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	<title>Asociación Iberoamericana de Juristas del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social «Dr. Guillermo Cabanellas» &#187; Colaboraciones</title>
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	<description>Honrando el pensamiento unificador del Dr. Guillermo Cabanellas. Fundada por el Dr. Osvaldino Rojas Lugo. Presidente Internacional: Dr. Ángel Guillermo Ruiz Moreno.</description>
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		<title>Tendencias emergentes en tiempos de inestabilidad: nuevos desafíos y oportunidades para la seguridad social</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 19:48:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador General</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[&#60;&#60;ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE SEGURIDAD SOCIAL (AISS)&#62;&#62; CONFERENCIA INTERNACIONAL DE POLÍTICA E INVESTIGACIÓN EN SEGURIDAD SOCIAL TENDENCIAS EMERGENTES EN TIEMPOS DE INESTABILIDAD: NUEVOS DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA LA SEGURIDAD SOCIAL LUXEMBURGO,     29.9.2010  /  1.10.2010 TEMA 1.- HACER FRENTE A LOS &#8230; <a href="http://aijdtssgc.org/2010/09/09/tendencias-emergentes-en-tiempos-de-inestabilidad-nuevos-desafios-y-oportunidades-para-la-seguridad-social/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 1ex;">
<div>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>&lt;&lt;ASOCIACIÓN  INTERNACIONAL DE SEGURIDAD SOCIAL (AISS)&gt;&gt;</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong><em>CONFERENCIA INTERNACIONAL  DE POLÍTICA E INVESTIGACIÓN EN SEGURIDAD SOCIAL</em></strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong><em>TENDENCIAS EMERGENTES  EN TIEMPOS DE INESTABILIDAD: NUEVOS DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA LA  SEGURIDAD SOCIAL</em></strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>LUXEMBURGO,      29.9.2010  /  1.10.2010</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">TEMA 1.- HACER FRENTE  A LOS DESAFÍOS DE UNA ESTRUCTURA DEMOGRÁFICA EN EVOLUCIÓN</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Sesión 1.1. Enfrentando  la precariedad del mercado de trabajo: ¿Qué rol para los programas  de activación y políticas de inversión social? </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>Ponencia:</em> “Financiamiento  de la seguridad social en tiempo de crisis del empleo”</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>Ponente:</em> Ángel  Guillermo Ruiz Moreno (México)</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">BREVE RESUMEN DE LA PONENCIA: </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En todo el mundo es notorio  el problema financiero del servicio público de la seguridad social,  debido al imparable incremento del desempleo, mismo que se ha agudizado  por la crisis económica mundial, el que junto a las nuevas formas de  producción y empleo, han trastocando las relaciones laborales tradicionales  que por desgracia evolucionaron sin un efectivo control legal desde  hace al menos tres décadas. Así, el desempleo y la desprotección  social que le acompaña obligan a buscar nuevas formas de financiamiento  vía impuestos exclusivamente, para el eventual sostenimiento a futuro  de la seguridad social. Esta investigación se basa en la experiencia  profesional de 30 años del autor en esta compleja temática, habiendo  utilizado los métodos histórico, empírico, inductivo y deductivo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">[TEXTO DE LA PONENCIA  PRESENTADA]</span></p>
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<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>Si  la seguridad social no existiera, habría qué  inventarla. Y si la que existe ahora no nos sirve como debería hacerlo,  entonces habrá qué reinventarla. </em></span></ul>
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<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> <em> Ángel Guillermo Ruiz Moreno</em></span></ul>
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<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong><em>Sumario: </em></strong> 1. Contexto general del problema abordado. 2. Razones generales de la  propuesta efectuada. 3. La notoria ausencia de identidad de la seguridad  social contemporánea. 4. La financiación de la seguridad social del  futuro. 5. Propuestas básicas acerca del tema abordado.</span></p>
<ol type="1">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>Contexto general del problema    abordado. </strong></span></li>
</ol>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Son  innumerables los desafíos actuales y futuros que nos presenta el servicio  público de la seguridad social en todo el planeta, en especial en los  países y regiones geográficas con economías emergentes: la extensión  de cobertura para universalizarla y mejorarla, la indispensable protección  a los trabajadores migrantes, nuevas y complejas estructuras familiares  que deben ser reconocidas como recipiendarias del servicio, el envejecimiento  poblacional aunado a las variables sanitarias debido al incremento de  enfermedades catastróficas, el impacto de una crisis económica que  todo apunta durará más de lo esperado, el incontenible crecimiento  exponencial del sector informal de la economía, y otros fenómenos  socioeconómicos que nos muestran —dicho esto sin el ánimo de parecer  catastrofistas—, un mundo al borde del colapso. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Alcanzar  una <em>seguridad social dinámica, gestionada eficazmente y proactiva,</em> como lo propone la Asociación Internacional de la Seguridad Social  (AISS), atraviesa entonces por el complicado tema de su sostenibilidad  financiera. Porque si la cuantía de los recursos destinados a financiar  la seguridad social debe ir siempre acorde al nivel de cobertura que  brinda el sistema, y cada día es más compleja la cobertura de las  contingencias socio-vitales protegidas, el tema de la financiación  resulta crucial y no puede ser desatendido por ningún país, mucho  menos ahora, inmersos como lo estamos en una crisis económica mundial  de tan alto impacto y coste social que obliga a afrontar las desastrosas  consecuencias provocadas por la escasez de empleo en el mercado de trabajo  formal. No obstante, lo más nefasto no es el <em>desempleo </em> en sí —pese a los millones de parados del planeta sin posibilidad  de ingresos—; acaso lo más inquietante es el enorme sufrimiento y  la desesperanza que engendra éste fenómeno en la población, que inerme  resiente sus perniciosos efectos y no sabe qué hacer ante tan inesperada  situación. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Cómo  generar efectivas políticas de pleno empleo es el mayor desafío que  enfrentan a inicios de la segunda década del siglo XXI los gobernantes  de cualquier país del orbe, sea éste grande o pequeño, rico o pobre.  Reconozcámoslo al menos: <em>el desempleo resentido no es un problema  coyuntural sino estructural. </em>Ante tan inquietante contexto obliga  a abandonar viejos cartabones y cambiar paradigmas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">No  guste o no la idea, la “deslaboralización” de la seguridad social  es impostergable ante el avance incontenible del <em>desempleo,</em> un  asunto que resulta clave para la eventual supervivencia de este magnífico  servicio público. </span></p>
<ol type="1">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>Razones generales de la    propuesta efectuada. </strong></span></li>
</ol>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Los  Informes Anuales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),  desde inicios del siglo XXI muestran la tendencia irreversible del mundillo  del trabajo; de que de cada 10 nuevas ocupaciones que se crean en el  planeta, alrededor de 8 de ellas se generan en el mercado informal de  trabajo y debido a ello la economía informal crece de manera exponencial  y preocupante en todo el orbe. Estadísticamente esa es una verdad incontrovertible,  un indicador mundial inobjetable de que las políticas de empleo son  ya una falacia. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El <em> desempleo</em> es un reto impostergable qué atender por parte de todos  los países, pues nadie escapa de esta dura realidad que se ha vuelto  más evidente debido al impacto de la enorme crisis económica y financiera  mundial de mediados de 2008, la que ha puesto contra la pared a muchos  países que, a efecto de paliar sus perniciosos efectos, tienen ya en  la mira a los fondos de la seguridad social; para empezar, han congelado  las pensiones; luego, echarán mano de las reservas técnicas pensionarias,  y tras de eso disminuirán los apoyos a los servicios médicos y de  prestaciones sociales de las instituciones encargadas de brindar este  servicio público. Olvidan o interesadamente fingen hacerlo, que cuando  mejor funciona la seguridad social es precisamente en épocas de crisis,  al ser un instrumento eficaz e invaluable de la política económica  y social de todo Estado. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Al  ser tan notorio el decaimiento del empleo formal —ése tipo de trabajo  que la OIT prefiere llamarle <em>empleo decente,</em> que es de duración  indefinida, con prestaciones legales completas  y protección social  incluida—, la idea gira ya no en torno a la creación de nuevos puestos  de trabajo, sino que se enfoca a la preservación de los ya existentes,  decrementando prestaciones. El poco trabajo que se crea es precario  y de duración determinada. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Este  fenómeno socioeconómico se ha agudizado de un tiempo a la fecha, hay  qué decirlo, debido a las <em>nuevas formas de producción</em> en este mundo hiper-tecnologizado que han transformado el mundo del  trabajo contemporáneo y la producción de bienes o servicios. Lamentablemente  tan brusco cambio le ha ganado la partida a las normativas legales vigentes  en materia laboral y de seguridad social, pues no han logrado regularle  de manera efectiva y oportuna, demostrando en los hechos que <em>la realidad  es siempre más sabia que el Derecho. </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Cierto,  la aparición de sofisticadas figuras jurídicas sin efectivo control  legal laboral —que son fruto del ingenio del ser humano y paradójicamente  puestas al servicio del capital que actúa sin sentido humano—, apuntan  siempre hacia una evidente <em>tercerización laboral,</em> es decir,  a una “triangulación” simulada de obligaciones que en no pocas  ocasiones constituyen un fraude a la legislación laboral y de seguridad  social y a sus principios jurídicos rectores. Su uso indiscriminado  impacta inevitablemente en la recaudación necesaria para el financiamiento  de la seguridad social, pues su fin es ése: <em>librar de  todo tipo de obligaciones a los empleadores, recipiendarios directos  del trabajo subordinado, </em>difuminando las responsabilidades inherentes  a tal situación jurídica<em>. </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El  elenco de estas singulares formas de entender el trabajo contemporáneo  es grande: desde el mítico <em>outsourcing  —</em>surgido en Inglaterra a inicios de la década de los años ochenta  del siglo XX—, pasando por el arrendamiento de servicios, la subcontratación  laboral subterránea, el suministro de mano de obra temporal o permanente,  el <em>staff leaisng,</em> el <em>pay rolling,</em> las cooperativas de  trabajo asociado, la empresas pagadoras, el <em>downsizing </em> aplicado en extremo<em>,</em> el contrato de distribución o el <em>franchising,</em> y hasta llegar a lo más sofisticado y actual como lo es el <em>crowdsourcing</em> —en donde al través de uso del Internet se convoca a muchedumbres  anónimas para que aporten desde su ordenador personal ideas acerca  de ciertos temas o asuntos, retribuyéndose económicamente la mejor  pero sin que el resto obtenga pago salarial ni protección social—,  han convertido a la nefasta costumbre de derivar responsabilidades a  terceros empleadores de papel insolventes en moda, siendo éstas actividades  altamente perniciosas que han cobrado ya carta de naturalización en  el mercado de trabajo mundial y cuyos efectos son desastrosos para el  financiamiento de la seguridad social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Tales  figuras jurídicas, de aparente naturaleza civil y/o mercantil pero  con un notorio trasfondo laboral, son ideas geniales que utilizan para  su provecho particular la hiper-tecnología, buscando en el nuevo proceso  productivo el producir más con menos en aras de posicionarse mejor  globalmente. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Se  busca a toda costa alcanzar una <em>flexibilización laboral</em> para  escapar de la rigidez normativa laboral existente, sin que hasta ahora  ningún país haya sido capaz de ponerle freno a esta actitud inhumana,  en donde vuelven a aparecer algunas formas de esclavitud moderna que  creímos superadas. La <em>desregulación laboral </em> es también un constante a lo largo y ancho del planeta. Al respecto,  los Estados y hasta los propios organismos internacionales del empleo  se muestran incapaces para regular de manera efectiva estas nuevas formas  laborales por un sinfín de causas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Con  ser eso malo, no es lo peor. Lo verdaderamente grave es que tras el <em> disfrazamiento </em>del empleo subordinado, se haya permitido que la  seguridad social forme parte de la negociaciones laborales (esto es:  si se afilia o no el operario subordinado, si se paga o no este servicio  que teóricamente es irrenunciable e inalienable). Se trata de una conducta  nefasta que abusa sin piedad del estado de necesidad del trabajador  que debiera ser perseguida y sancionada, hasta desterrarla para siempre.    <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El  punto crucial a observar es que <em>las formas y los métodos de producción  han cambiado drásticamente,</em> y lo que antes era hoy ya no es; de  alguna manera pareciera que las reminiscencias del <em>Taylorismo</em> como organización laboral, o del <em>Fordismo</em> y su trabajo en serie,  aún no terminan de desaparecer del todo de la mente de quienes piensan,  por supuesto que sin razón, que las cosas continúan siendo como antaño.  Empero, aquella célebre frase atribuida a Henry Ford: <em>“para trabajar  yo busco dos brazos, no un cerebro”,</em> de plano que no va más,  y menos ahora en plena era del conocimiento. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así  las cosas, el <em>empleo decente</em> es prácticamente una falacia, o  mejor todavía: <em>una especie en peligro de  extinción. </em>Los mismos gobernantes pretendan ocultar esta realidad  mundial a sus gobernados mediante “Programas de empleo” ilusorios,  pues mucho del empleo que se crea es simple maquillaje para fines meramente  estadísticos, un trabajo temporal y precario creado artificialmente  por el propio Estado sin entender que esto no resuelve el problema de  fondo sino que lo disfraza. Aunque suene extraño, <em>no es al Estado  a quien le toca crear fuentes empleo, </em> sino generar las condiciones políticas, económicas, fiscales, administrativas  y de buen entorno laboral entre los factores de la producción, necesarias  para<em> alentar la inversión productiva y la creación de empleo digno.</em> Y para ello desde luego se requiere implementar reformas estructurales  de largo aliento. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Considérese  que ante la falta de empleo formal, se alienta la creación del trabajo  informal y la auto-ocupación en el sector informal de la economía;  un sector social que muy rara vez alcanza a proteger la seguridad social  nacional pese a su innegable influencia en la economía. Hay países  —Bolivia, es un buen ejemplo de ello— en donde la informalidad laboral  alcanza hasta el 80%, y naturalmente que este sector no está protegido  por la seguridad social.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Las  lecciones que los fenómenos políticos, sociales, económicos y laborales  en este mundo hiper-tecnologizado nos han legado en los últimos años,  obligan a que tomemos plena conciencia de la urgente necesidad de adoptar  medidas drásticas de contención y búsqueda de soluciones a tan sentidas  problemáticas sociales. Ello porque ha quedado perfectamente demostrado  tras la colosal crisis financiera y económica mundial de 2008 —de  alguna manera mayor al mítico “crack bursátil” de 1929—, que  lo que uno haga afecta al otro, así sean éstos países, instituciones,  empresas o individuos quienes actúen irracionalmente y con excesivos  afanes de lucro, pues no vivimos en ínsulas sino en una “aldea global”  como bien definiera al planeta Marshall Mc Luhan. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Guste  o no la idea, también ha quedado plenamente demostrado que Adam Smith  estaba equivocado en sus teorías económicas: <em>Estado </em> y <em>Mercado</em> persiguen fines muy distintos, y no es verdad que “la  mano invisible del <em>Mercado” (sic) </em> fuese capaz de regularse a sí mismo eficazmente. Por lo tanto, compete  al <em>Estado</em> regular al <em>Mercado, </em> aunque haciéndolo de manera prudente a fin de que su injerencia no  impida el buen desarrollo del mismo ni intente suplirlo, pues el Estado  productor de bienes y servicios en la práctica tampoco fue una buena  idea debido al monopolio ejercido y a la enorme ineficiencia de gestión  mostrada. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Tan  ominoso escenario mundial nos obliga pues a la búsqueda de <em>nuevas  formas de financiamiento para la seguridad social contemporánea, desligadas  del empleo formal,</em> dándose pasos decisivos para impedir su eventual  desfinanciamiento ante el inevitable impago de los típicos “aportes  a la seguridad social” que provoca el desempleo y las nuevas formas  laborales sin control legal efectivo. Es conveniente buscar nuevas fuentes  de financiamiento alternativas a fin de preservar dicho sistema protector  social. Sólo así evitaremos que se socaven de raíz los cimientos  en que descansa este servicio público esencial para la población. </span></p>
