Por Jorge Luis Mayor Sanchez y Magno Ivan Parédez Neyra
Para Francis Fukuyama, la historia llega a su fin con el triunfo del Capitalismo que, acompañado por el Libre Comercio y la Democracia Liberal, se configuran como los baluartes del sistema ideal de gobierno. Asimismo, puede apreciarse también que la tecnología avanza a un ritmo acelerado, fomentando la productividad, el comercio internacional y el intercambio de mano de obra.
El Perú no está al margen de estos cambios en el orden internacional. En la década de los noventa se inició un proceso de apertura y mayor integración a la economía global; mientras que en el aspecto interno, se dieron ajustes necesarios en la organización empresarial para adecuarse a la economía internacional a través de la estabilización de los precios internos y la reestructuración del sistema productivo nacional.
La globalización – dada las características del mercado expuestas en el párrafo anterior - trajo consigo la preocupación por alcanzar la competitividad, poniendo en riesgo el costo de las transacciones, con lo cual se ha dado más prioridad al capital sobre el trabajo. En palabras de Ermida[1], la globalización se ha reducido a su mínima esencia en las vertientes de la “expansión y profundización de la economía capitalista y sus fundamentos teóricos”.
Siguiendo a este autor, este proceso no es muy beneficioso para el trabajador, debido a que comporta los siguientes elementos a tener en cuenta[2]: i) Desinterés por el mercado interno: no se intentaría mantener el poder adquisitivo de la población, debido a que el mercado se encuentra fuera de los límites del país. En este sentido, las fronteras para el comercio se han acrecentado; ii) Limitación del poder estatal para gobernar las variables económicas: la localidad en un mundo globalizado se convierte en una gran desventaja, debido a que reduce los márgenes de acción de los Estados, y si a ello le agregamos la facilidad de la movilidad de los capitales, la dependencia se arraiga más entre la comunidad. El poder político se hace cada vez menos autónomo por depender de factores externos y, en consecuencia, sus decisiones están relacionadas con estos factores; iii) Ideologías que no privilegian el factor trabajo: la solidaridad y el Estado de Bienestar vienen a ser reemplazados por competitividad, egoísmo, eficacia empresarial y utilidad económica.
Las empresas muestran un número menor de trabajadores debido a la sustitución de mano de obra por tecnología, lo que permite producir más bienes empleando a menos trabajadores.
La Unión Europea no es ajena a ello, los fenómenos de desestructuración de las relaciones laborales, el fenómeno de la inmigración en el “mercado de trabajo” está obligando a una seria reestructuración y redimensionamiento del “Derecho del Trabajo” a fin de que el actual marco de las Directivas Comunitarias respondan a las alteraciones que los nuevos flujos de mano de obra “extracomunitarios” y “comunitarios” que están ocasionando y produciendo que en economías de trabajo estables y formales se vayan paulatinamente resquebrajando a raíz de la presencia masiva de un mercado de trabajo paralelo a la sombra de como se denomina en Europa “el mercado negro de la fuerza de trabajo” que está dando lugar al nacimiento de altos ratios de informalidad laboral en las economías de los países miembros de la Unión Europea.
La Globalización y la Deslocalización Laboral de los Grupos de Empresas están influyendo en la alteración de las normales relaciones de trabajo en la Unión Europea, ya que, las empresas ante altos niveles de competitividad laboral han optado por flexibilizar sus actividades laborales. Por lo que, no es extraño la existencia de exceso de horas de trabajo no remuneradas en el mercado de trabajo que retrotraen a un nivel infra la calidad del trabajo de los trabajadores.
Asimismo, podemos notar que la configuración económica mundial fomenta la flexibilización de las relaciones laborales para dar preferencia a los procesos de descentralización productiva y, de esta manera, poder abaratar los costos de producción para hacer más competitiva la empresa en el ámbito internacional y transfronterizo.
Estos elementos han originado un cambio en las relaciones laborales, hasta el punto de observarse una especie de incertidumbre en el trabajador que se manifiesta en el miedo de perder el empleo en cualquier momento, la fragilidad del trabajo y el debilitamiento de las relaciones colectivas[3], por citar sólo algunos ejemplos, fenómenos presentes en todas la economías del mundo que se hallan desbordada por la presencia cada vez masiva del uso y empleo de las nuevas tecnologías de la producción en el desarrollo del proceso productivo de las empresas e industrias que conlleva a una relativizacion de las relaciones de trabajo en el cual el recurso humano se torna mas que precario.
En nuestra realidad, la globalización ha llevado a que una parte de las empresas y de los trabajadores encuentren nuevas áreas o nichos de oportunidad. Por el contrario, otra parte de ellos, se han visto excluido, puesto que en nuestra sociedad existe un entorno en el cual la polarización de ingresos, oportunidades y condiciones de trabajo ha tendido a acentuarse cada vez más, y el elevado ritmo de crecimiento de la fuerza de trabajo sigue constituyendo una fuerte presión a la economía y a la sociedad en materia de creación de fuentes de trabajo productivas y formales. La apertura de los bloques económicos ha originado un incremento de la competitividad laboral en la industrias y entre los grupos de empresas por buscar incrementar su eficiencia y mejorar su rentabilidad a costa de una exhaustiva reducción de los costos laborales lo cual en muchos casos los ha empujado a burlar las leyes laborales de los diferentes países integrantes de la Unión Europea recurriendo a mutar el contenido marco normativo de las relaciones laborales de trabajo vía la implantación de una serie de contratos laborales que no responden al contenido situacional del trabajo realizado por un trabajador para su empleador o para la empresa que lo contrata, jugando con este nuevo marco innovativo se encuentran “las llamadas bolsas de horas de trabajo” como sucede en Alemania donde las empresas hacen uso irrestricto de ellas a fin de incrementar las jornadas de producción en los procesos productivos en épocas de mayor productividad y mayor demanda del mercado sin que por causa de ello deban de abonarse una cantidad de remuneraciones adicionales.
Las estrategias de supervivencia ligadas a redes sociales que antes se veía esencialmente en el sector no estructurado y la mayor capacidad de absorción y alternativas que ofrece este sector, se han convertido en una realidad tangible que no debe ser desconocida por el operador del Derecho.
Mediante el presente trabajo, se pretende analizar las causas de la informalidad de las relaciones laborales que contribuyen activamente a limitar su formalización por parte de las empresas, impulsándolos hacia ese “ilegal” sendero o mantenerse en él y restringir sus actividades comerciales sobre todo cuando las reglas que rigen una economía de mercado impulsan a las partes a entablar nuevos nexos económicos.
Se pretende hacer mayor incidencia en el tema de los costos laborales, que se ha convertido en argumento – o excusa – primordial de los empresarios, avalados por declaraciones de altos funcionarios gubernamentales, en el que subraya su encarecimiento y el principal motivo por el cual el marco laboral peruano y europeo deben hacer frente para bajar estos costos. Por último, sin la ayuda de una visión multidisciplinaria del tema y del uso de la tecnología y de los medios de información, no podríamos preparar nuestro estudio, puesto que el Derecho trabaja sobre la base de una realidad que no debe ser ignorada.
- 1. SECTOR INFORMAL E INFORMALIDAD
A efectos de un mayor entendimiento de nuestro trabajo de investigación conviene distinguir entre “sector informal” e “informalidad”.
