fronteras mentales, lamentablemente tales sinrazones siguen siendo el diario devenir.
ANTECEDENTES
Desde el origen del hombre, se encuentran evidencias históricas de su migración a otros lugares en busca de mejores condiciones de vida, es dable reconocer, que esas migraciones humanas transformaron al mundo dándole forma a la modernidad, ya que produjeron importantes cambios en los estilos de vida, dieron origen a nuevos sistemas políticos, modificaron las estructuras sociopolíticas y generaron una humanidad muy distinta a aquella que surgió en los orígenes del homo sapiens.
Hace aproximadamente 500 años se registran históricamente grandes migraciones transoceánicas en busca de conocimientos geográficos que permitieran el intercambio comercial de manera importante; sin embargo, se inicia también el tráfico de esclavos a través de una deleznable explotación de los seres humanos con fines económicos, es así como de manera forzada, se dan grandes migraciones de personas para ser explotadas, disgregándolas de su medio, cultura y familia, para convertirlos en poco menos que animales a través de trabajos excesivos, malos tratos y pésimas condiciones de vida.
Posteriormente en el siglo XIX, cuando formalmente -más no realmente- se deroga la esclavitud, el contrato de trabajo toma su lugar y con la revolución industrial surgen las jornadas inhumanas y la explotación humana sigue su curso, pero ahora con “hombre libres”.
Más tarde se generaron las grandes migraciones por diferentes circunstancias en el mundo, entre ellas, la guerra, las hambrunas, el crack económico, la persecución ideológica y religiosa, entre otras.
Josep Lacomba afirma “los procesos de movilidad y migraciones humanas a lo largo de la historia, nos deparan nuevas dinámicas sociales, demográficas y culturales, que aunque pueden analizarse por separado interactúan entre sí. De esa interacción surgirán nuevos desafíos y nuevos enfoques, que nos permitirán comprender el presente desde el pasado, y plantear escenarios futuros, en los que interacciones humanas sirvan para construir un mundo plural y abierto, de construcción histórica conjunta, en el que nadie quede excluido y donde cada persona puede sentirse protagonista desde su historia individual, a la historia de la humanidad, una historia de migraciones desde sus inicios.[1]
La determinación de las razones que motivan las grandes migraciones humanas es una de las interrogantes que parecieran no tener fácil solución, en el pasado muchas ellas se derivaron de la búsqueda de nuevos horizontes, pero sería válido analizar qué tipo de personas se reclutaban para ello.
Se ha dicho, que sin lugar a dudas, la pobreza es un factor determinante para las grandes migraciones que a lo largo y ancho de la historia humana se han dado.
En ese contexto es importante determinar que es lo que entendemos por pobreza, al respecto Eramis Bueno Sánchez afirma:
“La pobreza puede ser vista, de una parte, como la privación de las necesidades básicas; se le puede enfocar también como la carencia de los medios para satisfacer esas necesidades: empleo remunerado, disponibilidad de activos, fondos sociales de consumo, etc.; así como desde el punto de vista de la pertinencia de ciertos medios para satisfacer las necesidades.
En otro orden de cosas precisa distinguir entre pobreza absoluta y relativa. La pobreza absoluta parte de que los seres humanos requerimos un mínimo para sobrevivir y se refiere a los hogares o a las personas que no pueden satisfacer las necesidades alimentarias mínimas para subsistir, cualquiera sea el contexto en el que vivan. La pobreza relativa se basa en la posición de personas o familias en comparación o relación con otras de una misma comunidad.