<ol type="1">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>La notoria ausencia de    identidad de la seguridad social contemporánea. </strong></span></li>
</ol>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Vistas  las circunstancias, la pregunta pertinente a plantear es simple, y de  su acertada respuesta dependerá en gran medida la solución al  problema planteado: <em>¿Qué es hoy la seguridad social contemporánea  del siglo XXI?</em> Esa es la pregunta clave que debemos formularnos  todos los <em>segurólogos sociales</em> del planeta. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  búsqueda de la <em>genuina identidad de la seguridad social contemporánea </em> es una tarea compleja que no debe quedar en manos de en un grupo social  o sector predeterminado (gobernantes, legisladores, jueces, actores  e interlocutores sociales, organizaciones de empleadores o sindicatos,  gestores de la seguridad social, etc.), ni tampoco, por razones de pertinencia  ideológica debe recaer en un segmento académico específico (economistas,  actuarios, sociólogos, médicos, administradores, contables o juristas);  la <em>interdisciplinariedad</em> es un facto primordial para efectuar  diagnósticos correctos e integrales que permitan formular propuestas  viables y factibles de solución al analizarse este problema integralmente,  siempre desde distintos ángulos y bajo diversas ópticas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Porque  si la seguridad social actual es fruto de siglos enteros de búsqueda  de la anhelada protección en contra de las vicisitudes de la vida en  sociedad en este mundo riesgoso que habitamos, entonces no hay excusa  para trabajar armónicamente en equipo, sin prejuicios ni cargas ideológicas  preconcebidas, tratando de adaptar este magnífico manto protector a  las necesidades cambiantes del mundo actual y del mañana, con base  en la experiencia obtenida en más de un siglo de operación de la seguridad  social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Debemos  encontrar pronto el sentido y la genuina <em>identidad  contemporánea</em> <em>del servicio público de la seguridad social, </em> entendiendo no sólo qué es, sino también para qué nos sirve o debería  servirnos. Si el mundo laboral se ha trasformado tan drásticamente,  ¿qué nos mueve a pensar que la seguridad social que le ha acompañado  desde hace poco más de un siglo no ha cambiado o debe hacerlo para  reinventarse?</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Conste  que no se trata sólo de definirle para encasillarle teóricamente para  meros fines académicos; pese a todo, es probable es que la gente no  sepa definir qué es la seguridad social, pero ciertamente sí  que entiende para que le sirve, especialmente cuando disfruta de sus  prestaciones. Al igual que sucede con el esquivo concepto de <em>derechos  humanos</em> —y la seguridad social es uno de ellos, que conste—,  mejor que definirle será entender qué es, terminando así con las  confusiones en esta “Torre de Babel” en que se ha convertido la  seguridad social actual de un tiempo a la fecha. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Es  verdad que alrededor de la seguridad social hay demasiados intereses  en juego, pero el espinoso tema de la <em>sostenibilidad </em> debe ser prioritario; si no es financiable este servicio público, corre  el riesgo de desaparecer. Por ello la necesidad de redefinirle a fin  de poder reconstruirle conceptualmente primero, y luego, conforme a  nuestras propias necesidades y posibilidades socioeconómicas reales,  adecuarla de la mejor manera en nuestra normatividad nacional interna  a partir del eje en el cual ineluctablemente debe gravitar siempre este  magnífico manto protector: <em>la solidaridad. </em> Porque sin solidaridad no puede haber seguridad social posible… acaso  habría alguna cosa —cualquier otra cosa, incluso una sofisticada  mezcla que pudiese hasta parecérsele—, pero no existiría una genuina  y auténtica seguridad social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">De  manera pues que conviene encontrar pronto la <em>identidad</em><strong> </strong> perdida al paso del tiempo de nuestra actual seguridad social, la que  de suyo, siendo objetivos, muy poco tiene qué ver ya con los primarios  seguros sociales “<em>Bismarckianos” </em> de finales del siglo XIX, pues los esquemas protectores ideados no son  inmutables sino evolutivos en grado sumo conforme a las circunstancias  del momento. Cierto, los seguros sociales son los “instrumentos”  de que se sirve la seguridad social para intentar ser lo que debería  ser —y que por desgracia no es todavía—, y son a la vez su antecedente  histórico, pero no más. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ante  la constante evolución y necesaria adaptación que ha sufrido por obvias  razones la seguridad social tradicional a estas alturas —drásticos  cambios que con mayor razón nos obligan a efectuar una nueva <em>reconceptualización</em> de este sistema protector por excelencia, se insiste—, debemos de  reconocer que no sólo sus ideales y propósitos, sino sus resultados  e impacto se han alejado demasiado de la entelequia del modelo <em>“Beveridgeano”  de 1942, </em>e<em> </em>incluso de la llamada “Norma Mínima de Seguridad  Social”, contenida en el Convenio 102 de la OIT, que data de 1952. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Cada  uno de tales antecedentes históricos precitados fueron diseñados y  útiles en la vertebración de sistemas de seguros sociales funcionales  en su tiempo, pero han dejado de ser realmente efectivos por razones  multifactoriales al ser rebasados por las actuales circunstancias; por  ello, los enormes problemas que resienten nuestros sistemas nacionales  al haber transitado de los primarios seguros sociales a la seguridad  social contemporánea, demuestran que éstos requieren con urgencia  de ajustes estructurales inteligentes para adecuarse a las actuales  circunstancias del mundo del siglo XXI. La regla de oro de la administración  de todo seguro es que no se cambie lo que funciona bien, pero que se  cambie lo que ya no funciona. Así de simple. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  lo demás, se percibe además de un palpable deterioro en los sistemas  de protección social instrumentados, un abierto e injustificado abandono  del Estado como garante y responsable que es de éste servicio público,  acaso al haber perdido de vista el que <em>la seguridad social no es  un gasto sino una inversión en lo mejor que tiene un pueblo, que es  su gente.</em> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Asimismo,  los drásticos golpes de timón resentidos en los <em>modelos</em> de  que se sirve la seguridad social digamos que tradicional, junto a la  tardanza en el reconocimiento de problemas estructurales en el diseño  de los seguros sociales —sin pasar desapercibido el manipuleo político  de que ha sido objeto de unos años a la fecha—, <em>le han borrado  a la seguridad social su careta y fisonomía habitual hasta el grado  de volverle ahora prácticamente irreconocible</em> a quienes le hemos  venido observando de cerca desde hace ya muchos años. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Se  ha dicho insistentemente que la seguridad social futura es ya financieramente  inviable, aunque no siempre una mentira repetida mil veces se vuelve  verdad. Empero, la tesis netamente <em>economicista </em> de su eventual infinanciabilidad futura es sólo una falacia; dinero  siempre habrán para financiar la seguridad social, por más limitada  que sea la economía de cualquier país, siempre a condición de que  el “factor político” —que es clave en la toma de decisiones en  este tipo de asuntos sociales de gran envergadura—, esté dispuesto  a jerarquizar y priorizar sus objetivos a mediano y largo plazos. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">No  obstante, más allá de lo que haga cada país al respecto, lo  cierto es que <em>compete a los organismos mundiales como la AISS el  delinear políticas y programas generales  congruentes con la realidad actual, </em> que sienten las bases de las tendencias actuales de impacto internacional  y las prioridades en las tareas a acometer en este delicado rubro tan  incomprendido como ignorado. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ésta  es, en síntesis, la actual encrucijada existencial de la seguridad  social contemporánea: <em>dilucidar qué  es, cómo se estructura, para qué  sirve, cómo debe operar, a quiénes debe proteger, y de qué  manera debe ser financiada.</em><strong> </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  cierto, como el asunto de dilucidarlo es un reto enorme y el problema  es de todos sin distingo de raza, sexo o credo, a todos nos toca asumir  responsabilidades ante lo colosal del desafío. A fin de cuentas el  problema es global y lo sepamos o no, lo entendamos o no, de alguna  manera todos los habitantes de un país directa o indirectamente terminamos  aportando y contribuyendo con nuestros impuestos al sostenimiento de  los sistemas de seguridad social nacionales. ¡Pues eso! </span></p>
<ol type="1">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>La financiación de la    seguridad social del futuro. </strong></span></li>
</ol>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Respecto  de la sostenibilidad y consiguiente <em>financiación </em> de la seguridad social, ¿cuál es la mejor manera de costear este servicio  público en un mundo de desempleo abierto?, un servicio público que  teóricamente es un redistribuidor del ingreso nacional, un instrumento  del desarrollo económico y social sostenible, y una herramienta efectiva  de las políticas nacionales en épocas de crisis como la que ahora  atraviesa el planeta. Desde luego que la pregunta es simple, pero la  respuesta es bastante compleja. Veamos porqué. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La <em> sostenibilidad</em> de la seguridad social es un asunto medular dentro  de la problemática general que afronta cualquier nación, junto a los  embates que interesadamente resiente dicho servicio público por quienes  buscan su eventual desaparición —asunto éste demostrable ante el  desmantelamiento sistemático del que ha sido objeto en algunos países,  sobre todo Latinoamericanos—. Importa destacar que éste asunto de  la sostenibilidad presente y futura de este servicio público, forma  parte del compromiso de la AISS por alcanzar una <em>seguridad social  dinámica</em> y seguir el camino vital de su progreso, —una temática  abordada también  en el &lt;&lt;Foro Mundial de la Seguridad Social&gt;&gt;  de Moscú, en septiembre de 2007—. De manera pues que el tema financiero  es de enorme trascendencia. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  caro que pueda parecer este servicio público, lo cierto es que vale  mucho más de lo que cuesta. Tradicionalmente se efectúa su financiamiento  de muy diversas maneras, acorde a las prioridades de protección y las  posibilidades socio-económicas de cada nación. Aún a riesgo de caer  en reduccionismos o generalizaciones peligrosas, tratando de focalizar  adecuadamente el tema diremos que las principales fuentes de ingreso  para costar la seguridad social son 4, a saber: </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">a)  Las <em>cotizaciones de los empleadores y trabajadores</em> como principales  recipiendarios del servicio —que no los únicos, que conste—, junto  con los aportes efectuados a manera de contraprestación por quienes  se benefician de manera directa de este servicio; </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">b)  Las <em>aportaciones públicas del Estado,</em> recaudados ya sea mediante  impuestos con afectación específica o no, o bien al través de subsidios  fiscales, efectuados periódicamente y en ambos casos prevenientes del  erario, destinados como es lógico suponer al llamado “gasto público  social”; </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">c)  Los <em>rendimientos obtenidos de las inversiones de los activos financieros</em> del seguro social operador del mismo —salvo desde luego en los modelos  de capitalización individual, por obvias razones—; y, </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">d)  Los <em>gastos privados directos,</em> tales como las primas de seguro,  los ahorros voluntarios para pensiones, los gastos directos en el rubro  de salud, etc.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  este punto, experiencias de países exitosos con sistemas de seguridad  social sólidos, demuestran que más que el propio modelo adoptado o  los pilares en que se sustente el sistema, <em>reviste  capital importancia la correcta elección de los mecanismos de  su financiamiento. </em>De manera muy simple diremos que en cuanto atañe  al aspecto meramente prestacional, los <em>niveles</em> en que suele brindarse  el servicio público de la seguridad social contemporánea —y en cierto  modo costearse—, es el siguiente, elementalmente explicado para su   comprensión propedéutica: </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~  Un <em>primer nivel,</em> público, general, de tipo asistencial, que  es financiado vía impuestos. Podríamos decir que es algo así como  un “primer escalón de acceso” a la seguridad social, también conocido  como la <em>asistencia social de la seguridad social</em>; </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~  Un <em>segundo nivel,</em> también público aunque éste es específico  y obligatorio, típico del tradicional modelo de reparto o fondo común  solidario, costeado mediante “cuotas” ó <em>aportes de seguridad  social</em> de índole tripartito (a cargo de empleadores, operarios  y el Estado), inexorablemente ligados al empleo formal o regulado, y  sin perjuicio de extenderlo a otros grupos sociales productivos que  el Estado considera proteger; y,</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~  Un <em>tercer nivel,</em> complementario, generalmente de índole voluntario  aunque en algunos países es obligatorio, al través de pagos privados  directos o ahorros efectuados a los fondos de retiro y/o pensiones con  administración privada, para adquirir el asegurado su propia pensión  llegado el retiro. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Esto  se ha hecho generalmente así a lo largo de la historia, pero pensamos  que no debe seguir costeándose de esta manera. La mejor forma de financiar  este servicio público en el futuro, <em>es  “deslaboralizando” la seguridad social en un mundo de abierto desempleo.</em> Así, por un lado ya no seguirá atada al trabajo formal, ahora en franca  decadencia, con objeto de que no se afecten más las finanzas de las  instituciones operadoras como consecuencia inmediata y directa de tan  sentida realidad mundial —misma que no es factible modificar por simple  decreto—; y, por el otro lado, tratando de alcanzar su verdadera universalización,  cabría proponer ahora que <em>en vez del pago de aportaciones especiales  a la seguridad social, </em>de índole tripartita y que impactan en la  nómina de las empresas en épocas difíciles, conviene<em> costear este  servicio público vía impuestos generales, </em> en una franca y abierta solidaridad social de todos —así sea ésta  forzada—, se esté o no vinculado a una relación de trabajo subordinado. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Bajo  esta nueva política socioeconómica, la idea de fondo es que paguen  más impuestos destinados a costear la seguridad social quienes más  ingresos tengan, y en su caso que queden exentos de hacerlo quienes  carezcan de ingresos qué gravar. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Esto  haría que toda la colectividad, quien a fin de cuentas es directa o  indirectamente beneficiada por la operación de dicho sistema protector  —esté o no asegurada—, mediante su aportación impositiva  pre etiquetada ex profeso para financiar la seguridad social nacional,  sabrá lo mucho que cuesta cubrir este servicio público pero también  lo mucho que le sirve, apreciándolo de mejor manera y coadyuvando a  cuidarlo al valorarlo a plenitud. Porque lo que no cuesta suele no ser  valorado. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Proponer  solventar el coste de la seguridad social nacional vía impositiva exclusivamente  no es una idea nueva; a partir de Inglaterra son muchos los países  que ya lo hacen al destinar una parte de sus ingresos fiscales para  ello. Sin embrago, lo que sí es novedoso es la idea de abandonar la  rebasada idea de continuar costeándolo mediante aportaciones de seguridad  social ligadas a la nómina —y por ende atarle sin razón al empleo  formal—. Si el derecho humano al acceso a la seguridad social es de  todos, más allá de su quehacer habitual o productividad mostrada,  entonces que se <em>universalice</em> este servicio público pero que  a su vez todos paguen impuestos para financiarlo, respetando siempre  el <em>trato jurídicamente diferenciado</em> a que propende el Derecho  Social intentando igualar los desniveles naturales de los segures humanos  bajo la premisa de darle más al quien más necesita, menos al que necesita  menos, y nada al que afortunadamente nada necesita. Esta es la mejor  expresión de la seguridad social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Desde  luego nos esperanza que éstas ideas, debidamente meditadas y reelaboradas,  puedan dar origen luego a un Programa especifico por parte de la AISS,  en el cual se sugiera a todos los países u organizaciones a ella adheridos, <em> exploren con objetividad y sin prejuicios la vía impositiva directa</em> intentando unificar criterios internacionalmente, no sólo en el aspecto <em> prestacional </em>de la seguridad social,<em> sino también  los criterios de financiamiento</em> que es, sin duda, el mayor problema  de los países del planeta. ¿Qué existe una mejor probada manera de  financiar la seguridad social? Pues entonces, con toda la información  debidamente procesada de que dispone la AISS tras operar con eficiencia  desde 1927, que lo diga con claridad y ya está, porque se trata de  convencer, no de vencer. Los Estados y los propios gestores de la seguridad  social lo que requieren es información confiable y actualizada para  una mejor toma de decisiones. Decirlo, comentarlo, sugerirlo, no implica  imposición, y sin embargo una buena idea sobre la cual trabajar responsablemente  en un tema tan polémico como éste siempre será bienvenida. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  lo demás, contrario a lo que podría suponerse, la propuesta aquí  efectuada acerca de cubrir exclusivamente el ingente coste de la seguridad  social vía impuestos <em>no intenta aumentar el elenco de tributos nacionales,</em> sino apunta sólo a <em>sustituir </em> a la obligación contributiva ya existente (las clásicas aportaciones  de seguridad social ligadas a la nómina), mediante el pago de impuestos  generales para que, se esté o no en relación de dependencia laboral,  destinar esta recaudación específicamente a financiar la seguridad  social nacional, un servicio público que es de todos y para todos,  no sólo de los trabajadores subordinados como prejuiciosamente se argumenta  por sus más acervos críticos. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Los  beneficios implícitos que traería aparejado sustituir la obsoleta  forma de costar la seguridad social —los aportes ligados al empleo  formal—, sustituyéndole por otro tributo que bien puede ser directo  o indirecto, e incluso podría ir ligado a los impuestos sobre la renta  o al consumo ya existentes en el país, <em>obligarían a una nueva forma  de entender este gasto público con sentido social,</em> al destinarse  un porcentaje predeterminado para sostener —y de ser posible, incrementar—  los servicios o prestaciones que otorga la seguridad social instrumentada  en el país, acorde siempre a las posibilidades económicas, culturales  e idiosincrasia de éste. De tal manera que cada país decidiría soberanamente  si para recaudar tales tributos utiliza impuestos pre existentes, o  bien diseña un nuevo impuesto específico que sustituya a las cuotas  obrero-empresariales ligadas a la nómina. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">De  esta manera <em>el salario del trabajador subordinado  será recibido por él íntegramente, </em> sin retenciones ni descuentos para la seguridad social, un servicio  público  que seguiría disfrutando; empero, al ahorrarse el pago  de aportes el empresario, le quedará un margen mayor de ganancia mayor  y tomará mejores decisiones respecto a la operación de su empresa.  Esto automáticamente <em>aumentaría la capacidad de consumo</em> de  bienes y de servicios, alentando un círculo virtuoso al fomentar el  empleo formal y desalentando el uso de sofisticadas figuras jurídicas  que buscan evadir el pago de aportes a la seguridad social nominal ante  lo elevado de su coste, evitándose la creación de empleo precario  de mala calidad. Y al final del ciclo económico-productivo, al no impactar  el coste de la seguridad social en las nóminas, los bienes y servicios  producidos tendrían precios más competitivos, ampliándose el margen  de utilidad empresarial, pues su coste llega a representar hasta la  cuarta parte del salario diario de un empleado subordinado. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así  las cosas,<em> el tema financiero de cualquier sistema de seguridad social  es clave en su desarrollo e impacto  colectivo, </em>desde luego junto con los asuntos relativos a la gestión  eficiente, políticas de racionalización del gasto, reordenación de  prestaciones y reequilibrio de las cargas del sistema. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Insistimos  que <em>en vez de gravarse las nóminas, el sentido común dicta que  debe atenderse a la riqueza real del contribuyente,</em> donde quiera  que éste se encuentre, siempre a partir de la solidaridad social y  respetando en todo caso los principios de <em>equidad y la proporcionalidad  tributarias</em> en el pago del impuesto para la seguridad social que  se propone implementar a nivel mundial. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  lo demás, cualquiera que fuese su coste real, jamás se debería confundir  el <em>valor</em> con el <em>precio</em> de las cosas, pues el valor de  la seguridad social es sencillamente inconmensurable. Recordemos aquí  —por si alguna duda quedase a éste respecto—, la célebre frase  que nos legara Otto Von Bismarck, creador del primer seguro social del  planeta, al defender su proyecto cumbre ante el Parlamento alemán hacia  finales del siglo XIX: <em>“Por caro que parezca el seguro social   resulta menos gravoso que los riesgos de una revolución”. </em> Mejor dicho, imposible. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La<em> educación previsional </em>jugará en todo esto un rol protagónico  estelar. La idea central es que todos, gobernantes y gobernados entiendan  de qué se trata este complejo asunto de la seguridad social contemporánea  y futura, de manera tal que se impidan los errores estructurales del  sistema y que, de haberlos, de toda buena fe sean detectados y corregidos  de inmediato dichas falencias. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Porque  los resultados de esta ancestral ignorancia e indiferencia han provocado  que se hagan las cosas exactamente al revés a como la lógica imponía  hacerlas, pues en vez de que la economía nacional sirva a la seguridad  social coadyuvando a financiarle y a fortalecerle, han sido las mermadas  finanzas de la seguridad social las que sirven para fortalecer la economía  nacional; esto es por desgracia lo que ha ocurrido en muchos de los  países de América Latina, así los discursos oficialistas intenten  ocultar el problema de fondo negándose a reconocerlo. En este punto,   la <em>ausencia de valores</em> <em>de todo tipo </em> —entre ellos la solidaridad social, hoy abiertamente cuestionada por  grandes sectores productivos de una manera sospechosamente interesada—,  nos pasa factura como sociedad organizada. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Precisamente  por eso no es de extrañar el que la seguridad social sea algo de lo  más inseguro que existe en este mundo riesgoso en que habitamos; más  temprano que tarde pagaremos todos los altísimos precios del total  abandono en que hemos tenido a la seguridad, quien en simple reciprocidad  nos abandona ahora. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Hoy  es un momento propicio para iniciar esta colosal tarea propuesta, pues  las crisis son también espacios generadores de oportunidades; aprovechémoslo,  pues la actual crisis económica y financiera global habrá de  cambiar drásticamente las reglas económicas del juego productivo-laboral  y hasta la actividad financiera mundial, cambiando de manos la riqueza  y los grupos que otrora manejaban las finanzas y el comercio mundial.  Porque tras ésta dolorosa sacudida global, el mundo nunca volverá  a ser igual que antes, y entonces, si no es factible cambiar al mundo,  entonces cambiemos nosotros para adaptarnos mejor a nuestro entorno  y circunstancias actuales como la sociedad organizada que nos preciamos  de ser. De ello dependerá en gran medida nuestro inquietante futuro. </span></p>
<ol type="1">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>Propuestas básicas acerca    del tema abordado.</strong></span></li>
</ol>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Con  base en lo razonado, nos es posible formular enseguida algunas ideas,  conclusiones y Propuestas básicas: </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">PRIMERA.-  Las nuevas <em>formas productivas</em> junto a la penosa situación de  desempleo mundial nos obliga a pensar ya en <em>reconceptualizar</em>,  en la segunda década del siglo XXI, <em>qué  es y para qué deben servir los sistemas nacionales de seguridad social,</em> considerando a este servicio público como lo que en realidad es: un  derecho fundamental de la persona humana que es al cargo de Estado,  acorde a lo estatuido por el artículo 22 y descrito con precisión  en el artículo 25 de la &lt;&lt;Declaración Universal de los Derechos  Humanos&gt;&gt; de la Organización de las Naciones Unidas, del 10 de  diciembre de 1948. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La <em> reconceptualización de la seguridad social contemporánea</em> es un  tema clave en todo el proceso de renovación que requiere este servicio  público que, al menos por ahora, adolece de una identidad propia y  perfectamente definida; lo que se busca es la evolución plena de la  seguridad social en el complejo mundo actual, un sistema que no sea  confundido conceptualmente con otras figuras jurídicas parecidas —que  no iguales—, tales como: “protección social”, “asistencia social”,  “previsión social laboral”, y otras análogas, cuyas fronteras  son en la práctica más móviles de lo que podríamos suponer desde  la simple teoría jurídico-social, sistemas protectores que suelen  ser manipuladas políticamente a capricho del legislador o del gobernante  en turno. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">SEGUNDA.-  Por lo tanto, habrá qué efectuar también una exhaustiva reconceptualización  de la protección social genérica —de la cual forman parte todas  las figuras jurídicas prerreferidas—, para dimensionarlas y acotarlas,  buscándose siempre su genuina <em>identidad propia </em> porque cada una de ellas tiene orígenes, propósitos, alcances y medios  de financiación distintos, por lo cual son perfectamente diferenciables  la una de la otra. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  enorme confusión conceptual provocada por la laxitud conceptual generada  por falta de una adecuada ortodoxia jurídica, es aprovechada por muchos  para “manipular” la seguridad social nacional, entremezclando ya  por ignorancia o ya mala fe (a veces por ambas cosas) las distintas  especies que integran la <em>protección social genérica</em> reconocida  por la OIT, haciéndolo a conveniencia y generando a la larga un caos  de figuras jurídicas que, insistimos en ello, son perfectamente definibles,  hasta volverles un galimatías complicadísimo de interpretar y resolver  en la práctica incluso hasta para la propia AISS, en esta peculiar  “Torre de Babel” en que hemos convertido a la seguridad social,  donde pensamos que hablamos de lo mismo pero no nos entendemos. Opinamos  muy respetuosamente <em>que no toda la protección social es seguridad  social, </em>como se nos ha hecho creer; porque <em>la seguridad social  forma parte de la protección social y no al revés.</em> Atrevámonos  a reconocerlo y a decirlo públicamente para no volver a extraviar el  camino.  <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">TERCERA.-  En reciprocidad al derecho humano inalienable de disfrutar del manto  protector de la seguridad social, por razones de elemental congruencia  habrá qué pensar también en las <em>renovadas obligaciones del Estado</em> con respecto de este servicio público fundamental, con la finalidad  de que éste asuma su rol de garante, regulador y responsable final  que le corresponde, teniendo en mente un objetivo perfectamente definido: <em> que la seguridad social no deje de ser un derecho social exigible al  Estado vía jurisdiccional, </em>en caso de resultar necesario<em> —</em>más allá de que en su gestión intervengan empresas privadas  con fines de lucro, pero sin que la participación de éstas le cueste  a los recipiendarios del servicio—. <em>Lo público</em> <em>y lo privado  pueden coexistir armónicamente </em> a condición de que la gestión se encuentre correctamente regulada  en la normatividad legal aplicable. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">De  manera pues la figura jurídica de la <em>subrogación administrativa</em> en tareas específicas de seguridad social, será válida a partir de  una única premisa: si el servicio brindado a los recipiendarios es  satisfactorio, que se continúen delegando atribuciones específicas  a las empresas privadas participantes en la gestión de la seguridad  social; pero si no lo es, entonces quien debe responder siempre ante  el ciudadano afectado debe ser el propio Estado, pues éste podrá repetir  luego o exigir el cumplimiento cabal de obligaciones a la empresa subrogada  omisa e incumplida. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">CUARTA.-  En tanto que para la persona humana la seguridad social es un derecho  humano irrenunciable, inalienable e inextinguible,<em> para el Estado  debe ser un servicio público originariamente a su cargo</em> —ya que  por cada derecho debe haber un sujeto obligado a satisfacerlo—, y  de cuya prestación en ningún caso podrá excusarse. Importa y mucho  el que la ciudadanía confíe en un servicio público que esté correctamente  planificado y debidamente estructurado; un servicio público que sea  trasparente y rinda cuentas claras de su gestión; un sistema protector  planeado para operar a mediano y largo plazos, que no esté sujeto a  los vaivenes políticos y, por sobre todas las cosas: <em>que no cambie  las “reglas del juego” durante el juego </em> por más duras que sean las crisis económicas —variantes e imponderables  éstos que también pueden y deben ser previstos por cada país—.  Hablamos aquí de responsabilidad y de credibilidad, dos aspectos trascendentes  que hoy en día, siendo francos, la ciudadanía pone en duda </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  este último punto, le importa al gobernado que se vuelva efectiva la  figura jurídica de la <em>latencia de derechos  —</em>esto es, que se respeten los <em>derechos latentes</em> del asegurado  en proceso de consumación—, dejándose atrás la idea de simples  “expectativas de derechos” (sic) no configurados todavía, como  por desgracia se ha venido manejando este delicado tema en agravio de  millones de personas a quienes sus pensiones le son reducidas y/o congeladas,  o los servicios médicos institucionales le son negados condicionándolos  al co-pago. Estas nuevas reglas que operen en todo caso para los nuevos  asegurados que se incorporen al sistema, más no a los que ya estaban  incorporados, a quienes les agravia la aplicación retroactiva de la  legislación que modifica los requisitos de acceso a prestaciones de  seguridad social. Esto en verdad que no se vale. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">QUINTA.-  Este servicio público vital, de innegable impacto social y económico,  debe blindar antes que todo <em>su viabilidad  financiera presente y futura,</em> financiándose de la mejor manera  posible siempre mediante la indispensable solidaridad social<em> </em> —sin la cual no puede haber seguridad social posible—. El tema de  su sostenibilidad es un asunto crucial que compete al Estado resolver  al través de ideas claras y concisas que además sean viables y factibles  de implementar en la práctica. Ya se sabe que en materia de seguridad  social <em>si el Estado no puede entonces nadie puede, </em> como también se sabe que <em>el reconocimiento del derecho es el valor  de su garantía. </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así  las cosas, considerando que ante las circunstancias actuales ya no es  pertinente seguir atando la sostenibilidad futura de este servicio público  al empleo formal o regulado, debido a que <em>el desempleo socava sin  remedio las finanzas de las instituciones de seguridad social,</em> la  idea de fondo es tratar de universalizar el manto protector de la seguridad  social —aunque sea en los servicios más básicos, como lo son salud  y pensiones—, pensándose en nuevas formas de sufragar su ingente  coste, por ejemplo <em>sustituyendo</em> con eficacia a los obsoletos  “aportes de seguridad social” que por diversos factores han dio  rebasados por la realidad y en la práctica ya no funcionan como es  debido.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">SEXTA.- <em> Una idea ya probada con éxito en la creación de nuevos mecanismos  generales de financiamiento lo son los impuestos. </em> El punto medular de esta Ponencia es precisamente éste álgido tema,<em> </em> y por pertinencia metodológica, en obvio de repeticiones damos aquí  por reproducidos los argumentos vertidos en párrafos precedentes como  si se insertasen a la letra. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  manera más sencilla de hacerlo será<em> costear la seguridad social vía impuestos generales,</em> alcanzándose  varios fines distintos a la vez: <em>a)</em> una responsabilidad indeclinable  del Estado en su prestación y un efectivo control; <em>b)</em> una seguridad  social nacional que sea factible, viable, positiva, pero sobre todo  segura y confiable; y, <em>c)</em> una solidaridad social general que  es indispensable en los tiempos actuales, más allá de si se tiene  o no empleo, pues en todo caso el pago de impuestos que sostienen al  Estado —esto es, a sus estructuras e instituciones—, es una obligación  básica de toda la ciudadanía. La idea impositiva planteada no olvida  preservar la plena observancia de los principios de la <em>equidad y  proporcionalidad fiscales, </em>gravándose en vez de la nómina, la  riqueza real de las personas físicas y/o jurídicas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">SÉPTIMA.-  Finalmente, la grave situación financiera que afronta la seguridad  social contemporánea obliga también al compromiso de toda la ciudadanía  y al establecimiento consensuado de<em> una política nacional de largo  alcance, </em>planeada democráticamente y sin ideologizaciones de ninguna  índole para que pueda ser respetada a largo plazo, sin que incidan  o lo impidan los problemas o la  alternancia  política, estableciéndose  los tramos de responsabilidades de cada quién en forma tal que nadie  quede excluido del rumbo que tomará este asunto a futuro, un servicio  público esencial para cualquier país.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> Ello  supondría una toma de conciencia nacional para que cada uno de nosotros  pongamos manos a la obra en los quehaceres que nos competen, si bien  la idea gira en torno a que <em>a nivel Constitucional exista en cada  país una normatividad legal específica</em> que, por un lado vuelva  un derecho social exigible a la seguridad social y, por el otro, determine  responsabilidades por acción u omisión de quienes incumplan con sus  tareas, sean legisladores, funcionarios públicos, impartidores de justicia,  o simples ciudadanos.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>DR. EN DCHO.   ÁNGEL GUILLERMO RUIZ MORENO</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~  Investigador Nacional y de la Universidad de Guadalajara (México)</span></p>