1.1. Sector Informal
Según la Recomendación N° 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la política del empleo, se denominaba al sector informal como el sector no estructurado y se entendía a éste como “las actividades económicas realizadas al margen de las estructuras económicas institucionalizadas” [4]. A decir de este instrumento, se considera al sector informal como un grupo marginal, debido a que no existe reconocimiento por parte de la ley y, en consecuencia, no reciben protección jurídica alguna.
Actualmente, para referirnos al sector informal es más precisa la expresión “economía informal”. Más que un concepto estanco, es un fenómeno de la realidad que hace referencia a un grupo numeroso y diverso de trabajadores que operan informalmente:
“La expresión “sector informal” se considera cada vez más inadecuada, e incluso errónea, para reflejar estos aspectos dinámicos, heterogéneos y complejos de algo que en realidad es un fenómeno más que un “sector” en el sentido de grupo industrial o actividad económica específicos” [5].
De igual manera, para el peruano Hernando de Soto constituye una alternativa que se convierte en el constante acecho para la legalidad:
“La informalidad no es tampoco un sector preciso ni estático de la sociedad, sino una zona de penumbra que tiene una larga frontera con el mundo legal y donde los individuos se refugian cuando los costos de cumplir las leyes exceden a sus beneficios”[6].
Vista esta apreciación desde una perspectiva tercermundista, no queda otra que apreciar el mismo fenómeno dentro de las fronteras interiores de la Unión Europea, no es novedad que a los europeos ya no les parece atractivo trabajar en algunas actividades que no las creen propias a su estándar nacional y de formación y cualificación profesional: la agricultura, la construcción civil, la hostelería y el servicio doméstico son claros ejemplos de actividades que subsisten, crecen y se desarrollan gracias al trabajo acucioso y temporal de este colectivo de trabajadores sin papeles e ilegales, sin permiso de residencia y de trabajo en todo el espacio Schegen, todo ello apañados por un mercado de trabajo paralelo de trabajadores inmigrantes sin derecho alguno a un contrato de trabajo y a las prestaciones sanitarias y de seguridad social conocido por todas las administraciones laborales, unidos a los inmigrantes legales que son una clara expresión de la necesidad de un contingente cada vez mas numeroso de trabajadores manuales que suplen las carencias de la mano de obra europea debido a su grave problema demográfico debido a la baja natalidad. Este tipo de relaciones laborales paralelas han ocasionado un detrimento en un cuantioso colectivo de trabajadores que laboran sin un contrato de trabajo inscrito ante las autoridades de trabajo y que no gozan de beneficios laborales como: vacaciones, no contar con una remuneración acorde al trabajo realizado, el no haber sido dados de alta en la seguridad social o el trabajar con contratos fraudulentos que fijan en el papel jornadas de trabajo de 4 horas diarias y de 20 horas semanales cuando en la realidad el trabajador labora de 8 a mas horas diarias y mas de 40 horas de trabajo semanales solo para citar algunos casos que se dan al interior del mercado de trabajo de la Unión Europea dando indicios de alta precariedad e informalidad laboral en diversos sectores económicos-productivos.
1.2. Informalidad
Desde que en 1970 Keith Hart[7] inició el tratamiento de este tema, el concepto de informalidad ha evolucionado, debido a la identificación de una variedad de significados y la diferencia de las realidades en las cuales se manifiestan. Por consiguiente, para el desarrollo de nuestro trabajo, utilizaremos una definición de informalidad a partir de dos perspectivas[8]:
- Si tomamos como partida el orden jurídico: la informalidad abarca a aquellas actividades que operan sin conformidad con el marco regulador vigente.
- Si la apreciamos desde el criterio económico: se refiere a la ausencia de moderna tecnología o la falta de capital humano y físico para el desarrollo de actividades empresariales.
Así, la informalidad se refiere a la economía de la pobreza y a procesos de exclusión social, actividades que representan un medio de supervivencia frente a los constantes cambios operados en la realidad. Se trataría de una pobreza de tipo estructural que deriva de los momentos más altos de la crisis de los ochenta a lo que se agrega la nueva pobreza vinculada a los procesos de ajuste más recientes. Asimismo, se gestaría como resultado de procesos de descentralización productiva de manera que se puedan conseguir sistemas más flexibles para permitir la movilidad de los trabajadores.
La pobreza en las urbes y poblados del primer mundo son clara expresión de la inoperancia de las normas laborales para regular las relaciones laborales entre los colectivos de trabajadores inmigrantes y comunitarios, la necesidad de una simbiosis laboral que permita el normal desarrollo de la vida económica europea la cual hace de la fuerza de trabajo sumergida en el mercado negro de las relaciones laborales en un claro ejemplo del desorden reinante de la prestación de servicios a través del uso de “una mano de obra barata”, debido a la inexistencia de cualquier beneficio laboral y de seguridad social a percibir por los trabajadores integrantes de este colectivo que laboran en un mercado paralelo de trabajo para los cuales no existen aplicación taxativa de las leyes laborales. La informalidad es una respuesta de insatisfacción a las necesidades de los empleadores y trabajadores para hacer más expeditivas y reales las condiciones laborales de trabajo que permitan reducir los costos económicos, de producción y de previsión que encarecen la creación y la existencia de un puesto de trabajo en el mercado formal.
- 2. CAUSAS DE LA INFORMALIDAD
La informalidad se produce cuando el Derecho impone reglas que exceden el marco normativo socialmente aceptado, sin embargo, informalidad no es sinónimo de inexistencia de regulación puesto que las personas que participan en actividades económicas clandestinas tienen sus propias normas o acuerdos y formas de organizarse. Dado el entorno socio-económico-cultural y productivo del Perú, los actores económicos son en su mayor parte renuentes a seguir el marco normativo de la ley para el inicio y desarrollo de sus actividades productivas. Ello conlleva a dilucidar que aún contando con un claro texto normativo de la ley la mayoría de micro, pequeños y medianos empresarios peruanos tratan de eludir o evitar el normal cumplimiento taxativo del texto de la ley con el supuesto ánimo de reducir sus costos productivos y laborales a corto y mediano plazo. Tal es así que a pesar de la promulgación y entrada en vigencia de la Ley de Promoción y Formalización de la Micro y Pequeña Empresa, el micro y pequeño empresario peruano aún no ha internalizado las ventajas que le significa la formalización de sus actividades empresariales. De ahí que, de aproximadamente más de 1’500,000 microempresas existentes en el Perú a junio de 2008, tan solo se han registrado ante la Autoridad Administrativa del Ministerio de Trabajo un porcentaje muy mínimo de ellas.