En buena medida la pobreza es un reflejo del comportamiento del mercado de trabajo. Cuando los niveles de ingreso son muy bajos y resultan insuficientes para adquirir la canasta básica alimenticia, en este caso el grupo familiar se encontrará en situación de indigencia o de pobreza extrema.”[2]
Por su parte Carlos Gómez afirma:
“En una sociedad de mercado la pobreza se entiende como la falta de capacidad de consumo de los individuos o conglomerados pertenecientes a esta. Todo se reduce a tener o carecer de cosas materiales”.[3]
Es evidente que la pobreza en si misma constituye en factor importante de las migraciones no solo presentes, sino pasadas y por ello se podría estimar importante no solo analizarla, sino buscar una adecuada conceptualización de ella, para poder entender sus detonantes, lo cual excedería a las pretensiones del presente trabajo, sin embargo lo que es innegable es que la pobreza en el mundo, en lugar de disminuir aumenta, podemos citar muchas fuentes al respecto por ejemplo el artículo “Crece la brecha entre ricos y pobres, no sólo en recursos sino también en servicios” se afirmó: “más de la mitad de los 400 millones de latinoamericanos no puede satisfacer sus necesidades básicas y subsisten 102 millones de indigentes que ni siquiera logran darle de comer a sus hijos. Con pobres cada vez más pobres, ricos cada vez más ricos, y una clase media que se evapora, una nueva miseria se apodera de América Latina para convertirla en una de las regiones más desiguales del mundo”[4]
Al acrecentarse la pobreza, tiene como consecuencia, casi podría decirse que obligada, la llegada de migrantes a los países “ricos”[5]
La organización de Migraciones internacionales, publicó en el 2003 un informe en el que afirmaba que existían a esa fecha 175 millones de personas que habían emigrado de sus países de origen. “En otras palabras, una de cada 35 personas es un emigrante, lo que equivale a aproximadamente el 3% de la población mundial”[6]
A la luz de éstas cifras, podremos contextualizar el problema con una visión más adecuada, ya que sus dimensiones rebasan las fronteras para afectar a la población mundial de una u otra forma, a unos por la transculturización a otros, por la búsqueda de sueños inalcanzables y a los más, porque el dejarlo todo, abandonando a los suyos en busca de un destino incierto, que muchas veces termina en la muerte, no es nada fácil.
El efecto de las migraciones en los estados modernos se ha modificado sobremanera a la luz de lo que se conoce como “migraciones ilegales” y también derivado de las políticas “antimigrantes” que detentan muchos estados, los cuales destinan gran cantidad de recursos humanos y económicos a evitar la migración, ello, a pesar de que esos mismo países han sido semillero de grandes migraciones en el pasado, por ejemplo España, que durante la guerra civil, sufrió una gran migración de españoles que se expatriaron principalmente a América con el carácter de refugiados políticos, y que sin embargo, ese mismo país hoy, ha tenido que endurecer sus políticas migratorias frente a la gran cantidad de personas que entran ilegalmente a su territorio, especialmente marroquíes; o bien el caso de República Dominicana que en el 2005 en el mes de mayo, expulsó hacia Haití a sus propios ciudadanos sin investigar siquiera su condición legal por el solo hecho del color de su piel, la mayoría de ellos con estancia legal; y qué decir de los Estados Unidos de Norteamérica, cuya economía se ha visto beneficiada con la mano de obra calificada de los llamados “braceros” mexicanos a muy bajo costo y que sin embargo los hace víctimas de maltrato y vejaciones sin precedentes.
Como consecuencia de lo anterior, la figura del migrante otrora entendida y respetada, es hoy, vilipendiada injustamente, por quienes desvalorizándola convierten a éste en un delincuente común, olvidando así, que la mayoría de los estados modernos se gestaron y llegaron a ser grandes gracias a ésta figura, que trajo consigo el intercambio de conocimientos y la diversidad cultural que enriquece y permite la prosperidad.
DESARROLLO
“Migración” es un término que ha sido utilizado para describir el movimiento de personas en contextos y situaciones muy diferentes, incluyendo invasiones, conquistas, desplazamientos forzados por conflictos armados, por desastres naturales, por motivos mercantiles, asentamientos coloniales, ideología e incluso esclavitud.