<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Presidente Internacional  de la <em>Asociación Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo  y la Seguridad Social ‘Dr. Guillermo Cabanellas’</em> (AIJDTSSGC)</span></ul>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Retos y desafíos de la seguridad social contemporánea: entre la realidad y la utopía</title>
		<link>http://aijdtssgc.org/2010/07/01/retos-y-desafios-de-la-seguridad-social-contemporanea-entre-la-realidad-y-la-utopia/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 19:46:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador General</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONAFACULTAD DE DERECHO DEPARTAMENTO DE DERECHO PÚBLICO Y CIENCIAS HISTÓRICO JURÍDICAS &#60;&#60;SEMINARIO IBEROAMERICANO: MODERNIZAR EL DERECHO DEL TRABAJO Y DE LA SEGURIDAD SOCIAL: UN RETO ANTE LA CRISIS ECONÓMICA&#62;&#62; BARCELONA, ESPAÑA, 19 DE MAYO DE 2010 TERCERA &#8230; <a href="http://aijdtssgc.org/2010/07/01/retos-y-desafios-de-la-seguridad-social-contemporanea-entre-la-realidad-y-la-utopia/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="margin: 1ex;">
<div style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><strong>UNIVERSIDAD AUTÓNOMA  DE BARCELONA</strong></span><span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><strong>FACULTAD DE DERECHO</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><strong>DEPARTAMENTO DE DERECHO  PÚBLICO Y CIENCIAS </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><strong>HISTÓRICO JURÍDICAS</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>&lt;&lt;SEMINARIO IBEROAMERICANO: </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>MODERNIZAR EL DERECHO  DEL TRABAJO Y DE LA SEGURIDAD SOCIAL: </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>UN RETO ANTE LA CRISIS  ECONÓMICA&gt;&gt;</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">BARCELONA, ESPAÑA, 19  DE MAYO DE 2010 </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>TERCERA MESA DE PONENCIAS  Y COLOQUIO: </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>&lt;SEGURIDAD SOCIAL  Y CRISIS ECONÓMICA&gt;</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">PONENCIA: </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>“RETOS Y DESAFÍOS  DE LA SEGURIDAD SOCIAL CONTEMPORÁNEA: </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>ENTRE LA REALIDAD Y  LA UTOPÍA”</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong> “RETOS Y DESAFÍOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL CONTEMPORÁNEA: </strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>ENTRE LA REALIDAD Y  LA UTOPÍA”</strong></span></p>
<ul>
<li>
<ul>
<li>
<ul>
<li>
<ul>
<blockquote><p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>“La  seguridad social en cuanto al hombre, es un derecho; en cuanto al Estado,  es una política; en cuanto a la ciencia jurídica, es una disciplina;  en cuanto a la sociedad, es un factor de solidaridad; en cuanto a la  administración, es un servicio público; en cuanto al desarrollo, un  factor integrante de la política general; y en cuanto a la economía,  es un factor de redistribución de la riqueza.”</em> </span></p>
</blockquote>
</ul>
</li>
</ul>
</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Carlos Martí Bufill</span></p>
<blockquote><p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>Sumario:</strong><em> </em> 1. Diagnóstico general del problema abordado. 2. La complejidad del  estudio del Nuevo Derecho de la Seguridad Social. 3. Los retos y desafíos  de la seguridad social contemporánea. 4. Perspectivas de nuestros sistemas  de seguridad social Iberoamericanos. 5. La necesidad de terminar con  la idea de la seguridad social utópica. 6. Algunas propuestas de solución  a considerar. 7. Bibliografía. </span></p>
</blockquote>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>1.</strong> <strong> Diagnóstico general del problema abordado.</strong> El servicio público  de la seguridad social es sin duda una de las estrategias políticas,  económicas y sociales más importantes para cualquier país del orbe,  más allá del tipo de gobierno o del perfil ideológico de sus gobernantes;  no obstante, hoy día el servicio público de la seguridad social contemporánea  parece más un mero postulado de corte político rayano en entelequia,  al no entenderse a cabalidad la trascendencia de lo que ella significa  e implica, olvidándose casi siempre que se trata de un derecho humano  y social inalienable e irrenunciable al cargo del Estado, como responsable  primario y final del mismo, si atendemos a lo previsto en los artículos  22 y 25 de la <em>Declaración Universal de los Derechos Humanos.</em><sup>1</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  efecto, se aduce por sus críticos —casi siempre sin razón— que  la seguridad social contemporánea es un catálogo de loables intenciones  irrealizables que termina provocando efectos sociales adversos a los  originalmente perseguidos, una utopía que de suyo resulta casi imposible  materializar en la práctica debido a su elevado coste, aduciéndose  su supuesta incosteabilidad futura como si el problema de la protección  social fuese susceptible de reducirse a cuestiones económico-financieras;  empero, todos sabemos que dinero siempre ha habido y habrá, que lo  único que hace falta es aprender a jerarquizar las prioridades nacionales  para atender lo importante en vez de lo urgente. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ante  este inquietante escenario, la primera interrogante clave a formularnos  sería: ¿por qué la seguridad social es considerada más como una  utopía en vez de ser una palpable realidad en este mundo riesgoso que  habitamos? Para hallar una respuesta fiable, deberemos comenzar a desentrañar  este enigma partiendo de un diagnóstico situacional claro y objetivo,  realizando luego algunas consideraciones académicas pertinentes que  nos ubiquen mejor y nos permitan luego plantear algunas propuestas viables  de solución.   <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Pues  bien, transcurrida ya la primera década del siglo XXI, muchas cosas  de nuestra realidad política, económica, social nacionales nos han  quedado en Iberoamérica. Cuatro de ellas son de capital importancia  porque nos permiten efectuar un diagnóstico situacional objetivo del  tipo de problemas con los que cotidianamente debemos lidiar los juslaboralistas  y los segurólogos sociales: </span></p>
<ol type="a">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La reciente <strong>crisis financiera    mundial</strong> ha demostrado, amén de la fragilidad de nuestras economías,    que es falsa la tesis economicista de que el <em>Mercado</em> se regula    eficazmente a sí mismo. Con mucho dolor y empobrecimiento palpable,    hemos podido constatar en carne propia que la globalización económica    no persigue como objetivo principal el bienestar social; por el contrario,    sus perniciosos efectos abren todavía más las enormes brechas existentes    entre ricos y pobres, pues <em>Estado </em> y <em>Mercado</em> persiguen objetivos muy distintos. Es necesario —así    a los economistas neoliberales no les guste la idea— <strong>que el    <em>Estado </em>intervenga siempre de manera racional y oportuna en aras    de regular al <em>Mercado,</em></strong><em> </em> atándoles de manera eficaz las manos a quienes se intentan pasar de    listos para lucrar aprovechándose de las circunstancias y las necesidades    del prójimo.<sup>2</sup><em> </em></span></li>
</ol>
<ol type="a">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Las<strong> nuevas formas laborales</strong><em> </em> que ha adoptado el mundillo del trabajo, junto al fenómeno de la <strong> precariedad laboral</strong> —que por desgracia se ha vuelto regla y no    excepción en el mundo entero—, han puesto en jaque a las políticas    públicas de empleo subordinado tradicional y de suyo al <em>sindicalismo,</em> el cual es rebasado ante la ausencia de sintonía con la realidad y,    para colmo, cada día se atomiza más. Así, ha declinado inevitablemente    la otrora magnífica <em>negociación colectiva,</em> capaz de conseguir    conquistas laborales para los operarios subordinados sindicalizados,    logros que por cierto nos parecían permanentes a los juslaboralistas    pero que la cruda realidad nos demuestra con hechos que no lo son, pues    todo es negociable hoy día; todo, se dice, hasta las propias indemnizaciones    legales por despido laboral injustificado que son irrenunciables e inalienables.    Tratando de evitar liquidaciones laborales onerosas, en todo el orbe    el empleo precario se convierte en la única alternativa confiable en    materia de empleo (si es que lo hay, claro).</span></li>
</ol>
<ol type="a">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El fantasma del <strong>desempleo</strong><em> </em> recorre el mundo como resultado de la gran crisis económica y financiera    global, agudizada a partir de 2008, en una situación que se fue larvando    calladamente debido al notorio desinterés de los Estados en ponerle    freno a las feroces reglas del Mercado sin rostro humano; la crisis    ha terminado por desnudar otro problema mayúsculo que ni los políticos    ni los académicos supimos detectar a tiempo: el palpable incremento    del <em>auto-empleo </em>(también llamado <em>auto-ocupación </em> o<em> trabajo  autónomo e informal</em>), un enorme y complejo problema    que nos demuestra con hechos notorios y datos irrefutables que los Derechos    Laboral y de la Seguridad Social atraviesan ahora por momentos difíciles,    y que es verdad lo que sostienen los múltiples críticos del Derecho    Social: pese a las políticas injerencistas del Estado para nivelar    las desigualdades naturales de los seres humanos, <em>la realidad es    más sabia que el Derecho;</em> y, </span></li>
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<ol type="a">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Que por factores atribuibles    a falta de previsión e inadecuada reacción ante el hecho irrefutable    de la palpable <em>deslaboralización </em> de la seguridad social contemporánea,<sup>3</sup><em> </em> los países de Iberoamérica —muy en especial los de América Latina,    cabría acotarlo—, adolecen de políticas públicas de largo aliento    correctamente planificadas e instrumentadas, que brinden servicios efectivos    de seguridad social básica dirigidos a dos de los sectores sociales    más sensibles y por desgracia tradicionalmente no amparados por el    manto protector de la seguridad social: 1) Los <em>trabajadores migrantes </em> que se internan o salen del territorio nacional debido a las tendencias    actuales del imparable fenómeno de la migración laboral —sin perder    de vista el flujo de la migración interna nacional, que en los países    del área de la <em>América morena</em> es mayor a la emigración externa—;<sup>4</sup> y, 2) Los trabajadores en la economía informal e incluso subterránea,    individuos que salvo excepciones a duras penas sobreviven del auto-empleo    o trabajo informal,<sup>5</sup> un fenómeno éste que crece exponencialmente    día tras día de manera incontenible, mientras que el llamado <em>empleo    decente</em> decae de forma espectacular. </span></li>
</ol>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Desde  luego que al diagnóstico general efectuado pueden añadirse un sinnúmero  de causas y efectos perniciosos que inevitablemente inciden en recrudecer  la problemática nacional y regional; no obstante, con lo anotado queda  ya establecida la problemática social cotidiana que resienten tanto  el empleo formal como la seguridad social en la región Iberoamericana. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>2.  Los retos y desafíos de la seguridad social contemporánea. </strong> Ante tan ominoso escenario, la Organización Internacional del Trabajo  (OIT) ha enfocado sus mayores esfuerzos desde hace años, en efectuar  un diagnóstico situacional de causa-efecto, tanto regional como global,  haciendo <em>propuestas diferenciadas de solución</em> a tan preocupantes  asuntos. A manera de ejemplo, recientemente y tratando de avanzar en  lo que atañe al reto de la <em>universalización </em> de la cobertura de la población, la OIT ha propuesto el concepto de  “piso de protección social” (sic), como una herramienta útil para  la búsqueda de una mayor cobertura social.<sup>6</sup></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Llama  poderosamente la atención que el máximo organismo mundial del empleo  se avoque a la ingente tarea de promover que los países Miembros de  dicha Organización analicen internamente las razones del crecimiento  exponencial tanto del empleo como de la economía informales, tratando  de regular de mejor manera el problema si acaso no es posible resolverlo,  asumiendo compromisos serios ante los movimientos humanos trasnacionales  y la constante migración humana laboral tanto interna como externa.  No pasa desapercibido el que la OIT trabaje en la compleja temática  de la protección social, haciendo especial énfasis en los servicios  nacionales de seguridad social porque, a pesar de los notorios avances  en la materia y los grandes esfuerzos desplegados por ampliar su cobertura,  todavía no se ampara ni tan siquiera a la mitad del total de la población  mundial; lo cual por sí mismo constituye todo un reto y un colosal  desafío para esta generación en activo en relación con la venideras,  asumiendo un franco compromiso solidario intergeneracional que es a  todas luces impostergable.<sup> </sup></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Sin  embargo, consideramos pertinente establecer que existe un enorme problema  que al aparecer no se ha visualizado —o de plano no se ha querido  reconocer, suponemos en que por motivos políticos—: lo que la OIT  no ha terminado de entender es lo complicado que resulta, para el rubro  de la protección social, luchar contra los inquietantes problemas referidos  en el apartado anterior; especialmente cuando sostenemos nosotros que  sin duda el mayor problema que afronta hoy día la seguridad social  contemporánea tiene qué ver con su <em>identidad. </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  pregunta a plantear es simple y de su respuesta acertada depende en  gran medida la solución: ¿Qué es hoy la seguridad social contemporánea  del siglo XXI? Esa es la pregunta clave que debemos respondernos los  académicos y más específicamente los  <em>segurólogos sociales.</em><sup>7</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">No  hay duda de que la búsqueda de la <strong>genuina  identidad de la seguridad social </strong> es un quehacer primordialmente académico, una tarea harto compleja  que no debemos dejar en manos de los políticos —ni en los economistas,  quienes han hecho propia de unos lustros a la fecha la misión de ser  los “gurús” de la protección social en general, con resultados  por cierto harto cuestionables—. A nuestro parecer, como estudiosos  e investigadores en la materia, el mayor desafío consiste ahora en  encontrar la verdadera <strong>identidad </strong> de este servicio público, entendiendo no sólo qué es, sino para qué  nos sirve como colectividad organizada, más que por el simple afán  de definirle y encasillarle teóricamente, para entender la imperiosa  necesidad de que la vayamos construyendo conforme a nuestras necesidades  y posibilidades, de manera responsable y siempre a partir del eje en  el cual ineluctablemente gravita este magnífico manto protector: la <em> solidaridad,</em> porque sin ella de plano no puede haber seguridad social.<sup>8</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Hablamos  aquí nada menos que de una <strong>identidad </strong> perdida al paso del tiempo, la que muy poco tiene qué ver con los primarios  seguros sociales “Bismarckianos” de finales del sigo XIX, pues naturalmente  los esquemas protectores de los seres humanos, ideados por ellos y para  ellos, no son inmutables. Aludimos aquí a la constante evolución que  ha sufrido por obvias razones la seguridad social tradicional, lo que  nos obliga a efectuar una nueva concepción y re-conceptualización  de este sistema protector por excelencia, el que ahora vemos tan alejado  de la entelequia de los modelos “Beveridgeanos” de mediados de siglo  XX. Puntualizamos aquí entonces los problemas multifactoriales que  resienten nuestros sistemas nacionales de protección colectiva al haber  transitado de los primarios seguros sociales a la seguridad social,  y que de repente se han estancado al no ser más lo que antaño creíamos  que eran. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Será  necesario considerar entonces, siempre de manera objetiva y sin prejuicios  ideológicos, cómo han incidido en ella los embates que ha resentido  a lo largo de poco más de una centuria, entre los que se incluyen la  tendencia a la privatización de este servicio público desde hace ya  tres décadas, junto a los problemas de gestión que ello trae consigo  —incluyendo aquí los abiertos afanes de lucro de las empresas privadas  participantes—; se percibe un abandono del Estado como su garante,  responsable primario y final de dicho servicio publico, al perderse  de vista que la seguridad social no es un gasto sino una inversión  en lo mejor que tiene un pueblo, que es su gente. Por ende, la tesis  netamente economicista de su eventual infinanciabilidad es sólo una  falacia, o mejor dicho todavía: más nos valdría a todos que fuese  una falacia dicha tesis. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Todo  lo antes apuntado, lo que algunos críticos califican como un desastre  al parecer irresoluble del mejor sistema humano ideado para proteger  al individuo en un mundo tan riesgoso como el que habitamos y al cual  solemos llamarle “seguridad social” —aunque por ahora no seamos  capaces ni siquiera de definirla con exactitud—, se debe en buena  medida a los drásticos golpes de timón resentidos cuando menos en  las dos últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI, a partir  de que comenzara el sistemático ataque y eventual desmantelamiento  de los seguros sociales tradicionales; seguro sociales que son nada  menos que los instrumentos de que se sirve la seguridad social para  intentar ser lo que debería ser y por desgracia no es. Ello, aunado  a otros problemas de gran envergadura como por ejemplo el aumento de  las variables demográficas y sanitarias debido al notorio incremento  de la esperanza de vida o la aparición de nuevas enfermedades catastróficas  —paradójicamente ambas variables un logro innegable de este sistema  protector—, le han borrado su fisonomía habitual hasta el grado de  volverle ahora prácticamente irreconocible a quienes le hemos venido  observando de cerca desde hace años. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ésa  es pues la actual encrucijada existencial de la seguridad social contemporánea: <strong> dilucidar qué es, cómo se estructura, para qué  sirve, cómo debe operar, a quiénes debe proteger y de qué  manera debe ser financiada. </strong>Y que conste que el toral asunto de  dilucidarlo no es un problema menor, sino un reto enorme que no puede  ni debe ser afrontado por una persona o grupo de individuos, sino por  todos ante lo colosal del desafío. A fin de cuentas el problema es  de todos y es global, pues lo sepamos o no, todos directa o indirectamente  terminamos contribuyendo a su sostenimiento. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Esto  último nos orilla a pensar en renovadas obligaciones del Estado en  materia del servicio público de seguridad social, a fin de que ésta  no deje de ser un derecho social exigible al Estado debido a que la <strong> seguridad social utópica</strong> parece ser la constante en el discurso  político que confunde en vez de clarificar las cosas. Importa sobremanera  que la gente confíe en este servicio público correctamente planeado  y estructurado, que sea financiable a mediano y largo plazos mediante  la indispensable solidaridad social, sin la que no podría haber seguridad  social posible. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así  las cosas, como bien podemos advertir, hay todavía un sinnúmero de  interrogantes por plantear, y las ya planteadas están todavía en espera  de respuestas concretas, sensatas, objetivas y fiables, de manera tal  que al menos nos permitan atisbar una luz de esperanza al fondo del  túnel. Confiamos en que cada quién cumpla a cabalidad, a partir de  ahora, con el tramo de responsabilidad que le compete y deje de lavarse  las manos frente a este sentido problema social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>3.  Perspectivas de nuestros sistemas de seguridad social Iberoamericanos. </strong> Analizado objetivamente lo hasta aquí apuntado, a menudo olvidamos  en Iberoamérica que los factores político, social, económico, financiero,  cultural y de idiosincrasia nacional, son claves en cualquier diagnóstico  o toma de decisiones acerca del eventual futuro de la seguridad social  contemporánea. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">De  todos ellos —así nos orillen intencionadamente los políticos  a creer la trascendencia del factor económico para escudarse en él—,  lo cierto es que el <strong>factor político es prioritario,</strong> toda vez  que si la voluntad de cambio no proviene de parte de quienes son titulares  y ejercen el poder nacional, no habrá posibilidad alguna de cambio.  Además, la representación de Partidos, sectores, comunidades o grupos  de poder fáctico, es una condicionante para tomar acuerdos en materia  de asuntos sociales (lo cual incluye al factor ideológico, pues es  bien sabido que las derechas no gustan de los derechos, y que cuantos  menos haya es mejor para ellos). Eso independientemente de que el tema  de fondo sea acerca de la protección de la colectividad y el recipiendario  natural del beneficio de este esquema lo sea precisamente la persona  humana, un asunto que todo apunta tocaría resolver más bien a los  humanistas en vez de la clase política, la cual acostumbra “medir”  sus decisiones bajo la dura óptica del costo-beneficio, confundiendo  casi siempre el <strong>valor </strong>con el <strong><em>precio</em> </strong> de las cosas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Es  un hecho más que evidente que cuando la clase política tiene en sus  manos la resolución de temas cruciales de gran impacto social como  éste que ahora nos ocupa, suceden una de dos cosas —y a veces hasta  las dos juntas—: a propósito <strong>politizan</strong> (¿Partidizan?) el  tema, contaminándolo artificialmente y manoseándolo en los medios  de comunicación masiva hasta que el proyecto de reformas estructurales  o de simples ajustes que requiera el sistema de seguridad social, termina  por ser una masa informe y confusa de datos, hasta llegar a volverse  un galimatías ininteligible; o bien estratégicamente lo “guardan<em> </em> para una mejor ocasión” (sic), pues el tema de la seguridad social  es rentable para la clase política, debido a que adorna magníficamente  los discursos políticos y las promesas de campaña, lo cual coadyuva  a la captura de votos en épocas electorales; ya pasada la elección  habría qué ver si los políticos cumplen sus promesas hechas a la  ciudadanía, pues siempre tendrán a la mano la salida fácil de argumentar  la eventual falta de recursos económicos, como si el dinero fuese el  principal problema de todo. Y claro está: el tema de la seguridad social,  por crucial que resulte para la sociedad, para la clase política no  lo es o no parece serlo.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Añádase  al prealudido factor político otro gran problema de fondo que existe  principalmente en Latinoamérica, el cual nos tocaría resolver a nosotros  los académicos aunque por diversas razones —ninguna de ellas justificable,  por cierto— no hemos podido o querido hacerlo: <em>la indefinición  conceptual con respecto de la temática específica de la  protección social.</em> Se explican enseguida las razones de dicha afirmación  en lo que atañe a este espinoso tema que por cierto no es nuevo, haciéndose  especial un énfasis en mi patria, México, que para bien o para mal  suele servir de referencia Latinoamericana. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">México  fue la cuna de la primera Constitución “social” del planeta, misma  que data desde inicios de 1917 —la cual ha sufrido poco más de 500  reformas a lo largo de más de ocho décadas de fructífera existencia—,  pues en ella se plasmaron por vez primera los <em>derechos sociales </em> de la población, tales como la educación laica y gratuita, la reforma  agraria para terminar con el pernicioso latifundio, y el ahora ya mítico  artículo 123 Constitucional, base de los Derechos Laboral y el de Seguridad  Social mexicanos que por su calidad alguna vez fueron producto de exportación  para el resto de la <em>América morena,</em> quien se nutría de su doctrina  y antaño novedosas figuras jurídicas aunque ahora mismo voltee poco  a vernos ante el palpable rezago existente en ambas disciplinas jurídicas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El  punto clave es que poco a poco y por meras razones políticas, <strong><em> se han pervertido los aspectos conceptuales relativos a la genérica  protección socia</em>l,</strong><sup>9</sup> hasta el grado que la confusión  entre conceptos semejantes mas no iguales ni equivalentes —tales como: <em> asistencia social, previsión social y seguridad social—, </em> es de lo más común en el país, al igual que sucede en otros países  de la región Latinoamericana, entremezclándose, confundiéndose y  traslapándose conceptos sin respeto alguno a la debida ortodoxia jurídica,  cuyos penosos resultados son una peligrosa mezcolanza de criterios imposibles  de parcelar o diferenciar dónde comienza la una y termina la otra.  Claro que el punto del problema estriba en que cada figura jurídica  tiene —esto ya lo sabemos—, un origen, un propósito, un campo de  acción y un financiamiento específico, lo cual permite que sean complementarias  sí, pero sin que jamás lleguen a ser lo mismo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Recordemos  que para la OIT la <strong>protección social</strong><em> </em> se integra por cuatro esquemas o componentes básicos, a saber: <em>a)</em> asistencia social; <em>b)</em> previsión social laboral; <em>c)</em> seguridad  social; y, <em>d)</em> sistemas de previsión privados complementarios.<sup>10</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Sin  embargo, como la Oficina Internacional del Trabajo de la OIT en sus  publicaciones suele advertirnos acerca de eventuales discrepancias en  la terminología utilizada, respetando en todo lo que cada país establezca  internamente sobre cada asunto en particular, en México la confusión  conceptual o terminológica —duele tener qué reconocerlo ahora—  es de lo más común; por no decir que es de suponerse que en no pocas  ocasiones intencionadamente se propende a dicha confusión conceptual.  Un par de ejemplos podrían clarificar mejor de qué estamos hablando  ahora. En el Derecho Positivo mexicano una <em>pensión de vejez</em> no es equivalente a una <em>jubilación </em> laboral<em>,</em> ni la <em>incapacidad permanente</em> es sinónimo de <em> invalidez </em>laboral<em>.</em> En ambos casos planteados las figuras  jurídicas no son iguales ni significan lo mismo, de tal manera que  bien puede afirmarse que en México <em>no nos jubila la seguridad social  sino que ésta nos pensiona solamente  por vejez o por cesantía en edad avanzada;</em> y también puede decirse <em> que nadie queda inválido por un riesgo de trabajo sino incapacitado  permanentemente,</em> pues para nosotros la invalidez no es de índole  laboral ni importa el grado del resto físico que conserve el asegurado  siniestrado, sino su ocupación y en todo caso las posibilidades de  ingreso económico futuras. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así  las cosas, no obstante haber ratificado México 77 Convenios Internacionales  (de los cuales 66 de ellos se hallan en vigor), en mi patria pareciera  ser letra muerta la opinión de la OIT con respecto a la temática de  la protección social genérica y sus componentes, pues por increíble  que pudiera parecer, en un país con tantos blasones en materia de los  Derechos Sociales y otrora punta de lanza en la llamada <em>América  morena, </em>pese a obsequiarse a cabalidad el artículo 133 de nuestra  Constitución Política mexicana y por ende ser tales Convenios derecho  vigente,<sup>11</sup> sencillamente no es usual que las partes en un  litigio laboral invoquen Convenios y/o Recomendaciones emanadas de la  OIT y menos todavía importan sus opiniones a los entes encargados de  impartir justicia en esta materia: las Juntas de Conciliación Arbitraje,  de integración tripartita —no necesariamente conformadas por juristas  peritos en la ciencia jurídica—, mismas que por ciento no dependen  del Poder Judicial, sino del Poder Ejecutivo. Hablamos, sí, de Derecho  Positivo vigente en México en materia de trabajo y la protección social,  pero que al estar fuera del texto legal, pareciera que tales criterios  de observancia mundial no existen ni tan siquiera como precedente. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Al  respecto recordemos que cuando la ciencia del Derecho se inserta en  la seguridad social, ésta deja de ser una idea o un mero concepto filosófico  para convertirse ya en norma obligatoria, de observancia para el propio  Estado y los seguros sociales, y para los particulares, siendo <strong>un  derecho social exigible al Estado ante los tribunales jurisdiccionales.</strong><sup>12</sup> Prestaciones estas que son por completo distintas a la caridad o la  tarea asistencialista que desarrolle el propio Estado a población abierta  (léase: <em>asistencia social</em>), sin que necesariamente hablemos  de una <em>previsión social</em> laboral negociada colectiva o individualmente,  pues además no sólo los operarios son sujetos de afiliación forzosa  al régimen obligatorio de la <em>seguridad social</em> básica. Todo  lo cual nos demuestra que en la práctica sí importan —y mucho—,  las sutiles diferencias conceptuales de esas figuras jurídicas, resultando  necesario saber distinguirlas siempre.<sup> 13</sup></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Empero,  la referida problemática conceptual, si bien es urgente, deberá ser  siempre manejada paso a paso, metodológica, sistemática y planificadamente,  sin prisas pero a la vez sin pausas; después de todo los problemas  que han tardado muchos años en formarse es imposible revertirlos rápido,  so pena de errar o equivocarse de nuevo con teorías inaplicables o  peor aún, con la adopción de novedosas figuras de simple relumbrón  que no resuelven los problemas de fondo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  eso precisamente se requiere pensar ya en <strong>reformas estructurales </strong> en la región,<strong> </strong>que integren de manera uniforme toda la normatividad  existente en esta materia. Para ello habrá qué voltear a ver y observar  con cuidado los resultados obtenidos con las reformas que Chile hizo  en enero de 2008, <em>dotando por fin al legendario  “modelo chileno” de pensiones de la solidaridad de que antaño adolecía;</em> y habrá qué analizar también con sumo cuidado la radical reforma  efectuada por Argentina en diciembre del mismo año 2008, al <em>estatalizar  los fondos pensionarios, arrebatándoselos de  a las administradoras privadas,</em> garantizando legalmente a los asegurados  y pensionados respeto irrestricto a sus derechos ganados —por lo que  no es una “requisa” de fondos por parte del Estado, como algunos  interesadamente sostienen—. Después de todo, 2008 resultó ser un  año crucial en materia de la seguridad social, un tema no sólo para  ser estudiado sino hasta copiado por el resto de los países del área  geográfica Latinoamericana, aparte de analizarlo en cuanto a su impacto  universal por la propia OIT y la Asociación Internacional de Seguridad  Social (AISS), en cuyo &lt;&lt;Foro Mundial de Moscú-2007&gt;&gt;,  se arribó a una conclusión básica:<strong> la urgente necesidad de re-redefinir  la seguridad social contemporánea,</strong><em> </em> de lo cual hemos ya hablado en el apartado anterior.<sup>14</sup> <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ojalá  que lo antes dicho no nos motive a emitir juicios apresurados. No sólo  el punto de vista jurídico importa en esta compleja temática, pues  la discusión interdisciplinaria en estos casos es más que conveniente,  absolutamente indispensable. Cada tema puede y debe ser sometido a la  discusión académica, y por polémico que pudiese resultar, deberá  ser analizado con distintos enfoques y desde todos los ángulos posibles,  pues en esto nadie está descartado y todas las opiniones cuentan, especialmente  las de los llamados “nuevos actores sociales”, que rebasan el tradicional  enfoque tripartito clásico —Estado, organizaciones de empleadores  y de operarios—. Todos podemos y debemos opinar, cómo no. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Es  a nosotros los académicos a quienes nos compete en principio la noble  e ineludible tarea de plantear las preguntas correctas para intentar  resolverlas luego, una por una, de manera responsable y comprometida,  en conjunto con el resto de la sociedad; sólo así podremos hacer propuestas  viables y factibles en la búsqueda de soluciones a tan ingentes problemas  sociales afrontados, que es nuestro ineludible deber encarar lo más  pronto posible. Es eso o soportar las consecuencias del desastre total  cuando requiramos del servicio público de la seguridad social, que  es acaso <em>el más humano de todos los derechos humanos. </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>4.  La complejidad del estudio del Nuevo Derecho de la Seguridad Social. </strong> Ahora bien, si ya hablamos de una <em>indefinición conceptual</em> evidente  con respecto a las diversas figuras jurídicas que integran la actual  protección social, y también hicimos alusión a la notoria ausencia  de <em>identidad </em>de la seguridad social (es decir: al conjunto de  rasgos propios que le caracterizan frente a los demás esquemas protectores  colectivos), nos referiremos en este apartado a un tema casi ignorado  en el ámbito académico y universitario: <em>la complejidad del estudio  del Derecho de la Seguridad Social contemporáneo, </em> un asunto rara vez analizado.<em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  cuanto atañe al aspecto propiamente jurídico de la seguridad social  contemporánea, valdría la pena acotar que el actual Derecho de la  Seguridad Social tiene, en lo general y como enseguida puntualizaremos,  diversas facetas en realidad muy poco exploradas; debido a ello es que  algunos autores e investigadores de tan compleja materia le hemos denominado  como lo que pensamos que es en realidad: un <strong>Nuevo Derecho de la Seguridad  Social</strong><em>,</em><sup> 15</sup><em> </em> distinto al que fue su precedente histórico, incomprendido e infravalorado  a pesar de sus innegables avances que de suyo le colocan a la vanguardia  del resto de los derechos sociales exigibles al Estado, por delante  incluso del propio Derecho Laboral contemporáneo, aunque esta afirmación  no agrade a los juslaboralistas.<sup>16</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Este  tema específico de la enorme dificultad que entraña el complejo proceso  enseñanza / aprendizaje de esta abigarrada cuanto evolutiva disciplina,  la asesoría jurídica integral a los diversos interesados, el ejercicio  mismo del litigante en el correcto planteamiento de acciones y excepciones,  el desempeño en cargos públicos inherentes a la seguridad social,  así como la actividad legislativa o jurisdiccional en este tipo de  temas, a muchos pudiese resultarle polémico pero lo cierto es que nuevo  no es; al menos tiene tres décadas de estar en el tapete de las discusiones  académicas, esencialmente a raíz de la palpable <em>deslaboralización</em> de la seguridad social, a la que por cierto hiciéramos referencia con  anterioridad. O para decirlo de otra manera y para que mejor se entienda: <em> los laboralistas a los asuntos laborales, y los segurólogos sociales  a los asuntos de la seguridad social,</em> que ésta no es más un simple  añadido ni tampoco una especie de “apéndice” del Derecho del Trabajo,  así históricamente hubiesen tenido ambas materias un origen común  (en México, el mítico artículo 123 Constitucional).