Ahora bien, una vez establecido el panorama que conlleva a la informalidad laboral y al real concepto de informalidad en sus diversas acepciones cabe establecer cuáles son algunas de las causas de la informalidad:
2.1. Ineficiencia del aparato estatal
Se puede afirmar con exactitud que nuestras instituciones no son capaces de hacer frente a esta realidad y, por el contrario, hasta hace algunos años, se la ha visto como un fenómeno negativo y contraproducente. La excesiva burocracia – en especial en el acceso – es la principal causa de que los costos se eleven sustancialmente (en materia de tiempo y esfuerzo) y desincentiven a los empresarios a constituirse formalmente. Las iniciativas ciudadanas no están siendo plasmadas en las normas jurídicas, y por ende se explica, que el incumplimiento de la normatividad sea una regla generalizada sin mayor espíritu. En este sentido, el problema no ha sido atacado desde la raíz, sino desde una visión vertical que proviene de arriba hacia abajo. Roberto MacLean señala al respecto:
“El gran daño que los gobiernos y sistemas legales autoritarios y elitistas han causado en Latinoamérica, es el haber estado alimentando una cultura de la indiferencia y escepticismo sobre la ley, acerca de la cual se cree que nada puede ser cambiado, excepto por el gobierno como un regalo paternalista, o a través de la violencia y la fuerza física”[9].
En la Unión Europea los Estados y los Gobiernos no han respondido a los requerimientos productivos y han estado ajenos al avance de graves contingencias de índole laboral como son la suplencia del requerimiento de la fuerza laboral dado en envejecimiento progresivo de la población europea, trayendo como consecuencia la atracción de flujos migratorios de jóvenes migrantes provenientes de otras áreas geográficas del mundo a fin de solventar con la puesta a disposición de su mano de obra lograr impedir el colapso de las industrias y actividades económicas y productivas. La realidad ha sido cristalina y espontánea al revelar la estricta normatividad legal imperante y la indiferencia estatal por regular adecuadamente la llegada de los flujos migratorios de ciudadanos extracomunitarios que han quedado avasallados por un “Mercado de Trabajo” ávido de seguir produciendo y que ha conducido a la aparición de un fenómeno casi desconocido ante las autoridades de trabajo en Europa “la Informalidad en las Relaciones Laborales”, en la cual los empleadores han puesto en marcha mecanismos de negociación y contratación laboral ajenos a las Directivas vinculadas al Derecho del Trabajo de los trabajadores en la Unión Europea para reducir los costos de sus procesos productivos los cuales han ido afectando a los diferentes sectores de la producción segmentados y dominados por trabajadores foráneos. Pero, no solo el colectivo de extracomunitarios se ven afectados por ello sino también los propios trabajadores comunitarios que teniendo al “trabajo como un bien escaso” han optado por acogerse a la flexibilización de sus relaciones laborales con los empleadores trayendo con ello alteraciones en la “ordenación del tiempo de trabajo” y modificaciones en la jornada de trabajo e inclusive la aceptación de clausulas de inaplicación salarial en los convenios colectivos de trabajo por decir lo menos.
Estos aspectos marcan la pérdida de credibilidad y de confianza en las instituciones, lo cual es sumamente grave, dado que la confianza es un presupuesto para el respeto y cumplimiento de las normas. La pérdida de la confianza presupone también la pérdida del respeto y la aceptación. Pueda que esta afirmación tenga de sentido común, pero Fukuyama ha advertido que los países con alto desarrollo tiene niveles de confianza altos. Así, define a la confianza como “la expectativa que surge dentro de una comunidad de comportamiento normal, honesto y cooperativo, basada en unas normas, compartidas por todos los miembros de dicha comunidad”[10]. A partir de esta frase se puede deducir que ¿en el Perú los niveles de confianza son bajos?, ¿no hay confianza en el Perú?
Para responder a estas interrogantes, tomaremos prestados las opiniones que Gago construye a partir de los trabajos de campo realizados en los asentamientos humanos y en – lo que él llama – “los bolsones de economía informal”. La confianza tan necesaria para entablar relaciones, no está dada por el Estado a través de las leyes, sino a través de la espontaneidad de los individuos:
“En el Perú la confianza se reconstruye todos los días dentro de los fragmentos sociales, utilizando el Derecho espontáneo de las comunidades locales, su propio Derecho, en base a reglas vivas”[11].
Mac Lean refiere al respecto que:
“cuando el 10% de la población de un país desobedece o ignora una ley, esto es un problema de aplicación de la ley. Pero si el grupo que desobedece representa el 40% o 50 % de la población, entonces se trata ya de un problema distinto, se trata de un problema de eficiencia social de la ley, que no puede ser solucionado sólo con la acción de la policía y las sanciones de los tribunales, sino que requiere un enfoque distinto y adecuado”[12]
De otro lado, la política estatal se ha encaminado a oprimir al sector formalizado de la población. Por ejemplo, en materia tributaria, los Gobiernos no se han preocupado en ampliar la base de contribuyentes al sistema, sino que han proliferado más tributos[13] sobre el grupo que cumple con todas sus obligaciones. La política tributaria peruana se ha caracterizado por una especie de indefinición y ansiedad. La temporalidad[14] se ha convertido en la regla y no la excepción al sistema. Estos elementos influyen en la seguridad jurídica, tan necesaria para la inversión nacional y extranjera.
La emisión de una norma que intente regular una realidad específica debe estar acompañada con el cuestionamiento de la práctica socialmente responsable. La nueva práctica debe ser integradora, que intente conciliar los intereses de los empresarios con las necesidades sociales de los trabajadores. El consenso y la legitimidad en las cuales se fundan la creación de las normas jurídicas constituyen elementos claves para el cumplimiento de la norma. En palabras de Gago: “El problema es que el Derecho espontáneo no es legal y el Derecho Formal no es legítimo”[15].
Debemos tener en cuenta que el cumplimiento se asocia con el desarrollo de la empresa, y su tolerancia vigilada permitirá adecuar paulatinamente la realidad a la legalidad. Una economía sólida como la europea se encuentra construida y cimentada sobre un hecho social hasta ahora no aceptado ni reconocido legalmente como es el fenómeno de la informalidad en las relaciones laborales en las poblaciones de inmigrantes, en la que los agentes productivos han hecho caso omiso a toda un marco normativo y a una legislación de trabajo y de seguridad social incrementando en forma alarmante la proliferación de los llamados “contratos basura” que tienden a la precariedad laboral, a la incidencia de la intermediación laboral, al outsourcing, y que empujan al colectivo de trabajadores nacionales y extranjeros a enfrentar el grave problema de las deslocalizaciones laborales para evitar la fuga de empresas de la parte occidental de la Unión Europea y evitar su traslado a la zona oriental o hacia los nuevos países integrantes de la Unión Europea ampliada, ésto nos da una clara visión de que la informalidad laboral afecta cada vez más a los ciudadanos comunitarios que ven así una pérdida y una disminución de sus derechos y de sus conquistas laborales.
2.2. Costos laborales
Se ha convertido en un tema sensible y es la principal discusión de los empresarios y funcionarios públicos al momento de regular políticas laborales y económicas. En el caso de los empresarios, se aprecia cierta renuencia para generar obligaciones financieras futuras al contratar a trabajadores permanentes[16].
Se puede definir como “costes laborales” al desembolso en el que incurre el empleador por el uso de mano de obra. En palabras de Chienda[17], tenemos al “conjunto de egresos del empleador, vinculados al inicio, mantenimiento y terminación de la relación laboral”. En este sentido, hay diversas maneras de clasificar a los costos laborales. Así tenemos que:
- Costos salariales: son las retribuciones derivadas del contrato individual, convenio colectivo y de las regulaciones del gobierno que se otorgan al trabajador. Por ejemplo: la remuneración, la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) en el Perú, las gratificaciones, pago por vacaciones, entre otros. En la Unión Europea nos encontramos con los subsidios de desempleo como mecanismo para palear la situación de desempleo de los trabajadores que se encuentran en el paro laboral en periodos de corto, mediano y extensa duración.