Puede afirmarse que la migración, particularmente la internacional, se origina en la desigualdad y complementariedad entre los mercados de trabajo, las oportunidades de empleo y las condiciones de vida derivadas, a su vez, de las asimetrías en los niveles de desarrollo económico y de bienestar social entre las regiones y los países.[7]
La comprensión más familiar y moderna de la migración, como el movimiento de individuos o familias generalmente con propósitos económicos o sociales, constituye el uso cotidiano de éste término.
“Las actuales prácticas de migraciones laborales representan verdaderos dilemas de política para los Estados, los interlocutores sociales y la sociedad civil. Muchos Estados que han estructurado barreras contra el ingreso legal de trabajadores migrantes parecen ahora tolerar la presencia de grandes cantidades de migrantes en situación irregular, especialmente los que laboran en los sectores peor pagados y menos atractivos para los trabajadores nativos.
En general, los sectores que emplean mano de obra migrante son objeto de poco o ningún control que garantice la seguridad y salud en el trabajo o condiciones de trabajo decente, lo que provoca el empleo de trabajadores migrantes en condiciones inadecuadas y otorga incentivos para que el capital y el empleo se desplacen de la economía formal a la informal.”[8]
Son muchos los aspectos que se interrelacionan con la migración moderna, pero esencialmente como se apuntó con anterioridad, se puede apuntar a la pobreza y al desempleo, como detonantes de ésta en el entorno mundial actual.
Nuestro país, México, es uno de los que van a la cabeza en cuanto al desplazamiento de trabajadores migrantes derivado de las difíciles condiciones de vida de muchos mexicanos.
“Para el caso de México, la migración se convierte en una válvula de escape del creciente desempleo y para mitigar la pobreza y pobreza extrema, así como la marginación, ya que la mano de obra empleada en el extranjero que entra legal o ilegalmente principalmente a los Estados Unidos de Norteamérica obtiene mejores ingresos por su trabajo que a la vez parte de ellos lo envían a sus familiares, lo que se conoce como remesas de nuestros migrantes.”[9]
México violenta los derechos humanos y la dignidad humana de los trabajadores nacionales y extranjeros en su tránsito hacia los Estados Unidos, tal pareciera que nos hemos convertido en los guardianes de dicho país cuyos intereses se cuidan celosamente, en detrimento de los más elementales derechos de los individuos, al respecto los diferentes foros que se han organizado, y, que pese a su gran número parecerían reflejar resultados más bien negativos, han denunciado tales situaciones en nuestro país, por ejemplo en el Rapport Alternatif Mexique, Présenté au Comité pour les droites des travailleurs migrants des Nations Unies[10], en 2005.[11] , en el cual se hacen palpables las situaciones de vejación que se dan en lugares como Tapachula, Chiapas e Iztapalapa, estado de México, en los llamados Centros de Retención.
Si el número intenso de la migración, deviene de las raquíticas condiciones económicas de los países, mismos que adolecen de las suficientes fuentes de trabajo, así como de salarios dignos y condiciones laborales lacerantes, uno de los principales objetivos de la gente que migra de sus países de origen, es, precisamente encontrar lo que no tienen en ellos; el hambre, la sed, convertidos en necesidad apremiante para salir adelante económica y laboralmente, los obliga a migrar legal o ilegalmente, la única condición es encontrar el empleo ansiado.[12]
Evidentemente que las consecuencias de las migraciones dadas en tales circunstancias son bastante desfavorables hacia los migrantes, son abusados en su paso hacia el país ansiado, asaltados y engañados por personas sin escrúpulos que ofrecen trasladarlos a cambio de un alto pago, con las consecuencias que a nivel internacional se han visto y que escandalizan a la opinión pública cuando son encontrados muertos en un vehículos abandonados en el desierto o cuando son rescatados de embarcaciones a la deriva en idénticas circunstancias, sin vida.