<sup>17</sup></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> Después de todo, en el rubro de la protección social de los trabajadores,  la previsión social es en primer lugar quien debiera encargarse de  velar por ellos y por sus familias.<sup>18</sup> Empero, tan reacios  como somos los juristas a los cambios, debido a que nos sentimos confortables  con nuestra singular manera de entender los fenómenos jurídicos de  nuestro entorno cotidiano, no estamos habituados ni dispuestos tampoco  a afrontar los drásticos cambios de una sociedad que exige adecuar  el marco legal regulatorio laboral y de la seguridad social para afrontar  de mejor manera los restos y desafíos de nuestra cambiante realidad. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así  que desde el aspecto académico y educativo, la ausencia de una adecuada  sintonía entre la realidad respecto del marco regulatorio existente,  pareciera ser una constante en toda Iberoamérica. Si bien, intentando  ser justos, nos parece loable y hasta ejemplar que el reino de España  haya signado, en abril de 1995, el coloquialmente denominado <em>Pacto  de Toledo</em>, con todo lo que ello ha significado, para “blindar”  las pensiones de seguridad social de las pasadas, las presente y las  futuras generaciones.<sup> 19</sup> Porque a pesar de las vicisitudes  que hoy atraviesa España, debido entre otras cosas a la elevada tasa  de desempleo que generara entre otras factores la reciente crisis económica  mundial —cuyos efectos son al menos comparables con el “crack bursátil”  de 1929—, lo cierto es que <em>su sistema de seguridad social  todavía es financieramente viable a largo plazo,</em> a diferencia de  la gran mayoría de los sistemas pensionarios Latinoamericanos que a  duras penas se sostienen, y que para colmo paradójicamente se resisten  a reconocerlo y a efectuar los ajustes estructurales que requieren con  urgencia para subsistir a corto y mediano plazos. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">De  tal suerte que, aparte de las enormes dificultades propias que entraña  el paradigmático asunto de la seguridad social, también la ausencia  de una adecuada sincronía con el Derecho Laboral —generalmente aquélla  está todavía ligada al empleo, debido a las cuotas gremiales que coadyuvan  aún de manera importante a su eventual sostenimiento—, ha impactado  fuertemente en todos los órdenes, sin que en la cátedra hagamos énfasis  respecto a este asunto. Reconozcamos al menos que no hace mucho todavía,  en el ejercicio docente cotidiano, éramos los profesores proclives  a considerar como inmutables ideas y  conceptos tales como la <em>subordinación,</em> considerándole elemento integrador <em>sine que non</em> de una relación  laboral (un concepto que por otra parte, incluso nuestros insignes juslaboralistas,  maestros de tantas generaciones de buenos Abogados, tendrían hoy grandes  dificultades para apresarlo y encuadrarlo en los conceptos rígidos  antaño utilizados cual “moldes” típicos). </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Cómo  se configura y demuestra la <em>subordinación</em> en ese quebradero  de cabeza que es hoy el tele-trabajo, en este mundo híper tecnologizado  en que vivimos? Porque seguir enseñando el viejo Derecho Laboral en  estos tiempos nuevos que corren, es como utilizar viejos odres para  vinos nuevos; el resultado suele ser desastroso. El resultado es más  que evidente: la <em>globalización educativa,</em> producto indiscutible  de los procesos de la inevitable mundialización, nos obliga a los juslaboralistas  y segurólogos sociales que ejercemos la cátedra y/o la investigación  jurídica, a adecuarnos a entornos cada vez más cambiantes, mismos  que por su evolución orilla a flexibilizar nuestras anquilosadas posturas  de antaño. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Habiendo  llegado a este punto, es cuestionable que en la cátedra cotidiana sigamos  enseñando los Derechos del Trabajo y, el de la Seguridad Social basándonos  en obras y conceptos rebasados por nuestra inquietante realidad contemporánea,  misma que suele escapar de la regulación legal; advirtamos pues la  urgencia de que modifiquemos ideas y  nuestro discurso magisterial,  pues los educandos captan  sin remedio que la doctrina jurídica  y las normas legales y regulatorias existentes, no se apegan en lo absoluto  a nuestro entorno cotidiano. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Porque  para muchos de nosotros —visto el punto con espíritu crítico propositivo—,   lo que aprendimos como alumnos hace ya décadas, muy poco nos sirve  ahora al tener poco qué ver con nuestra sentida realidad en esta era  híper tecnológica en que vivimos. En esto no hay duda, estamos en  una era inédita en la que a veces nuestra generación parece más un  náufrago que cibernauta navegando en el agitado mar de la información;  o dicho de otra manera: por razones de edad somos una especie de “analfabetas  funcionales” frente a la internet y el ordenador personal. De manera  pues que no sólo el trabajo subordinado ha “mudado de piel”; también  ha cambiado radicalmente la manera de concebir e interpretar los fenómenos  jurídicos laborales y de la protección social, debido a un sinfín  de razones que por cuestiones de mera pertinencia metodológica no comentaremos  más pero que finalmente todos comprendemos.       <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ente  ese sombrío panorama actual —una constante en la segunda década  del siglo XXI—, la interrogante pertinente inicialmente planteada  en este apartado merece pues una respuesta seria y consistente: <em>¿por  qué resulta tan complejo ahora el estudio del Derecho de la Seguridad  Social contemporáneo?</em> Y la respuesta, nada sencilla por cierto,  debemos ofrecerla tratando de provocar la reflexión serena de nuestros  pares, de las comunidades Universitarias y los funcionarios públicos,  de los actores sociales y hasta de la sociedad en general. Es harto  complejo su estudio, análisis y eventual comprensión debido a la evolución  natural de nuestras sociedades, al entorno general de la mundialización  en todos los órdenes, junto al inevitable cambio de las variables demográficas  y sanitarias que inciden en este magno sistema protector. Cierto, al  paso de los años la hemos <em>desnaturalizado</em> acaso sin pretenderlo,  primando el medio y la forma sobre los asuntos de fondo y su finalidad,  una finalidad que por cierto no es económica sino humana.<em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Afirmamos  entonces que no hay una única manera de “hacer” la seguridad social,  ni tampoco de analizarla, estudiarla e impartirla en aula.<sup>20</sup> La dispersión del proceso enseñanza/aprendizaje se vuelve tortuosa  porque cada uno le otorgamos un valor personal en lo que se refiere  a su importancia y trascendencia, siendo en esta medida como cada uno  la entiende, la imparte o la aprende. Para colmo de males, la seguridad  social sigue siendo para muchos una especie de “apéndice” o simple  añadido complementario en el curso del Derecho del Trabajo, y de suyo  hasta en los eventos académicos ocupa casi siempre un segundo lugar  de relleno. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  lo que ahora más nos interesa destacar, la principal interrogante  académica en este complicado escenario sería la siguiente: ¿desde  qué perspectiva queremos analizar el tema de una eventual reforma de  la seguridad social Iberoamericana? ¿Perspectiva humana, política,  jurídica, social, administrativa, económica?<em> </em> Y suponiendo que como juristas que somos nos inclinemos a hacerlo desde  su perspectiva <em>jurídica,</em> por anticipado habría qué resolver  en todo caso en esta encrucijada existencial en que inevitablemente  nos encontraríamos los juristas —siempre dependiendo de nuestras  preferencias—, cuál de todos los ángulos nos interesa e  importa  más: </span></p>
<ul type="disc">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Derecho Laboral y/o Burocrático?    (Abogado juslaboralista); </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Derecho Tributario? (Abogado    especialista en materia tributaria); </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Derecho Administrativo?    (Abogado experto en temas administrativos);</span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Derecho Económico? (Abogado    especialista en temas económicos); </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Derecho Financiero? (Abogado    experto en Finanzas). </span></li>
</ul>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ello  porque la nueva seguridad social contemporánea, cual si fuese una pirámide  pentagonal, tiene 5 lados o caras, las cuales en su conjunto solemos  analizar cotidianamente los <em>segurólogos sociales</em>. Al punto se  añade que inevitablemente nuestra personal percepción del problema  a dilucidar dependerá siempre del ángulo desde el cual observemos  dicha pirámide pentagonal por cuestiones de ubicación o de preferencia  individual —esto es, del perfil profesional que nos haya tocado cultivar  atendiendo a nuestra situación frente al espinoso asunto de la seguridad  social—.<sup>21</sup> De suerte pues que dependerá del interés específico  que tengamos en esta materia o del que nos competa tener respecto del  inquietante asunto de la seguridad social contemporánea, condicionado  a lo que nos interese ver, saber y entender del mismo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Porque  puestos a observar a nivel la imaginaria pirámide pentagonal que es  la seguridad social hoy día, normalmente a lo sumo podremos observar  a la vez dos de sus caras, no más. Acaso sólo los académicos estemos  obligados a observar siempre, de manera integral y en su conjunto, esta  figurada pirámide pentagonal en que se ha convertido al paso del tiempo  la seguridad social contemporánea, lo cual se logrará siempre a condición  de visualizar desde arriba a esta peculiar pirámide de cinco ángulos  y cinco líneas o lados, un sólido geométrico complejo que, insistimos  en la idea, a cada uno nos suele mostrar tan sólo una de sus múltiples  caras o facetas. Todo esto —ligado a la confusión conceptual existente  en el rubro de la protección social, aunado a la indefinición de lo  que es la seguridad social actual—, nos conduce irremisiblemente a  permanecer en una especie de <em>Torre de Babel</em> en donde entendernos  resulta casi un imposible; por eso es tan complicado entender la seguridad  social actual, un polémico tema polifacético que tiene tantas aristas  e intereses en juego, con tan pocos puntos fiables de asidero. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Finalmente,  para no extraviarnos en la idea de la imaginaria pirámide pentagonal,  ruego a Usted que haga un sencillo ejercicio personal. Determine objetivamente  dónde está ubicado con respecto del problema de la seguridad social  contemporánea, y cuál de las cinco caras o perfiles del pentágono  observa de manera cotidiana por ser la que más le interesa ver; al  hacerlo notará cómo pierde de vista a los restantes lados. ¿Complicado,  verdad? ¡Pues más complicado todavía nos resulta si llevamos a su  análisis los problemas cotidianos de nuestra ocupación habitual, junto  a nuestras personales filias y fobias! Y claro: de las dificultades  en la  enseñanza de esta abigarrada cuanto evolutiva disciplina,  junto a la escasez de profesores expertos en la materia, ya mejor ni  hablamos. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Y  para Usted, qué es y qué significa la seguridad social? Cualquiera  que sea su respuesta, seguramente arribará a la conclusión de que  este magnífico sistema protector del cual no podemos prescindir, atraviesa  en el siglo XXI por graves problemas y hasta dilemas existenciales,  algunos de los cuales brevemente, por razones de pertinencia metodológica,  abordaremos enseguida. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>5.  La necesidad de terminar con la idea de la  seguridad social utópica. </strong>A pesar del elevadísimo coste de los  servicios de la salud pública de la seguridad social debido a la aparición  de nuevas pandemias y el crecimiento exponencial de algunas enfermedades  crónicas —en el rubro de la salud denominadas éstas como <em>catastróficas,</em> por su alto impacto en lo que a tratamiento se refiere—, aunado al  incremento de la esperanza de vida al nacer y las deficientes tasas  de reemplazo de los contribuyentes a la seguridad social, lo cierto  es que en le mundo entero el tema de boga se centra más bien en <em> los problemas estructurales de planes públicos de pensiones</em> que  acusan los efectos de la evolución demográfica y sanitaria, factores  ambos que, al igual que en rubro de la salud, impactan de manera importante  las precarias finanzas de este servicio público. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Sin  olvidar el vital tema de la gestión en materia de administración de  fondos pensionarios, los perniciosos efectos se resienten con mayor  fuerza en este servicio público fundamental en buena medida debido  al incremento del desempleo, lo que se traduce luego el menores aportes,  consecuencia lógica de la crisis financiera mundial que de suyo trae  aparejada una inflación galopante en todo tipo de bienes y servicios;  todo ello, junto a la inevitable recesión, creación de empleo precario  y la migración laboral, inciden de manera importante en la sensible  disminución de ingresos financieros indispensables para el sostenimiento  de este redistribuidor natural del ingreso <em>per cápita </em> en cada país del orbe, como lo es la seguridad social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Tales  fenómenos socio-económicos multifactoriales señalados, han sido la  constante en nuestra región desde hace ya un cuarto de siglo, agudizados  en la primera década de éste siglo XXI en todos y cada uno de los  países del área Iberoamericana, sin que ninguno hubiese conseguido  escapar de su perniciosa influencia, aunque al final a muchos países  nos haya ido peor que otros. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Así,  cada nación de esta región geográfica, atendiendo a su cultura e  idiosincrasia, y de alguna manera acorde a su particular situación  económica, social, pero sobre todo política (la que atiende siempre  a la particular ideología del gobernante en turno), ha intentado a  su manera focalizar su propia problemática resentida en materia de  seguridad social, pero haciéndolo como si las causas generadoras de  problemas fuesen un simple problema local y no regional.<sup>22</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Desde  luego que todas las naciones del área buscan la mejor manera de afrontar  y tratar de resolver sus propias problemáticas, y eso es loable; aunque  muchas veces al limitarse a observar el fenómeno hacia dentro, sin  voltear hacia otros países ni reparar en los daños colaterales —es  decir, al quedarse en el plano individual, sin pensar en lo colectivo  y en la fuerza que da la unión—, les impide alcanzar una sinergia<em> </em> grupal tan positiva cuanto necesaria en la afanosa búsqueda de mejores  soluciones a problemas sociales comunes. Dicha la idea de otra forma,   para que mejor se entienda el punto a focalizar: a veces la cercanía  con el árbol nos impide ver el bosque en su conjunto. Porque el asunto  de la crisis existencial de la seguridad social no es un problema sólo  de México o de España, sino de todos los países de la región iberoamericana  sin excepción; o de la Unión Europea y de Latinoamérica, si así  se prefiere parcelar el tema.<sup> 23</sup></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Conviene  considerar a este respecto que para nuestra desgracia en los países  Latinoamericanos —duele reconocerlo públicamente, pero es necesario  hacerlo para tratar de remediarlo—, sencillamente <em>no se nos da  el trabajo en equipo.</em> Prejuicios y añejos traumas aún no superados,  nos orillan a actuar así, siempre solos y por nuestra cuenta, sin que  nadie se atreva a asumir un liderazgo regional ni demuestre tampoco  los tamaños necesarios para asumirse como líder y convertirse en la  locomotora del tren que jale al resto de vagones. Revísese nuestra  historia común y sin dificultad constataremos cómo los éxitos alcanzados  a nivel mundial por nuestras respectivas patrias son siempre de corte  individual, que no colectivo. Todo se nos va en esfuerzos aislados,  dispersos e individuales. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  si algo faltase añadir para terminar de pintar el cuadro completo de  nuestra peculiar situación Latinoamericana frente al mundo, piénsese  en el asunto <em>político-ideológico,</em> infaltable en temas de gran  envergadura como éste de la seguridad social que tanto nos ocupa y  preocupa. Todavía existe un enorme prurito ideológico que gravita  esencialmente en el concepto de la <em>soberanía nacional, </em> pese a que las fronteras son hoy más bien virtuales en este mundo global  en donde los bloques comerciales resultan indispensables para competir  y para posicionarse mejor; sin dejar de lado las añejas disputas entre  liberales y conservadores, aún no del todo superadas especialmente  remarcadas en los discursos y las ofertas políticas. De manera pues  que el <em>sueño Bolivariano</em> integracionista de América, a casi  dos siglos de distancia está más lejos que nunca de poder materializarse,  acaso porque el apotegma “divide y vencerás” de quienes se aferran  al poder está más vigente que nunca ante el dramático cambio que  ha sufrido el mapa geo-político latinoamericano.  Y claro está: la  seguridad social resulta víctima propicia en este caos ideológico. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Es  por ello que en la colosal tarea de búsqueda de soluciones, pese a  que la objetividad y uniformidad de criterios es punto menos que imposible,  las ideas acerca de la temática de la actual seguridad social —cualquier  cosa que ella signifique ahora para cada país del área, incluso la  idea generalizada de que es sólo una utopía— de repente surgen,  se propalan, se confrontan y discuten álgidamente, y luego como colofón  del tedioso proceso en que se ha convertido la supuesta búsqueda de  soluciones prácticas a los problemas sociales, termine ganándonos  la batalla la parálisis total pues muy en el fondo a los políticos  no les importa resolverlos por razones inconfesables. El <em>factor político,</em> se insiste, es clave en este tipo de decisiones. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Bastará  entonces con llegar a un acuerdo político final bajo el cuestionable  argumento de que aún no es el momento idóneo por “x” o “y”  razones, para llevar a la mesa de las discusiones asuntos de tan alto  nivel e impacto social como lo son el tema pensionario, el de la salud,  la vivienda o las prestaciones sociales de la seguridad social, a pesar  que todos nos impacten e interesen como ciudadanos. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Tales  asuntos serán sin piedad ni remedio arrojados al arcón del olvido,  y allí se quedarán hasta que convenga retomarlos, claro, pues para  la clase política gobernante no suele haber prisa alguna en efectuar  diagnósticos situacionales y menos todavía si se trata de acoger medidas  de solución que impacten en el presupuesto de egresos actual, mismo  que ellos utilizan a placer y ya tiene visualizado cómo gastarlo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Pero  como bien saben que el tema relativo a <em>la  seguridad social políticamente “vende”  muy bien </em>en tiempos electorales, en que suele utilizarse para formular  grandes promesas a la ciudadanía en la siempre afanosa búsqueda de  votos, el tema de la seguridad social mientras tanto guardará una sospechosa  calma, hasta que termine por dormir “el sueño de los justos”. Si  hay suerte, habrá qué esperar hasta el siguiente ciclo electoral (esto  es: 3, 4 ó 6 años, dependiendo de cada país), para desempolvar el  tema y ofrecer de un nuevo a la ciudadanía proyectos de reformas estructurales  para la entonces ya cada vez más rebasada seguridad social nacional,  prometiéndose, cómo no, corregir todas las falencias de que adolezca  el sistema; y si todo sale bien, se efectuarán algunas reformas de  simple maquillaje, permaneciendo intocadas las falencias estructurales  del sistema debido a que en juego se hallan fuertes intereses políticos  y económicos de todo tipo. El factor social de este tema de plano no  importa. Punto. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Sí,  es un pena decirlo, pero así han sido siempre —y todo apunta a que  así seguirán siendo— las típicas “reglas de juego” de la seguridad  social. Empero, el punto focal del problema subyace en que el servicio  público de la seguridad social más parece ser un conjunto de reglas  que sirven para muchas cosas, menos para proteger a la población, algo  que ante tantas evidencias se ha optado ya por denominar como <em>seguridad  social utópica</em>. ¿Acaso hay de otra? </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Esta  grave situación obliga pues no sólo a intentar re-definirla o re-conceptualizarla  a la mayor brevedad posible, sino además a <strong>establecer  una política nacional de largo alcance </strong> que establezca de una buena vez los tramos de responsabilidades de cada  quién, de manera tan clara y categórica que simplemente nadie pueda  permanecer estático e indiferente acerca del rumbo que tomará este  asunto clave para cualquier país, provocándose así una toma de conciencia  general y que cada quién ponga manos a la obra en los quehaceres que  le correspondan, en vez de “lavarse las manos”. La idea consiste  en que a nivel Constitucional exista en cada país una normatividad  específica que, por un lado, vuelva un derecho social exigible a la  seguridad social, y por el otro lado, determine responsabilidades por  acción u omisión de quienes incumplan con sus tareas impuestas, sean  éstos legisladores, funcionarios o impartidores de justicia. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Nos  esperanza constatar que en la mayoría de los países de Iberoamérica  se preserva una seguridad social solidaria digamos de tipo <em>horizontal</em>,  integrada por pares, direccionada y gestionada por los propios actores  sociales que la integran, con la participación del Estado, su garante.  Este sistema funciona mejor tripartitamente, pues provoca mayores responsabilidades  y sobre todo un sentido de pertenencia clave al poder participar en  su planeación, estructuración y disfrute. Aquí el <em>sentido de pertenencia  tripartito</em> lo vuelve distinto a otros esquemas de la protección  social genérica que suelen ser más bien <em>verticales,</em> en especial  los que el propio Estado vía impuestos sufraga y regula, como lo es  la asistencia social, misma que suele combinar la caridad con la asistencia  pública y que no pocas veces incomoda al herir la dignidad de sus recipiendarios  que son, en abrumadora mayoría, casi siempre la gente más pobre y  excluida del país. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Por  lo demás, acaso la mayor crítica que recibe hoy día la seguridad  social es respecto a su <strong>financiación.</strong> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  efecto, todo apunta que en vez del pago de aportaciones especiales a  la seguridad social, sea preferible se cubra este servicio público  vía impuestos generales, en una franca y abierta solidaridad social.  Además, cualquiera que fuese su coste, jamás se debería confundir  el <em>valor</em> con el <em>precio</em> de las cosas, pues el valor de  este servicio público es sencillamente inconmensurable. Recordemos  aquí —por si alguna duda quedase a este respecto—, la célebre  frase que nos legara Otto Von Bismarck, creador del primer seguro social  del planeta, al defender su proyecto cumbre ante el Parlamento alemán  hacia finales del siglo XIX: <em>“Por caro que parezca el seguro social   resulta menos gravoso que los riesgos de una revolución”.</em><sup>24</sup><em> </em> Mejor dicho, imposible.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Y  aunque la seguridad social no sea un gasto sino una inversión, al no  entender a fondo de qué se trata este asunto no hay duda que en Latinoamérica  hemos hecho las cosas exactamente al revés a como la lógica impone  que debíamos hacerlo. Porque la economía nacional debe servir siempre  a la seguridad social, coadyuvando a financiarle y a fortalecerle, en  vez de que las finanzas de la seguridad social sirvan o coadyuven a  fortalecer la economía nacional. Después de todo, nunca ha sido finalidad  de la seguridad social servir de “caja chica” del Estado, como usualmente  se ha hecho en el área. Eso no se vale. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Ante  tan ominoso escenario, que a nadie extrañe ahora que la <strong>solidaridad</strong><sup>25</sup> no sea el eje en el cual gravita la seguridad social contemporánea  —o el engendro casi irreconocible que le sustituye ahora en algunos  países del área, como México—, ante el asombro generalizado y la  pasiva complacencia de una sociedad inerme e ignorante, carente de educación  previsional de la que históricamente adolece toda nuestra <em>América  morena.</em> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  gran duda existencial es si nuestros pueblos tendrán el suficiente  coraje como para reconocer errores históricos en aras de corregir a  tiempo el rumbo antes de terminar de extraviarnos. La responsabilidad  íntegra de lo que suceda en el futuro en esta materia es sólo nuestra  y de nadie más, con independencia de lo que haya acontecido en el pasado;  un pasado al cual habrá que voltear poco, pues con respecto a él simplemente  no hay mucho qué hacer excepto aprender de nuestro errores para no  repetirlos ni tropezar en la misma piedra.   <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Que  tampoco extrañe que nuestra seguridad social sea algo de lo más inseguro  que existe en este mundo riesgoso en que habitamos, o que los servicios  de salud privados sean un lujo impagable para las grandes mayorías  —por lo que la única alternativa que nos queda es el servicio médico  institucional de la seguridad social—, o que las pensiones sean una  especie en franca extinción ante la notoria decadencia del <em>Estado  de bienestar</em> a cuyo amparo vivió la seguridad social sus mejores  épocas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Que  menos nos extrañe todavía, ante tanto permisivismo y desatención  del Estado, el sistemático e implacable “desmantelamiento” de que  son víctimas nuestros sistemas de seguridad social, el cual se ha efectuado  al través de perversas privatizaciones de los servicios institucionales,  que debido a sus coste y ausencia de compromiso social nos hacen añorar  la gestión solidaria de la otrora magnífica seguridad social que tanto  bien hiciera durante su “época de oro”, vivida entre los años  60’s y 70’s del siglo XX. Tiempos pasados que sin duda fueron mejores  al actual, estando en duda que algún día puedan volver, porque en  franca decadencia a la maravilla que fue, pero que ya no lo es, la seguridad  social actual se nos deshace entre las manos, sin que hagamos casi nada  por evitarlo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  notoria ausencia de valores de todo tipo nos cobra factura cuando, por  ejemplo, hemos permitido que los fondos pensionarios de la seguridad  social sean vistos como un botín susceptible de afanes lucrativos sin  medida, delegando su administración a empresas financieras privadas  que no asumen ni comparten riesgo alguno, pero que cobran caro por sus  servicios seudo-profesionales a los asegurados; o bien cuando permitimos  que otro filón adicional a explotar lo sea el lucrativo negocio de  lo seguros médicos privados, pues los servicios médicos institucionales  de nuestros seguros sociales, obsoletos y al punto del colapso al hallarse  rebasados por la demanda excesiva de servicios en tiempos de crisis,  se concesionan o delegan sin medidas efectivas de control impuestas  por el Estado al mejor postor, esto es, a empresas privadas cuya vocación  natural no es el servicio público sino el lucro, poniéndose peligrosamente  en estas manos la prestación de servicios públicos esenciales en algo  que va más allá de un simple “asunto de gestión”,<em> </em> como algunos administrativistas sostienen en un pobre discurso que a  muy pocos convence y que a nosotros nos resulta de plano inadmisible.  No son ésos los únicos servicios concesionados, que conste, pero sí  son los más populares y los más lucrativos para el sector privado,  sin perder de vista los temas de las guarderías infantiles o el de  la vivienda popular. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Todo  esto que le ha sucedido a la seguridad social de un tiempo a la fecha  —supuestamente en aras de modernizarla y volverla más eficiente (sic)—,  es una verdadera lástima, porque más temprano que tarde pagaremos  todos los altísimos costes del total abandono en que hemos tenido a  la seguridad social. No es que estemos en contra de la empresa privada,  como algunos nos imputan; en lo que no estamos de acuerdo es que el  Estado piense que cumple su labor derivando el problema a terceros,  lo que al final termina costándoles a los propios asegurados y de todas  maneras el problema no se resuelve sino que se agrava.<sup>26</sup></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  razón es más que evidente. Se terminó de tajo con la <em>solidaridad  social,</em> dejándole estos asuntos al <em>Mercado</em> con sus feroces  e impúdicas reglas, con un menosprecio absoluto de la dignidad humana,  mediante la permisiva e irresponsable decisión tomada por unos representantes  del <em>Estado </em>que, ignorantes de qué pasaba y de alternativas de  solución a la ingente problemática, optaron mejor por voltear hacia  otro lado fingiendo no ver el desastre que se avecinaba. En el fondo  buscaban que el Estado —como si éste fuera sólo suyo, es decir de  nuestros mandatarios y no del mandante, que es el pueblo—  escapara  por la puerta trasera, rehuyendo su responsabilidad originaria con respecto  al servicio público de seguridad social nacional. ¿Ignorancia? ¿Mala  fe? ¿Ambas? Como quiera que sea, el daño está hecho y es urgente  remediarlo.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  este punto, la gran batalla ideológica que se libra hoy día en el  mundo entero es entre <em>tecnócratas </em> y <em>humanistas.</em> ¿Y Usted, a qué bando pertenece? ¿Por quién  se inclina? ¿A cuál de los dos apoya? Porque lo único que no se vale  en esta coyuntura existencial, con miras al futuro ominoso que nos espera  en materia de la protección social, es permanecer neutrales e indiferentes  al tema. Reiteramos, el problema no es de unos cuantos ni tampoco de  algunos sectores como equivocadamente se piensa; el problema es de todos,  y a todos nos toca contribuir a resolverlo si al final de cuentas todos  terminaremos por pagarlo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Y  que conste que no bastará la creación de empleo, como algunos ilusamente  sostienen, para sacar del atolladero y re-lanzar a la seguridad social  como el mejor de los sistemas creados por el hombre para la consecución  de una vida digna —de suyo, la única alternativa que millones de  seres humanos tienen en esta dolorosa realidad del mundo de hoy y del  futuro— Muchos opinamos, con un par de gramos de sensatez y racionalidad,  que más que una reactivación laboral, se requiere de una efectiva  reactivación económica nacional y regional en todos los órdenes.  Digamos con franqueza lo que muchos callan: <em>al Estado no le toca  crear empleo,</em> y menos empleo precario como se hace para fines estadísticos. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Lo  antes dicho es una verdad incontrovertible. Los economistas saben muy  bien que contrario a lo que se supone, los gobiernos en realidad no  crean valor económico; son los empresarios los que asumen riesgos,  crean fuentes de trabajo y agregan a eso dicho valor económico. Al  Estado pues —en todos sus niveles: federal, provincial y municipal—,  actuando siempre de manera coordinada, le compete crear, eso sí, <em> las condiciones económicas necesarias para detonar el empleo que tanta  falta hace,</em> mediante facilidades administrativas, otorgando incentivos  fiscales de todo tipo, dando certidumbre en la inversión con reglas  claras de juego y, sobre todo, otorgando plena seguridad jurídica a  los inversionistas que arriesgan la plata. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Todo  ello, junto a un marco regulatorio adecuado para un efectivo control  del <em>Mercado </em>por parte del <em>Estado,</em> prohijará sin paternalismos  la sana competencia en un ambiente de plena libertad —que no de libertinaje—,  donde se eviten a toda costa los monopolios, duopolios u oligopolios,  para que los empresarios se interesen e inviertan en nuestras patrias <strong> generando empleo decente.</strong> Y desde luego para que aporten al sostenimiento  de la seguridad social. ¡Pues eso! </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>6.  Algunas propuestas de solución a considerar. </strong> Hecho el diagnóstico situacional en esta crítica propositiva efectuada,  es hora de formular algunas propuestas viables y factibles. Partiendo  siempre de la premisa de contarse ya con un diagnóstico acertado del  problema resentido en materia de la seguridad social en Iberoamérica  y en nuestro respectivo país, toca detectar a fondo tanto las falencias  estructurales y las coyunturales, como también las necesidades sociales  a cubrir en cada caso. Aquí la interrogante clave es: ¿qué debemos  hacer ahora?<em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Desde  luego que la respuesta no es nada sencilla, aunque lo único que en  realidad se requiere para actuar es la <strong>voluntad de cambio</strong><em>,</em> terminando por entender al menos lo básico: que la época de crisis  es en sí misma un nicho de oportunidades; que se requiere de creatividad,  ingenio y la participación de todos los sectores de la sociedad, no  para alcanzar unanimidades imposibles de lograr en este tipo de asuntos  sociales tan polarizados, sino más bien para <strong>construir los consensos  necesarios</strong> con el objetivo de volver norma legal observable y exigible  el derecho de acceso y disfrute del servicio público de seguridad social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Al  respecto, habrá que pensar siempre positivamente, pues más que una  reforma ideal o total, un buen comienzo sería efectuar al menos la  reforma posible —así sea ésta parcial—, porque en asuntos trascendentes  avanzar es siempre importante. Ello sin perder de vista que en álgidos  temas como éste, es muy complicado intentar de resolver toda la problemática  de un solo tirón, debido en parte a la enorme influencia del <em>factor  político,</em> con todo lo que ello implica y significa para el eventual  futuro de nuestra seguridad social.<sup>27</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Para  comenzar esta colosal tarea, habrá qué pensar en cambiar tanto de  tácticas como de estrategias, mejorando incluso la manera tradicional  de analizar la realidad nacional y regional. Habrá qué romper esquemas  y construir nuevos paradigmas. Y como no hay fórmulas mágicas ni tampoco  recetas de cocina para efectuar tales reformas, cada país deberá de  buscar sus propias alternativas de cambio, intentándolo siempre bajo  un principio que resulta clave en todo esto: <strong>la buena fe</strong><em>, </em> quedando entonces prohibido perder las perspectivas debido a simples  cuestiones ideológicas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La <strong> tolerancia</strong><em> </em>es palabra clave en aras de renovar la discusión  y no empantanarla, evitando contaminarle con mera retórica, demagogia  o populismo. El objetivo único es construir, en vez de destruir, tendiéndose  puentes de comunicación incluyentes, en donde todas las opiniones tengan  cabida, previo siquiera a pensar en efectuar algún diseño de reformas  estructurales. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">A  fin de que acometamos con certezas tan trascendente tarea, es fundamental  contar con un <strong>diagnóstico previo</strong> realista, veraz, transparente,  confiable y objetivo, en donde más allá del perfil profesional (aquí  todas las opiniones cuentan) o de nuestra posición política personal  (las <em>izquierdas </em>y las <em>derechas</em> existen, son contrarias  pero no enemigas, se complementan en vez de excluirse como una especie  de “tercera vía” que recoja lo mejor de ambas), deberá procurarse  que todos los actores e interlocutores hablen el mismo lenguaje a fin  de poder entenderse en esta inmensa “Torre de Babel” en que se han  convertido los tópicos de la seguridad social contemporánea. Sólo  así podremos acabar con los mitos y con las verdades a medias que terminan  por ser mentiras completas; falsas ideas que pululan y que nos ahogan  en imaginarios océanos insalvables al provocar miedo, un miedo a equivocarnos  y a fallar en diagnósticos y en propuestas. De todos, <strong>el miedo es  el mayor enemigo a vencer, </strong>si de verdad queremos solucionar nuestros  problemas nacionales en ésta y otras materias.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Nos  guste o no la idea, acaso habría qué desandar caminos, desaprender  lo antaño aprendido en las aulas para adecuarnos a la realidad actual  del planeta, de la región y del país, explorando nuevas rutas, sí,  pero haciéndolo siempre dentro del marco Constitucional vigente. Habrá  qué evitar a toda costa el permanecer estáticos o quedar paralizados  por el miedo de no encontrar soluciones adecuadas a tan ingentes problemas  sociales larvados durante décadas de deficiencias y errores estructurales  de planeación. Se insiste en el punto: <strong>las mejores reformas son  las que se logran</strong><em>. </em>Mejor que nada son las reformas posibles,  en vez de las eventuales reformas óptimas irrealizables. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Urgiría  por tanto ir desentrañando cuestiones trascendentes para el propósito  buscado, entre ellas las que enseguida se enlistan, si bien el elenco  de preguntas puede ser tan amplio como se quiera o requiera cada país,  pues dicho listado es enunciativo más no limitativo:</span></p>