- Costos no salariales: son las transferencias a terceros como resultado de la relación laboral. Tenemos a los aportes pensionarios (tanto los aportes al Sistema Nacional de Pensiones como al Sistema Privado de Pensiones) y a la Seguridad Social en Salud. En la Europa unida los sistemas previsionales guardan una gran cobertura para toda la población económicamente activa que después del período de cese o jubilación reciben su correspondiente pensión, en algunos países como en España existen lo que se denominan las pensiones no contributivas la cual es asumida por todos los contribuyentes españoles que cubren dicha erogación previsional de quienes nunca aportaron a la seguridad social.
De esa manera, los costos laborales “salariales o directos” se integran por el salario y todos los beneficios sociales y derechos que se calculan tomando como referencia a él. Éstos son abonados al propio trabajador. De otro lado, los costos laborales “no salariales o indirectos” también se calculan tomando como base a la remuneración, sin embargo, ello se traslada a un tercero, ya sea a un privado o un público, en forma de aportes o contribuciones e impuestos.
En un primer momento se creía que los costos laborales eran tan altos que obstaculizaban el proceso de formalización de las relaciones laborales. Sin embargo, con la aparición de diversos estudios[18] – elaborados mayoritariamente por economistas – se señalan que los costos en el Perú son bajos en el promedio de Latinoamérica. Aún en el hipotético y negado supuesto que los costos fueran elevados, los índices de generación de empleo serían nulos y el país ha mostrado un ligero crecimiento al respecto. Según los especialistas, el problema reside en el hecho que el empleador conoce los costos no salariales y los tiene en consideración en el momento de fijar la remuneración:
“(…) las evidencias existentes sobre el bajo nivel de salario y costo laboral por hora trabajada (en relación a los niveles de países más desarrollados) sugieren que el problema de competitividad no es tanto de salarios y costos laborales, sino de baja productividad, la que sin duda está asociada, entre otras causas, a la precariedad laboral en aumento”[19].
Otro punto sensible en esta materia lo constituyen los “sobrecostos laborales”, definidos como “la brecha entre lo que desembolsa el empleador y lo que efectivamente percibe el trabajador, saldo que llega al resto de la sociedad a través el Estado”[20]. En nuestro panorama, daría la sensación que todo lo que el empleador desembolsa por la mano de obra y que no beneficia directamente al trabajador es un sobrecosto no obstante ello, diferimos de esa apreciación.
En la medida que esos conceptos – derivados de las relaciones laborales – sean acogidos por el Estado directamente, no estaríamos frente al espectro de un sobrecosto. En este sentido, se han identificado – erróneamente – como sobrecostos a la Compensación de Tiempo de Servicios (CTS), al Seguro Social en Salud, a las aportaciones al Sistema Privado de Pensiones y al Sistema Nacional de Pensiones, a las vacaciones y gratificaciones en el caso peruano.
En el caso de la CTS, las vacaciones y gratificaciones, son conceptos que van directamente al trabajador, aunque en forma diferida en el caso peruano. El Seguro Social en Salud es un mecanismo de financiamiento y provisión que permite el acceso a un servicio básico (atención médica). El problema radica en que un gran número de personas, siendo afiliados, no aportan al sistema, lo que constituye una gran carga para aquellos que sí lo hacen. Finalmente, los aportes tanto al Sistema de Privado de Pensiones como al Sistema Nacional de Pensiones constituyen una especie de ahorro forzoso a favor del trabajador.
En consecuencia, los costos laborales en el Perú no afectan ni la competitividad de las empresas, ni impiden la creación de más puestos de trabajo. En los mencionados estudios se llega a la conclusión que el problema del país reside en la productividad, cuyo bajo nivel se debe a la poca calificación de la mano de obra y la falta de recursos técnicos y crediticios. Ciertamente, la eliminación de otros costos sí contribuiría positivamente a la formalización de las relaciones, pero no es un elemento determinante.
Por otro lado, se sostiene erróneamente que los costos y los sobrecostos laborales son elementos decisivos que fomentan el encarecimiento y la informalidad de las relaciones laborales. Sin embargo, aún, si se sostuviera esta afirmación, la flexibilización de las relaciones – mediante la utilización de contratos temporales y procesos de gestión de los negocios – han contribuido con la baja del costo que soporta el empresario para emplear mano de obra y, en consecuencia, los costes ya no pasarían por un tema de regulación sino de aplicación de otras nociones.
Creemos que los costos que debe asumir un empleador no pasan por los gastos que debe desembolsar como consecuencia de la relación laboral, sino por las características del sistema económico imperante y los costos institucionales y tributarios, sobretodo por éstos últimos. El paradigma es que la productividad y las empresas deben emplear el menor tiempo y recursos posibles para producir bienes. Siguiendo con este razonamiento, si le dedicamos tiempo y esfuerzo a unidades de producción obsoletas sin mayor valor agregado, trámites administrativos, trámites tributarios y posiblemente procesos judiciales, no nos estaríamos refiriendo a eficiencia empresarial. Esas son las principales desventajas con las cuales se enfrenta cualquier empresario que desee invertir en el Perú. Por ello, cualquier empresario de la Unión Europea debe tener un especial conocimiento al momento de iniciar sus actividades como “emprendedores” en el Perú para hacer factible sus operaciones empresariales, ya que, somos un país con barreras administrativas que se van superando a la par de la implantación de una economía de mercado en el marco de la libre competencia.
Los costos de la legalidad se deben reducir, y se puede lograr a través de una aproximación diferente a la realidad que se quiere regular. La información es vital en este ámbito. Una iniciativa en este sentido la constituye el Índice de Barreras Burocráticas promulgada mediante la Ley N° 28335[21], que medirá la afectación indebida de la competitividad de los agentes económicos. Si bien resulta un pequeño paso, tiene un alcance restringido ya que sólo mide el efecto de las barreras burocráticas impuestas por las municipalidades mas no por Ministerios, entidades del Gobierno Central o Regional, entre otros. De igual manera, estos fines se pueden lograr mediante la flexibilización de la prueba, la simplificación administrativa y los regímenes promocionales. Como parangón en la Unión Europea el excesivo formalismo y la rigidez ocasionan las distorsiones en las relaciones laborales de trabajo que empujan a los empresarios a “burlar la ley” en complicidad con los mismos trabajadores o empleados que presionados o no en algunos casos aceptan la relativizacion o la flexibilización de sus condiciones de trabajo como “la ordenación del tiempo de trabajo”, “modalidades de contratación”, “la administración y sujeción de su fuerza de trabajo ante el poder de dirección del empresario”, etc lo cual afecta con mayor fuerza a la población inmigrante.
En consecuencia, se deberían eliminar estos tipos de barreras y promover alternativas dinámicas de reconocimiento de la relación laboral a través de la presentación de recibos de pago, registros de horarios, entre otros[22].
Por último, otro caso resaltante para la contribución de la formalización lo constituyen los Centros MYPE que brinda servicios de desarrollo empresarial gracias a la colaboración de la iniciativa estatal y el aporte privado[23]. Con su ayuda, la formalización de una empresa se puede obtener hasta en dos semanas, además se recibe capacitación y asesoría técnica y financiera.