Sin embargo, es evidente que todos estos desafortunados incidentes no frenan la migración, porque siempre los que vienen atrás, piensan que a ellos no le sucederá lo mismo. Muchos logran sobrevivir y cruzar las fronteras, y es entonces cuando empiezan su calvario de desigualdades y explotación, por salarios mucho muy inferiores a los que perciben los ciudadanos del país al que han emigrado, ello sumado al rechazo social del que ya se ha hablado en párrafos antecedentes, al ubicárseles en estratos muy bajos de la sociedad y culpárseles de los problemas económicos, sociales y de seguridad, que evidentemente no provocan.
Las consecuencias que su llegada a otro país suscitan, podríamos dividirlas en positivas y negativas, las primeras, al allegar al mismo, mano de obra barata y enriquecer su cultura, pero por oro lado existen las consecuencias negativas de los problemas sociales, económicos y culturales a los que ya se ha hecho mención, aunado a la desintegración familiar que se da con su partida y con la formación en muchas ocasiones de nuevas familias en el país al que ha migrado, no pudiendo desestimarse el flujo económico que las llamadas remesas inyectan a sus lugares de origen.
A todo lo anterior hay que sumar las consecuencias jurídicas de la migración, porque como atinadamente ha afirmado Manuel Balado, es el Derecho el que construye esas fronteras con las que se cuartea la identidad y hace a unos conciudadanos y a otros extranjeros.[13]
Es a través el derecho como encontraremos la permanente búsqueda de mejores condiciones para los trabajadores migrantes, y es también el derecho el que los convierte en “ilegales”; el derecho internacional público y privado buscan soluciones a la problemática, al igual que lo hace el derecho laboral, y por supuesto la migración en ésta condiciones representa también problemas para la seguridad social de los países receptores de la misma.
Se trate o no de una actitud deliberada, la aplicación desigual de las normas jurídicas a ciudadanos y no ciudadanos, es en si misma una clara vulneración a los derechos mas elementales de las personas, negándoseles el trato digno que como personas merecen.
“Enfrentar el fenómeno migratorio con el único propósito de detener los flujos de migrantes, es sintomático de una visión miope del problema. La política ante el fenómeno no debe centrarse casi exclusivamente, como en efecto ocurre, sobre los mecanismos (jurídicos y policiales) que permitan disminuir los volúmenes de migrantes.
La migración continuará existiendo y seguirá siendo importante mientras sus causas permanezcan inalteradas o se modifiquen sólo superficialmente.
Ello supone entonces, entender que será necesario coexistir con el fenómeno el cual, en la medida en que se integran cada vez más las economías y los mercados, se avanza en las comunicaciones y se “popularizan” los medios de trasporte, tenderá a convertirse en un hecho “natural” y se constituirá, inevitablemente, en el componente más importante de la dinámica demográfica y de los problemas de población y desarrollo que con ella se encuentran asociados.”[14]
Entre las consecuencias más graves de la migración ilegal está como ya se ha asentado la vulneración que de manera continua se realiza a la dignidad humana de los trabajadores migrantes, por otra parte, la conceptualización misma de la dignidad humana es un tema de debate entre los doctrinarios modernos, que se cuestionan acerca de su uso indiscriminado.