2.3. Análisis coste – beneficio del empresario informal
Dada la configuración de un panorama netamente competitivo y la apertura del comercio entre los países, el empresario realiza un análisis del costo – beneficio que implican sus transacciones, con el fin de maximizar beneficios y obtener mayores utilidades al fin del ejercicio con el menor coste posible.
“(…) la meta de una empresa es maximizar sus utilidades o beneficios económicos. Una empresa que no busque maximizar sus utilidades es eliminada del mercado o es adquirida por otras empresas que sí buscan hacerlo”[24]
En términos económicos, se define a los “costos” como los recursos que tenemos que invertir o perder para obtener un determinado fin. En cambio, el “beneficio” se definiría como la cantidad monetaria máxima que estaríamos dispuestos a pagar para realizar una determinada actividad. Para obtener utilidades, nuestros beneficios deben ser mayores a los costos. Sin embargo, debemos tener en cuenta también los llamados “costos de oportunidad” definidos como la alternativa de más alto valor a la que se renuncia, a la acción que se decidió no realizar.
Siendo didácticos, la constitución de una empresa implica la obtención de ganancias a cierto plazo, pero para ello es necesario invertir para ponerla en operación. Por ejemplo, un empresario en el Perú prefiere permanecer informal, puesto que tanto el costo como su costo de oportunidad son mayores al beneficio que le implicaría establecerse formalmente. La formalidad le implicaría: trámites burocráticos engorrosos (tanto en dinero como en tiempo), pago de impuestos, pago de servicios, etc. Frente a este panorama, para el empresario informal es una mejor alternativa permanecer en este sector porque tiene conocimiento que sus ingresos serán mayores, a pesar de los riesgos que dicha actividad involucra, no obstante luego de este análisis determina su preferencia por asumir los riesgos a cambio de más utilidades.
“(…) la informalidad no se corresponde necesariamente con una exclusión total, hay personas que prefieren trabajar sin reglamentación o por cuenta propia y que pueden conseguir niveles de ingresos superiores a que si fueran trabajadores asalariados. Pueden recurrir a otros mecanismos integradores que no pasan necesariamente por el mercado o por la protección estatal (…)”[25].
Parece que el Estado peruano no ha tenido en cuenta que los individuos y los agentes responden a “incentivos”, entendidos éstos como elementos que pueden hacer cambiar o favorecer una conducta. En este caso, el Estado debe cumplir un rol activo mediante la creación de políticas efectivas que conlleven a desincentivar a las actividades informales. Utilizando nuestro ejemplo, hemos determinado que obtenemos “mayores” beneficios permaneciendo informales, puesto que la legislación peruana incentiva la informalidad con el establecimiento de obstáculos (mencionados en el título anterior) y nuestras instituciones no promueven un cambio en las conductas de la población. En la Unión Europea la necesidad de
una mano de obra no cualificada hace presa fácil al colectivo de extranjeros sin papeles para adecuarse a cualquier tipo de contratación laboral, el empresario comunitario ve en ello la posibilidad de aumentar sus ganancias a costa de la explotación del “trabajo negro” de aquellos trabajadores que siempre han vivido en la precarizacion laboral en sus respectivos países y que no conocen otros sistemas laborales o de contratación de trabajo y que siempre han hecho de la marginalidad laboral su fuente de trabajo en un mercado en el cual el trabajo se constituye en un bien escaso. Los trabajadores comunitarios no son ajenos a ello y cada vez son más proclives a renunciar a sus derechos y beneficios laborales en procura de un puesto de trabajo, dada la competitividad laboral entre los distintos agentes económicos y productivos, ya que, los subsidios de desempleo no cubren las contingencias laborales por largos periodos de tiempo.
- 3. CONSECUENCIAS DE LA INFORMALIDAD
Al no producirse una respuesta a las reales necesidades de los agentes económicos, estos optan por otras vías distintas al marco normativo legal vigente teniendo como principal consecuencia que se generen a corto plazo realidades paralelas que influyen en el desarrollo de lo que conocemos como capacidad empresarial.
3.1. Capacidad empresarial
Según el Banco Interamericano de Desarrollo[26], una empresa informal tiene una serie de desventajas, entre las cuales destacan: el menor acceso al crédito y la menor integración a la cadena productiva. Asimismo, se observa también una insuficiencia del desarrollo tecnológico, bajos niveles de productividad y escasa o nula capacidad gerencial.
Lo que ha sucedido en nuestro país es que las reformas han recurrido al esquema de reducir el empleo, el salario y la protección social de sus trabajadores. Mediante la flexibilización de la legislación se ha logrado reducir el costo laboral. Aún reduciendo ese costo, tenemos problemas. Si nuestra economía se encuentra estable, ¿por qué existe entre la población una sensación de malestar económico? o en el peor de los casos, ¿hacia dónde se está dirigiendo el bienestar que le corresponde a la población por el concepto de crecimiento económico? [27].
La utilización de moderna tecnología es necesaria, tanto en la organización del trabajo y en el soporte técnico. De acuerdo con el actual contexto de la economía, las empresas sólo se han preocupado por el primer aspecto para lograr el ansiado crecimiento económico, dejando de lado el soporte técnico que resulta también trascendental:
“Es necesario implantar en América Latina una cultura de productividad entre los empresarios y también entre los trabajadores. Además de invertirse en recursos humanos, debe mejorar la organización del trabajo dentro de las empresas”[28].
La intervención del hombre es indispensable, puesto que no sólo se trata de un activo más de la empresa que se debe plasmar en una filosofía que valore los recursos humanos. Se debe tener en cuenta también que la motivación de las personas no solamente reside en el dinero, sino también en potenciar las capacidades intelectuales, ambientes de trabajo agradables, promociones dentro de la empresa, entre otros factores. Todo ello porque pasamos más tiempo en el centro de trabajo que en nuestros propios hogares.
En consecuencia, el progreso económico debe ir acompañado también del progreso social para enfrentar los desafíos de la productividad y buscar que los derechos de los trabajadores no se vean mermados con los cambios en la economía y estrategias de crecimiento.
3.2. Realidades paralelas
Los instrumentos internacionales y la legislación interna de los países han reconocido a la economía informal como un componente de importancia para la generación de empleo y, en este sentido, la preocupación de las organizaciones internacionales y de los gobiernos es la creación de trabajo en las mejores condiciones. Este criterio difiere mucho de aquellos utilizados anteriormente por los Estados para hacer frente a este fenómeno y, en principio, se lo enfrentó como algo realmente negativo y perjudicial. Al respecto, Tokman señala lo siguiente:
“Ante la situación de este sector excluido, que en la realidad carece de ciudadanía económica plena, las políticas tradicionalmente aplicadas han sido de tres naturalezas diferentes, fluctuando entre ignorarlo, perseguirlo o “blanquearlo”. La primera estrategia predominó durante muchas décadas, en el convencimiento generalizado de que el crecimiento y la modernización generarían puestos de trabajo estables y protegidos para todos. [...] La segunda forma de abordar el tema, perseguir a los informales, ha estado frecuentemente asociada a los gobiernos autoritarios, pero también a aquellos que buscan el paradigma de la eficiencia. La alienta, en cualquiera de estos casos, la percepción de que los informales son “violadores del sistema” y operan en contra de este, justificando así la persecución en determinadas ocasiones [...] Por último, la tercera política, también de uso frecuente en la región, ha sido la de facilitar el “blanqueo” del sector informal a través de medidas excepcionales, de perdonar las obligaciones anteriores o de reducir el costo de su puesta al día”[29].