¿Se ha convertido la palabra dignidad en una palabra vacía? ¿Qué significados alberga esta expresión? ¿Por qué se reitera en las grandes declaraciones universales, en las constituciones democráticas y en los códigos deontológicos? ¿Qué significa vivir con dignidad? [15]
La dignidad humana ha sido conceptualizada como “Inviolabilidad de cada persona, reconocimiento de que no puede ser utilizada o sacrificada por los demás como un mero instrumento para la realización de fines generales. Es además el reconocimiento de la autonomía de cada cual para trazar sus propios planes en la vida y sus propios baremos[16] de excelencia sin otro límite que el derecho semejante de los otros a la misma autonomía y el reconocimiento de que cada cual debe ser tratado socialmente con su conducta, mérito o demérito personales, y no según aquellos factores aleatorios que no son esenciales a su humanidad: raza, etnia, sexo, clase social, etc.”[17]
La dignidad según Rodrigo Guerra López “parece ser un valor supremo, irreductible, propio de la condición personal”[18]
Podemos considerarla como “una sublime modalidad de lo bueno, lo valioso, de los positivo: la bondad de aquello que está dotado de una categoría superior”[19]
Partiendo de su significación, la normativización de la dignidad de la persona debe ir más allá de la formulación teórica de los derechos humanos, como consecuencia de ello, deberá concretarse también en la actualización práctica de esos derechos en todos y en cada uno de los hombres, esto es así, porque la dignidad humana no tiene como término el orden teórico sino el real.
Así considerada la dignidad humana debe ser factor de preocupación en todos los estados, particularmente en aquéllos que como México se enfrentan a la problemática de la migración en los términos que ya han sido asentados con antelación.
CONCLUSIONES
En éste orden de ideas, podemos concluir que la dignidad humana de los trabajadores migrantes no está siendo respetada por los estados modernos a la luz de sistemas económicos que velan mucho por los capitales y poco por los seres humanos que los generan, y que presentan siempre una sola cara de la moneda de la migración, al visualizarla como la entrada ilegal de personas, sin buscar soluciones reales a las causas que la generan y excluyéndola de sus políticas públicas, como algo ajeno que no les compete, pero eso sí, exigiendo a los países del tercer mundo que controlen la salida de su población para evitar mayores problemas.
Por consiguiente, los gobiernos de los lugares de origen de los trabajadores migrantes, se ven obligados frente a estados más poderosos a implementar medidas que frenen los impulsos migratorios de los habitantes, sin embargo ante la realidad imparable, empiezan a concientizarse de la necesidad de aplicar políticas públicas de ayuda a los migrantes, no solo en las embajadas respectivas, sino dentro del país mismo, en las ciudades que son paso obligado de los mismos, ¿qué hacer frente a éste desolador panorama de pobreza, marginación y desempleo?
Si bien es cierto que Europa ha establecido algunos mecanismos a partir de 2005, para paliar este problema migratorio, la realidad es, que los instrumentos jurídicos que establecen formas legales de entrada a inmigrantes, son pocos e insuficientes en su regulación, para la adecuada protección de los trabajadores, es así, como se crea la tarjeta azul, que requiere para su obtención un nivel educativo generalmente universitario y experiencia laboral, lo que incide en que solo clasifican para obtenerla personas altamente calificadas, con lo que el problema de la generalidad no se resuelve; asimismo se creó el llamado “Programa de Solidaridad”, cuyo fin esencial es apoyar al conjunto de países de la Unión Europea, en la gestión integral de las fronteras exteriores de los Estados Miembros de la UE y la implementación de políticas comunes de asilo e inmigración. El objetivo es alcanzar un reparto justo de responsabilidades e incrementar la solidaridad entre Estados Miembros, y al mismo tiempo reforzar el espacio de libertad, seguridad y justicia dentro de la UE; el Programa está formado por cuatro Fondos, cada uno de ellos diseñado a cubrir un campo específico de la gestión integral de los flujos migratorios. En su conjunto, aproximadamente 4 billones de Euros han sido reservados para el Programa Marco para el período de 2007-2013, repartidos entre todos los Estados Miembros según los esfuerzos realizados para el beneficio de la totalidad de Comunidad Europea.
Algunos países desarrollados han reducido sus barreras de inmigración para los trabajadores altamente cualificados, mientras que las incrementan para los
semi-cualificados o no cualificados. Estas políticas atraen a los trabajadores más capacitados y contribuyen a la fuga de cerebros de los países en desarrollo, que se quedan sin los expertos necesarios para su propio desarrollo[20]
PROPUESTA
Para la adecuada salvaguarda de la dignidad humana de los trabajadores migrantes se requiere establecer soluciones de fondo al origen del problema y no paliativos que nos llevan a pensar en un enfermo de cáncer al que se pretende curar con aspirinas.