Siguiendo a este autor, estas maneras de enfrentar a la informalidad no resuelven el fondo del problema, basta con citar que los niveles de informalidad en la economía representan más del 50% de los resultados, lo cual es un porcentaje bastante alto. Concordamos también con él en el sentido, que los trabajadores no son informales, sino sus actividades y, en consecuencia, las condiciones y ambiente de trabajo deben ser iguales para todos los trabajadores. Asimismo, las políticas deben estar dirigidas a eliminar paulatinamente la existencia de estas realidades paralelas, debido a que ahondan las diferencias y se está fomentando una suerte de competencia desleal. Tomando esta idea, las empresas informales se benefician en desmedro de las formales, que sí cumplen con los tributos y además son observadas por las autoridades en el cumplimiento de la legislación. En toda la Unión Europea el tema de la informalidad esta presente como un hecho medular en el desarrollo de las economías de los países europeos, pero una diversidad legislativa hace imposible una estandarización del marco único de las relaciones laborales. Por lo que, es fácil hacer la elusión y el fraude a la ley, ya que las condiciones del mercado propician el nacimiento, el origen, el desarrollo y la permanencia de economías y de las relaciones laborales de los agentes productivos ajenos a los cánones de la legislación laboral.
3.3. Derechos de los trabajadores
Se debe adoptar “un régimen de trabajo realmente humano” y buscar bajar los índices de incumplimiento de las normas laborales, ya que generan un “dumping social”[30]. Como hemos mencionado anteriormente, los trabajadores no son mercancías. A partir de lo expuesto, un buen ambiente de trabajo es primordial para el desarrollo de las actividades empresariales. Si ello va unido con una certificación de “empresa que cumple con la normativa laboral” o “empresa con buen ambiente laboral”, creemos que así ganará más prestigio a escala local e internacional, generando un valor agregado para su producto. Desde otro punto de vista, la participación de la sociedad civil y de organizaciones privadas (o estatales) debería ser activa para denunciar y publicitar casos de abusos. Por ejemplo, si se diera a conocer que en un productor de bienes con amplio prestigio mundial utiliza mano de obra infantil o ha sometido a sus trabajadores a niveles de esclavitud en búsqueda de mayor producción a bajo costo, el consumidor final debería optar por no comprar dicho producto, lo que conlleva también una implícita sanción moral. Los Estados deben ser capaces de respetar y promover el respeto de normas mínimas laborales que abarcan los siguientes temas: relaciones colectivas – que implican tanto la faceta asociativa como la negocial -, la prohibición de la esclavitud y el trabajo inhumano, la no discriminación y la erradicación del trabajo infantil por citar algunos ejemplos. Estos niveles no serían efectivos si las políticas de información y fomento no se acompañan con sanciones específicas y duras.
La reforma de la protección debe abarcar los aspectos no cubiertos por los sistemas actuales:
“(…) la vía alta del crecimiento requiere conocimientos, relaciones laborales colaborativas y un trato justo con los trabajadores”[31].
Las nuevas políticas permitirían a los trabajadores informales formar sindicatos, negociar salarios y condiciones de trabajo, y recibir protección contra accidentes de trabajo. En la Unión Europea se debe pensar en la calidad del trabajo aportado por este colectivo de trabajadores inmigrantes que al margen de la ley por millones llevan sobre sí la subsistencia de actividades económicas pilares del sostenimiento de la sociedad europea, sino por el contrario los campos quedarían despoblados, los servicios de hostelería y centros de ocio mermados, la actividades de las obras de construcción civil truncadas, y la economía europea camino a la deriva sino fuera por la existencia desde hace años de la “informalidad laboral” para todos conocida en las relaciones laborales y legalmente poco reconocida la cual va de la mano con una cada vez mayor precarización de los niveles de empleo en las economías del primer mundo.
- 4. EFECTOS DE LA LEY DE PROMOCION Y FORMALIZACION DE LA MICRO Y PEQUEÑA EMPRESA (Ley N° 28015)
Esta norma regia desde el 4 de julio de 2003 hasta el 3 de julio de 2008, por lo que es de naturaleza temporal y tiene un régimen laboral especial avocado a atender las reales necesidades que imperan en el mercado peruano en el cual se desenvuelven las micro y pequeñas empresas, buscando estimular que las mismas dejen de lado el desarrollo de su actividad informal y opten por sí mismas adherirse a la formalización de sus actividades económicas.
Se entendía inicialmente por micro empresa la que tiene entre 1 y 10 trabajadores y cuyo monto anual de ventas máximas son de 150 Unidades Impositivas Tributarias y como pequeña empresa la que cuenta entre 1 hasta 50 trabajadores cuyo monto anual de ventas excedan de 150 Unidades Impositivas Tributarias hasta 850 Unidades Impositivas Tributarias.
El marco rector de esta Ley especial – diferente respecto al mercado formal – ha establecido pautas beneficiosas a fin de que un sin numero de micro y pequeñas empresas ingresen al mercado formal de trabajo. Entre estos beneficios otorgados por ley podemos señalar que:
a) En materia de vacaciones los trabajadores tienen 15 días de descanso vacacional (a diferencia de 30 días en el régimen general).
b) No tienen gratificaciones legales ni Compensación por Tiempo de Servicios.
c) El importe de la indemnización por despido injustificado es de 15 remuneraciones diarias por cada año completo de servicios con un máximo de 180 remuneraciones diarias. Recordemos que en el régimen general el monto de la indemnización asciende a una remuneración y media por cada año de servicios con un tope máximo de 12 remuneraciones.
d) En el caso de las microempresas la jornada en horario nocturno no se aplicara la sobretasa del 35% establecida en el régimen general.
e) En relación al régimen provisional la incorporación y permanencia de los trabajadores queda sujeta a la decisión discrecional de estos.
A pesar de las bondades expresadas en esta norma especial, el empresario de la micro y pequeña empresa no ha respondido a las expectativas generadas por el Estado peruano tendiendo a mantenerse estáticos los índices de formalización de ese sector informal. Esto corrobora que la disminución de los costos laborales no son las causas reales que se pensaban iban a dar solución al problema de la informalidad laboral en el Perú sino que el problema en el país radica en la baja productividad, que se debe a la poca cualificación de la mano de obra y la falta de recursos técnicos y crediticios
“La inversión y la competitividad no se logran si no se invierten en infraestructura y en la formación profesional para conseguir mano de obra calificada. Estos elementos están íntimamente relacionados con el factor de competitividad, pero no se lograrían si la empresa no implementa las condiciones necesarias para asegurar la permanencia de ese trabajador e, igualmente, que aquel desee mantenerse en ella, para que el empleador pueda invertir en su formación y actualización (…) No hay que olvidar que el ser humano responde a estímulos y, para ello, los estímulos deben ser buenos y productivos para ambas partes. Además, los niveles de vida tienden a mejorar cuando la producción aumenta, debido que ante la imposibilidad de disfrutar de un nivel de vida mas alto se pueden adquirir mas bienes y servicios”[32]
Si bien en la Unión Europea y en especial en países como España las micro y pequeñas empresas están muy diseminadas en toda las actividades productivas ellas se tornan en una situación especial como modo de proceso productivo para evadir y eludir el cumplimiento de los compromisos y obligaciones laborales y tributarias en pro de maximizar su producción teniendo costes productivos que los hagan competitivos en toda la cadena de producción sobre todo cuando se trata de empresas bajo la modalidad de outsourcing o en descentralización productiva, con el único fin de permanecer en el mercado y pervivir todos y cada uno de los puestos de trabajo, aún contando con alicientes y estímulos tributarios y fiscales, pero ello no basta para hacer frente al poder económico de las grandes empresas transnacionales que no tienen nacionalidad y mucho menos fronteras. Lo que se busca al final es que su desarrollo no se torne ineficaz y se constituyan solo empresas de corta y mediana duración, evitando que éstas caigan en procesos de quiebra e insolvencia a mediano y largo plazo. La informalidad laboral puede encontrar en esta forma de empresas sus raíces para hacer elusión a las leyes laborales del colectivo de trabajadores a los cuales emplean en procura de mantener un espacio en el mercado a corto, mediano y largo plazo. Si bien en los países de la Unión Europea hay una formalidad legal y administrativa para constituir una empresa esto no implica que ellas puedan tornar a la precariedad laboral en el empleo y apartarse de los cánones legales y los preceptos normativos de la ley en pro de la cada vez tan conocida “reducción de costos laborales”.
- 5. A MODO DE CONCLUSIÓN
- Los problemas frente a los cuales el Derecho del Trabajo tiene un arduo trabajo, se pueden circunscribir en los siguientes: i) Inestabilidad e inseguridad laboral, las relaciones laborales se tiñen de mayor movilidad en respuesta a la globalización y al modelo económico de libre mercado imperante; ii) Desigualdad de la población laboral, que se manifiesta en: productividad e ingresos, protección laboral, posibilidades de negociación y crecimiento del empleo informal de baja calidad y empleo precario; iii) Diferenciación social, en el que se aprecia una población excluida para acceder a empleos de calidad[33].
- Debido a que nuestro problema no reside en los costos laborales, sino en el nivel de productividad, para aumentar estos índices se deben corregir las consecuencias negativas del ajuste macroeconómico vigente, a través de la innovación tecnológica y la modernización de la producción de trabajo.
El logro de estas metas es posible a través de procesos de descentralización productiva, como el outsourcing por ejemplo. Mediante este procedimiento se pueden extraer de la empresa las tareas de gestión o administración para ser confiadas a un tercero especialista en esa clase de labores, con lo cual se generaría un menor costo y se ganaría en eficiencia para la empresa, dejando que ésta se encargue de lo que mejor sabe hacer. Otra opción sería la adopción de contratos mercantiles, como los contratos de asociación en participación, el cual es idóneo para el tema que estamos planteando ya que el riesgo y la contabilidad son asumidos por una de las empresas. Otra medida para generar crecimiento y ganar eficiencia empresarial lo constituye el programa “Produce Compite” del Ministerio de la Producción (con financiamiento del Banco Mundial), el cual consiste en fomentar la asociación entre productores para asesorarlos y designar a este grupo un programa específico de desarrollo[34]. Como se puede apreciar, hay un abanico de oportunidades que ofrece el mercado, entonces es momento de escoger la que mejor se ajuste a las exigencias y a las características de la empresa.
- La empresa debe valorar sus recursos humanos. Partiendo que destinamos la mayor parte de nuestro tiempo en el trabajo, el ambiente laboral debe ser el óptimo, puesto que tratamos con talentos y gente identificada con los fines de la empresa. Teniendo como trabajadores a esta clase de personas, estamos constituyendo un valor agregado a la empresa y eso la hará más competitiva en el mercado.
- La indefinición y la temporalidad de la política tributaria peruana, es un gran obstáculo para la seguridad jurídica y la inversión en nuestro país. Se debe eliminar la política de la eterna temporalidad de las leyes tributarias.
- Para eliminar el incumplimiento de las normas laborales, se debe preparar un plan de protección al trabajo que tienda a evitar la competencia desleal y el dumping social, puesto que los trabajadores resultan los más perjudicados, y se debe buscar la uniformidad de la política laboral sobre la base de las normas mínimas de trabajo. Este plan debe manifestarse en tres fases: i) difusión de la norma y prevención; ii) control y sanción, para ello deben ampliarse las facultades de los inspectores de trabajo y fedatarios tributarios (lo cual ya se ha realizado); y iii) fomento de buenas prácticas laborales. Cada legislación deberá precisar cuáles son sus alcances; puede dirigirse a fomentar la capacitación de trabajadores mediante la deducción de los impuestos o el grado de cumplimiento de las normas laborales pueden constituir sujetos pasibles de beneficios tributarios a las empresas que cumplan con la normativa laboral. Para ello, debería existir también un grado de cooperación entre el Ministerio de Trabajo y la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria en el caso peruano.
- En la Unión Europea con conocimiento de este tipo de fenómeno en las relaciones laborales no ha podido quedar al margen de ellas y ha optado por las políticas de “regularización de extranjeros sin papeles y sin permisos de trabajo”, para que en su momento una vez regularizados se integren al aparato productivo de las sociedades de los diferentes países europeos y al marco protector de lo social en cuanto a los derechos laborales a percibir y su valioso aporte a las administraciones de la seguridad social.
- El mercado paralelo, informal del mercado de trabajo ha traído como consecuencia una nueva concepción de lo que significan las relaciones laborales de trabajo, su rigidez, su flexibilidad y la informalidad entre los respectivos actores sociales para generar un espacio de desarrollo productivo en la Unión Europea de quienes ofrecen su mano de obra de trabajo a cambio de una remuneración.
- La Unión Europea vive una economía del primer mundo con problemas típicos de sociedades del tercer mundo, la informalidad laboral no le es ajena a ella y el mercado de trabajo ha encontrado en ella una veta para “reducir los costos laborarles” y hacer de ella lo más productiva posible a costa de la elusión de los derechos laborales de cualquier trabajador en cualquier actividad productiva.
Junto a la integración política se sitúa la integración económica, donde se expresa materialmente la nueva relación entre los sujetos de las relaciones que sirven de base a la fórmula de Estado Social. Esta integración transcurre a través de una doble vía. Mediante la actividad prestacional del Estado, cuyo contenido es la traducción de la formulación en el ámbito público del conflicto distributivo y el resultado de la mediación como función estatal. El reconocimiento de una ciudadanía social que no se obtiene en el mercado, viene acogida constitucionalmente por los denominados derechos sociales, que suponen un rasgo característico de constitucionalismo de la posguerra, cuyo estatus jurídico contingente, respecto a los derechos que conectan con la tradición liberal, expresa que la solución pública es siempre el resultado del equilibrio inestable de poderes en la relación entre los sujetos fundantes del pacto que origina esta forma de Estado, sin perjuicio de la fijación constitucional de la función mediadora pública, que se configura como potencialmente ilimitada en su articulación infraconstitucional.