Existen varias soluciones concretas que pueden ser practicadas e implementadas con bajo costo y solo requieren de un verdadero afán de solución:
A) implementar centros de capacitación para el trabajo en los lugares que están plenamente identificados como de muy alta migración, de tal suerte, que si el trabajador debe emigrar, que lo haga como mano de obra más calificada, lo cual le permitirá acceder a empleos mejor remunerados y tendrá mayores oportunidades de sobrevivencia.
B) Resulta además necesario que asimilen el idioma del lugar a donde emigrarán en el caso de los trabajadores latinoamericanos, principalmente el inglés, ya que de ésta forma al comprender el idioma no se encontrarán en un total estado de indefensión frente a la vulneración de sus derechos y dignidad humanos; al poderse comunicar con sus patrones y las autoridades, les será más fácil exigir el respecto a su dignidad y derechos humanos y fundamentales.
C) Deben aplicarse de manera efectiva los tratados internacionales respectivos, no es la falta de regulación la que genera las violaciones a los derechos y dignidad humana de los trabajadores migrantes, es la falta de aplicación de dicha normatividad frente a la complaciente cooperación de las autoridades de los países de origen y destino, que perfectamente les pueden proteger del racismo y la xenofobia de que son objeto día a día.
D) En respeto a esos tan vanagloriados, y poco respetados, derechos humanos, es factible dar a los trabajadores migrantes que ya han construido una vida en otro país, con un grado de permanencia importante, la seguridad jurídica de una calidad migratoria distinta a la de “ilegal”; la resistencia a ello de los países resulta absurda a la luz del hecho de que tales personas ya cuentan con ingresos fijos, familias estructuradas y se han insertado en la sociedad, el mantenerlos en la ilegalidad incluso perjudica los intereses del estado en aspectos tales como el tributario.
E) Procurar de manera formal y continuada, la integración social de los trabajadores que ingresan legalmente a otros países, ya que aún como trabajadores legales, son víctimas de discriminación y segregación en los países a los que ingresan.
F) Evitar la educación segregatoria que se imparte a los hijos de los migrantes, creándoles un sentimiento de desapego a sus países de origen e incluso hacia sus padres de los que llegan a avergonzarse.
G) Establecer políticas de empleo temporal que permitan darle la posibilidad de un acomodo laboral, sin los riesgos que implica el cruce ilegal de las fronteras, toda vez que, es evidente que esa mano de obra es requerida, basta que los gobiernos reconozcan esa realidad palpable y la regulen en lugar de combatirla y solapar el paso ilegal por ser mano de obra más barata y fácil de desemplear.
Todos los seres humanos tienen derecho a buscar mejores condiciones de vida sin tener que arriesgar su vida para ello, las políticas migratorias en el mundo deben modificarse, para que los trabajadores migrantes puedan acceder a la legalidad y dejar de aparentar que no desean que ingresen para después “tolerar” su presencia y hacerle víctimas de la explotación.
En consecuencia deben establecerse mecanismos de acceso al trabajo en forma internacional, que resolverían la ausencia de mano de obra en algunos países frente al exceso de la misma en otros, lo que incluso incidiría en una economía internacional más fortalecida.
Se necesitan estrategias a largo plazo que apelen a la cooperación de varios participantes para alcanzar los objetivos anhelados y que ya han sido plasmados en los tratados internacionales, tales como garantizar una migración ordenada e impedir que los intermediarios y las entidades o personas que contratan, exploten a los migrantes; salvaguardar los derechos humanos de los migrantes; hacer de la migración un instrumento del desarrollo sostenible; evitar los conflictos con las poblaciones de las zonas de acogida y sacar el máximo partido de los aspectos positivos del cambio social y cultural.[21]
No olvidemos que como afirmó René Gerónimo Favaloro: “Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo”.