[1] ERMIDA, Oscar “Globalización y Relaciones Laborales”, ponencia presentada en el III Congreso de las Américas de Relaciones Laborales, Lima 1999, p. 2. Se puede obtener de la siguiente página web: http://www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/sala/ermida/globaliz/
[2] Ibidem, p. 2.
[3] Según una encuesta del Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima publicada en el Diario Correo el 01 de mayo de 2004, sobre la base de 416 personas encuestadas, el 54% de limeños teme perder su empleo; el 51.7% señaló que su trabajo es informal y, de aquellos que manifiestan tener un trabajo informal, el 87.8% señala que le gustaría tener un trabajo formal. De éstos el 36.9% desea tener un trabajo formal para tener más seguridad y el 32.3% para obtener mejores ingresos.
[4] Inciso 1) del artículo 27°.
[5] OIT: “El Trabajo Decente y la Economía Informal”. Ginebra 2002. Se puede apreciar el texto en la siguiente página web: http://www.ilo.org/public/spanish/standards/relm/ilc/ilc90/pdf/rep-vi.pdf
[6] DE SOTO, Hernando “El Otro Sendero” 7ª Edición, ILD. Bogota, 1987, pp. 12-13.
[7] Véase al respecto: TOKMAN, Víctor “Las relaciones entre los sectores formal e informal. Una exploración sobre su naturaleza” En: Economía, volumen XXIV, N° 48, PUCP, Lima, 2001, p. 20 y siguientes.
[8] Ver TOKMAN, Víctor y Emilio KLEIN (eds.) “Regulation and the informal economy” 1° Edición, Londres: Lynne Rienner Publishers, 1996. Para estos autores, el criterio económico resulta ser más útil, puesto que esta perspectiva favorece el análisis para el estudio del fenómeno de la informalidad.
[9] MacLEAN, Roberto “La eficiencia social de las leyes como elemento de desarrollo político y económico” En: Ius et Veritas, N° 17, Lima, PUCP, 1998, p. 8.
[10] FUKUYAMA, Francis “Confianza”, 1° Edición, Buenos Aires: Atlántida, 1996, pp. 45-46. Asimismo, señala también que la confianza se construye a través de una “sociabilidad espontánea”, lo que Durkheim ha denominado “solidaridad orgánica”.
[11] GAGO, Horacio “La mayor eficiencia del Derecho espontáneo ofrece el camino para derrotar la informalidad: venciendo la intemperie” En: Derecho, N° 56, Lima, PUCP, 2003, p. 962.
[12] MacLEAN, Roberto “La eficiencia social de las leyes como elemento del desarrollo político y económico” En: Ius et Veritas, N° 17, año IX, noviembre de 1998, p. 8
[13] Por citar algunos ejemplos, la Ley de Regalías Mineras y el Impuesto a las Transacciones Financieras que han aparecido en los últimos meses para convivir con otros ya existentes.
[14] Un claro ejemplo es el Impuesto Extraordinario de Solidaridad (IES). En virtud de la Ley N° 26969 (27.08.98) se sustituyó la contribución al FONAVI por el denominado IES, impuesto temporal que – en principio – debía desaparecer al 31 de diciembre de 2001, sin embargo, recién a partir del 1° de diciembre de 2004 se eliminó éste.
[15] GAGO, Horacio Op. Cit p. 963.
[16] KUCZYNSKI, Pedro Pablo “¿Hacia dónde vamos? Parte II” artículo publicado en el Diario Correo, 11 de julio de 2004.
[17] CHIENDA, Alfredo citado por el MINISTERIO DE TRABAJO Y PROMOCIÓN DEL EMPLEO “Boletín de Economía Laboral”, año 5, N° 19, 2001. Documento obtenido de la página web: http://www.mintra.gob.pe
[18] Véase por ejemplo los trabajos realizados por Chacaltana y Nunura para la OIT, los Boletines de Economía Laboral del Ministerio de Trabajo y la bibliografía de Víctor Tokman, especialista en trabajos sobre informalidad y economía laboral. Asimismo, el Ministerio de Trabajo a través de su Ministro y Viceministro actuales no han señalado lo contrario en diversas declaraciones a la prensa.
[19] TOKMAN, Víctor y Daniel MARTINEZ “La agenda laboral en la globalización: Eficiencia económica con progreso social” , 1° Edición, Lima: OIT, 1999, pp. 12 y 13.
[20] Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo Op. Cit
[21] Publicada en el Diario Oficial “El Peruano” el 16 de agosto de 2004. Republica del Perú.
[22] TOKMAN, Víctor Op. Cit p. 171
[23] Las instituciones involucradas son: el Centro Peruano de Fomento y Desarrollo de la Pequeña Empresa (CEPEFODES), PROMPYME y el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. Para mayor información ver artículo “Centros MYPE pueden abaratar los costos de la formalización”, publicado en el Diario “El Comercio” el día 8 de agosto de 2004.
[24] PARKIN, Michael “Microeconomía” (versión para Latinoamérica), 5° Edición, México: Pearson Educación de México, 2001, p. 194.
[25] OFICINA DE ACTIVIDADES PARA LOS TRABAJADORES “Informalidad y Seguridad Social en países de América Latina”. Documento de Trabajo OIT, Lima, marzo de 2001, p.18.
[26] El nombre del informe es “Desarrollo emprendedor: América Latina y la experiencia internacional”. Noticia publicada en el Diario “El Comercio” el día 26 de junio de 2004.
[27] Comentario de Fritz Dubois que lleva por título “Callejón sin salida” sobre los irreales ofrecimientos del gobierno en materia de inversión y empleo, publicado en el Diario “El Comercio” del día 7de junio de 2004.
[28] TOKMAN, Víctor “Políticas de empleo en la Nueva Era Económica” En: Economía, volumen XXIII, N° 46, Lima, PUCP, 2000. p. 25
[29] TOKMAN, Víctor “De la informalidad a la modernidad” En: Economía, volumen XXIV, N° 48, Lima, PUCP, 2001, p. 167.
[30] La inclusión de este concepto proveniente del Derecho Mercantil se puede utilizar como símil para las relaciones laborales. Esta es una preocupación por las condiciones de trabajo desde la creación de la OIT. Ver: ERMIDA, Oscar Op. Cit p. 11.
[31] TOKMAN, Víctor Op. Cit p. 25
[32] PARÉDEZ NEYRA, Magno Iván “Los Costos Laborales en el Perú. ¿Constituye un obstáculo para la generación de empleo y el desarrollo empresarial?” En: Asesoría Laboral, Lima, diciembre 2004, p. 27
[33] TOKMAN, Víctor Op. Cit p. 172. El autor introduce el término “ciudadanía económica” para justificar la formalización del sector informal: “La extensión de la formalización se justifica, ya no desde la perspectiva de los sectores organizados sino, por el contrario, a partir de los beneficios que el acceso a dicha formalidad puede significar para el desarrollo de las actividades y las personas ocupadas en el sector informal”.
[34] “La asociatividad, una forma de ganar mercado” artículo publicado en el Diario “El Comercio” del 22 de agosto de 2004. El mismo artículo señala que entre las ventajas de este sistema se aprecian: mejora de la calidad, disminución de los costos, se comparten los riesgos, aumento del poder de negociación, acceso a recursos, habilidades o tecnologías, etc.
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