[1] Lacomba, Josep. Historia de las Migraciones Internacionales, p. 249, Ed. Los Libros de la Catarata, 2008
[2] Bueno Sánchez, Eramis. Pobres y vulnerables. Notas sobre la migración internacional y sus relaciones con la pobreza y la vulnerabilidad, disponible en http://sociales.reduaz.mx, fecha de consulta 24 de septiembre de 2009
[3] Gómez, Carlos. La pobreza, la desigualdad y las causas de las migraciones, Opinión. 25 May, 2009. Disponible en: http://www.deguate.com/artman/publish/migrantes_actualidad/la-pobreza-la-desigualdad-y-las-causas-de-las-migraciones.shtml
[4] “Crece la brecha entre ricos y pobres, no sólo en recursos sino también en servicios”. LA JORNADA, México D.F. Martes 1 de junio de 2004
[5] Es evidente que el concepto mismo varía según la perspectiva, para los mexicanos son los Estados Unidos, para los marroquíes España, pero para los guatemaltecos es México.
[6] Varela, Julio. Migraciones, globalización y derechos humanos, Programa Andino de Derechos Humanos – Universidad Andina Simón Bolívar Revista Aportes Andinos Nº 7. Globalización, migración y derechos humanos. Octubre 2003
[7] Valerio Quintero, Juan Francisco. Migración y seguridad de los migrantes. Revista Vínculo Jurídico, Nº 24, octubre-diciembre de 1995.
[8] Taran, Parick A., Geronimi Eduardo. Globalización y migraciones laborales: importancia de la protección, Programa de migraciones Internacionales, OIT,
[9] Berumen Barbosa, Miguel E. La Migración, Observatorio de la Economía Latinoamericana, número 36, Año 2004, consulta realizada el 24 de septiembre de 2009, disponible en: www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/
[10] Reporte Alternativo de México, presentado al Comité por los Derechos de los Trabajadores Migrantes de Naciones Unidas.
[11] Rapport Alternatif Mexique, Présenté au Comité pour les droites des travailleurs migrants des Nations Unies, 2005. Disponible en: http://www2.ohchr.org/english/bodies/cmw/docs/fmigraciones_fr.pdf
[12] Ibíd.
[13] Balado Ruiz-Gallegos, Manuel. Inmigración, estado y derecho. 2007 Ed. Bosch
[14] Valerio Quintero, Juan Francisco, Op. Cit.
[15] Torralba Rosello, Francesc, ¿Qué es la dignidad humana?, Ed. HERDER, Barcelona, 2005.
[16] Cuadro gradual establecido convencionalmente para evaluar los méritos personales, la solvencia de empresas, etc., o los daños derivados de accidentes o enfermedades.
[17] http://www.contrastes.uv.es [2004-02-21] Página web consultada el 24 de febrero de 2004
[18] Guerra López Rodrigo. Afirmar a la persona por sí misma, La dignidad como fundamento e los derechos de la persona. Comisión Nacional de los Derecho Humanos, México, 2003
[19] Melendo, Tomás. Las Dimensiones de la Persona, Ed. Palabra, Madrid, 1999.
[20] Agricultura, Desarrollo Rural Sostenible y las Migraciones, Sumario e Política Nº 13, 2007, OIT, Organización Internacional para las migraciones, FAO y FIDA. Consulta realizada el 29 de septiembre de 2009, Disponible en: ftp://ftp.fao.org/SD/SDA/SDAR/sard/SARD-migration
[21] Zayonchkovskaya, Zhanna. Tendencias migratorias recientes en la Comunidad de Estados Independientes Las migraciones internacionales 2000, Revista Internacional de Ciencias Sociales, No. 165, Septiembre de 2000, consulta realizada el 28 de septiembre de 2009, disponible en: http//portal.unesco.org