<ul type="disc">
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Qué es hoy la seguridad    social contemporánea y para qué sirve? </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Qué tipo de protección    social es factible construir atendiendo la actual situación financiera    nacional? </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Es todavía viable y factible    el rescate de la seguridad social nacional? </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Cuál es el verdadero entorno    político, económico y social, y cuáles las mejores vías de solución    para “blindar” de mejor manera, en beneficio de las generaciones    presentes y futuras, las pensiones de la  seguridad social nacional    para el siglo XXI? </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Cómo es más fácil financiar    los esquemas de salud, de prestaciones sociales, de vivienda y otras    tareas análogas que competen al servicio público  la seguridad social:    mediante impuestos o aportes gremiales, o una combinación de ambos    tributos especiales? </span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Cómo alcanzar una efectiva    educación previsional de la población?</span></li>
<li><span style="font-family: Arial; font-size: small;">¿Cómo instrumentar de mejor    manera la normatividad legal y/o reglamentaria del sistema de la seguridad    social nacional? </span></li>
</ul>
<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;"> </span></ul>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Un  último punto que es de enorme importancia y trascendencia: si la encrucijada  nacional consiste en saber a ciencia cierta <strong>qué  tipo de protección social se pretende y cuánto estaríamos dispuestos  a contribuir para poder financiarla,</strong> valdría la pena sugerir que,  antes siquiera de intentar cualquier reforma estructural, <strong>se efectúe  una “Consulta Nacional de Seguridad Social”,</strong> amplia, abierta  y sobre todo transparente, parecida a un plebiscito nacional, en la  que se involucren todos los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial,  en sus diversos niveles: federal, provincial y municipal de todo el  país, a fin de obtener resultados que serían la base de las tareas  y reformas a acometer. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  idea es que el pueblo hable y sea escuchado. Por lo tanto, en dicha <strong> Consulta </strong>deberá involucrarse a todos los actores e interlocutores  sociales vinculados o no a aspectos productivos,  especialmente las  organizaciones de empleadores y los sindicatos de trabajadores, dándosele  participación a las Universidades públicas y privadas, organismos  autónomos y no gubernamentales, y a la ciudadanía en general sin distingo  de cualquier índole —política, religiosa o económica—. Así,  al descender hasta la base de la población con la referida <strong>Consulta  Nacional </strong>(ésta jamás deberá ser cupular, para evitar distorsiones  y los inevitables conflictos de interés), será factible entonces,  tras el riguroso análisis de la perspectiva ciudadana del tema, de  sus percepciones, aspiraciones y sugerencias, visualizar el objetivo  a alcanzar: <strong>el tipo de servicio de seguridad social azar que aspira  el país entero,</strong> contándose a la par con la colaboración implícita  de las mayorías para costearlo, tanto en el presente como en el futuro.<sup>28</sup> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Naturalmente  que en esa colosal tarea nosotros los académicos tenemos enormes responsabilidades  qué cumplir, las cuales son impostergables. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Es  nuestro deber enviar a la colectividad el claro mensaje de que este  tema de la seguridad social no es en realidad un asunto político-partidista,  ni cuestión de colores o de banderas; tampoco se trata de un asunto  de tipo económico, sino más bien de índole científica y sobre todo  humano. Cierto, estamos frente a un tema polémico que por ende no nada  más debe ser planeado e instrumentado por los líderes sociales o la  clase política, sino al través de la participación efectiva de los  académicos comprometidos con el país como ciudadanos que somos, formadores  por cierto de las nuevas generaciones de profesionistas con conciencia  de clase y clase en la conciencia; somos los docentes e investigadores  quienes debemos de aportar ideas objetivas para sacar adelante la enorme  tarea asumida, la cual urgiría comenzásemos a planificar a la mayor  brevedad al seno de nuestras propias Universidades y sin esperar a que  se nos dé en el proceso de reformas un “juego” que la clase política  a lo mejor no estará dispuesta a darnos para no parecer ignorantes  e incapaces. Que cada quién haga entonces con absoluta responsabilidad  la parte que le corresponde</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">En  conclusión y parafraseando a José Saramago, <em>soy un optimista  bien informado,</em> <em>no un pesimista.</em> Acaso todavía sea posible  impedir, como la sociedad organizada que nos preciamos de ser, que los  órganos del Estado continúen rehuyendo sin razón la responsabilidad  originaria que le compete en materia del servicio público de la seguridad  social; a lo mejor podemos todavía evitar que se privatice la seguridad  social o se lucre sin medida ni control con este servicio público de  enorme raigambre social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">La  idea de fondo es preservar, para beneficio nuestro y el de las siguientes  generaciones, una seguridad social que es acaso es la más palpable  demostración del Estado benefactor y el más humano de todos los derechos  humanos. En eso consiste nuestro actual desafío y el mayor reto que  enfrentamos ahora. Y de nuestro actuar deberemos dar cuenta a las generaciones  futuras, especialmente a nuestros hijos y a los hijos de ellos, pudiendo  entonces mirarles de frente y a los ojos, con la satisfacción que brinda  el deber cumplido.</span></p>
<ul>
<li>
<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>DR.   ÁNGEL  GUILLERMO  RUIZ  MORENO.</strong></span></ul>
</li>
</ul>
<ul>
<li>
<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Investigador  Nacional de México y la U. de G.</span></ul>
</li>
</ul>
<ul>
<li>
<ul><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Presidente  Internacional de la <strong><em>AIJDTSSGC</em></strong></span></ul>
</li>
</ul>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong>Bibliografía</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Bonilla García, Alejandro  y Comte Grand, Alfredo H. (Compiladores): <em>Las reformas de los regímenes  de Pensiones en América Latina. Dos décadas de reformas. </em> Publicaciones de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT). Lima, 1998. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ De Buen Lozano, Néstor.  Seguridad Social. Editorial Porrúa, México, 1995. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ <em>De Lucas, Javier.</em> El concepto de Solidaridad. “Biblioteca de Ética, Filosofía del  Derecho y Política”. Número 29. Distribuciones Fontamara. México,  1993. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>~ Declaración Universal  de los Derechos Humanos</em> de la Organización de las Naciones Unidas,  aprobada en Asamblea de 10 de diciembre de 1948. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>~ Foro Mundial de  la Seguridad Social</em> (Evolución y tendencias: una seguridad social  dinámica) 29ª Asamblea General de la Asociación Internacional de  Seguridad Social (AISS), 10 al 15 de septiembre de 2007, Moscú, Rusia. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><em>~ </em> Marasco, Nora Inés y Fernández Pastor, Miguel Ángel: <em>La solidaridad  en la seguridad social. Hacia una ciudadanía social. </em> Colección “Breviarios de la Seguridad Social” del Centro Interamericano  de Estudios de la Seguridad Social (CIESS), órgano técnico de docencia,  capacitación e investigación de la Conferencia Interamericana de Seguridad  Social (CISS). </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Pérez Amorós, Francisco.  (Director del Departamento de Derecho Público y Ciencias Histórico  Jurídicas de la Universidad Autónoma de Barcelona) Ponencia: <em>De  la Europa de los mercaderes a la Europa Social; los aspectos sociales  de la Constitución Europea de 2004,</em> presentada en el &lt;&lt;V  Congreso Iberoamericano del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social,  de la AIJDTSSGC&gt;&gt;, Caracas, del 19 al 21 de octubre de 2005. Consultable  en: <em><a href="http://www.aijdtssgc.org/" target="_blank">www.aijdtssgc.org</a> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ <em>Revista Latinoamericana  de Derecho Social, </em>N° 7 julio-diciembre de 2008. Instituto de Investigaciones  Jurídicas de la U.N.A.M.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Ruiz Moreno, Ángel  Guillermo (Coordinador): <em>El Derecho Social a inicios del siglo XXI.  Una visión en conjunto. </em>Editorial Porrúa, México, 2007.<em> </em> <em> </em></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Ruiz Moreno, Ángel  Guillermo: <em>Las AFORE, el sistema de ahorro y pensiones mexicano,</em> 6ª edición actualizada, Editorial Porrúa, México, 2009.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Ruiz Moreno, Ángel  Guillermo: <em>Nuevo Derecho de la Seguridad Social, </em> 14ª edición actualizada, Editorial Porrúa, México, 2009.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Stiglitz, Joseph E. <em> El malestar en la Globalización, </em> 1ª edición, Santillana Ediciones Generales, Madrid, 2002.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong><em>ABSTRACT:</em></strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El servicio público  de la seguridad social es sin duda una de las estrategias políticas,  económicas y sociales más importantes para cualquier país del orbe,  más allá del tipo de gobierno o del perfil ideológico de sus  gobernantes. Sin embargo, no es extraño que hoy día la seguridad social  parezca un postulado de corte político, una simple entelequia y una  utopía al no comprenderse la enorme trascendencia de lo que ella significa. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">Acaso todavía sea posible  impedir, como sociedad organizada que nos preciamos de ser, que el Estado  continúe rehuyendo su responsabilidad originaria que le compete en  materia del servicio público de la seguridad social, evitando que se  privatice la misma o se intente lucrar sin medida ni control con este  servicio público de enorme trascendencia social. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">DR. ÁNGEL GUILLERMO  RUIZ MORENO</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Investigador Nacional  de México y de la Universidad de Guadalajara (U.de G.)</span></p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;">~ Presidente de la Asociación  Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo y de la Seguridad  Social ‘Dr. Guillermo Cabanellas’ (AIJDTSSGC)</span></p>
</div>
</div>
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		<title>Declaración de Guatemala</title>
		<link>http://aijdtssgc.org/2009/12/18/declaracion-de-guatemala/</link>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 00:20:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador General</dc:creator>
				<category><![CDATA[Avisos]]></category>
		<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[De nuestra mayor consideración: Para el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social (CIESS), es muy grato informarle que la Declaración de Guatemala: Por una cultura de la seguridad social en las Américas —presentada el 3 de noviembre, en el marco &#8230; <a href="http://aijdtssgc.org/2009/12/18/declaracion-de-guatemala/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>De nuestra mayor consideración:</p>
<p align="justify">Para el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social (CIESS), es muy grato informarle que la <em>Declaración</em><em> de Guatemala: Por una cultura de la seguridad social en las Américas </em>—presentada el 3 de noviembre, en el marco de la xxv Asamblea General de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS)— fue aprobada por la unanimidad de los asistentes, entre ellos, representantes y funcionarios de las instituciones de seguridad social de veintiún países de la región, organismos internacionales, así como autoridades gubernamentales y de centros de enseñanza superior de diversos países. En tal oportunidad, fueron entregados al ciess 108 formularios de adhesión.</p>
<p align="justify">Por nuestra parte, deseamos compartir con usted este hecho histórico que pretende conjuntar esfuerzos entre la comunidad internacional, a fin de propiciar una cultura de la seguridad social, por medio de la educación en todos los sectores sociales de la región.</p>
<p align="justify">De igual forma, le comunicamos que en nuestra página electrónica (<a style="color: #112508;" href="http://www.ciss.org.mx/ciess" target="_blank">www.ciss.org.mx/ciess</a>) se encuentran disponibles los siguientes documentos: texto de la <span style="text-decoration: underline;"><a style="color: #112508;" href="http://www.ciss.org.mx/ciess/pdf/es/guatemala2009/DeclaEsp.pdf" target="_blank">Declaración</a></span> en los cuatro idiomas de nuestra Organización; resultados del <em><span style="text-decoration: underline;"><a style="color: #112508;" href="http://www.ciss.org.mx/ciess/index.php?id=cuestionario_2009" target="_blank">Cuestionario Proyecto regional educativo Seguridad social para todos</a></span></em>, así como los detalles del acto de la <span style="text-decoration: underline;"><a style="color: #112508;" href="http://www.ciss.org.mx/ciess/pdf/es/guatemala2009/Presentacion_espanol.pdf" target="_blank">presentación</a></span> de la Declaración.</p>
<p align="justify">Asimismo, en dicha página está a su disposición el formato de <span style="text-decoration: underline;"><a style="color: #112508;" href="http://www.ciss.org.mx/ciess/pdf/es/guatemala2009/Adhesion_Espanol.pdf" target="_blank">adhesión</a></span> a la Declaración, el cual invitamos, en caso de no haberlo hecho, a llenarlo y devolverlo al ciess. Esta adhesión puede ser de carácter institucional o personal. Desde ya le manifestamos que nuestro Centro de Estudios verá con mucho agrado si usted tuviera a bien hacernos llegar su respaldo y adhesión a los términos de la Declaración.</p>
<p align="justify">Agradecemos su deferente atención y hacemos propicia la oportunidad para enviarle nuestros atentos saludos.</p>
<p align="justify">
<p><strong>Dr. Miguel Ángel Fernández Pastor</strong><br />
Director del CIESS</p></blockquote>
<p>SR. DR. MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ PASTOR<br />
DIRECTOR DEL CIESS<br />
P R E S E N T E</p>
<p>En respuesta y formal obsequio a su amable comunicación anterior, en archivo adjunto me permito enviarle a nombre de la Asociación Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social &#8216;Dr. Guillermo Cabanellas&#8221; (AIJDTSSGC), cuya Junta Directiva Internacional me horno en presidir, la carta de adhesión a la &#8220;Declaración de Guatemala: por una cultura de seguridad social en las Américas&#8221;, efectuada por la organización académica que me honro en presidir, la que aglutina a más de mil Miembros de Número, juslaboralistas y/o segurólogos sociales establecidos a lo largo y ancho de toda Iberoamérica, siendo la nuestra una Asociación apartidista y sin fines de lucro dedicada al estudio y la difusión tanto del Derecho Laboral como del Derecho de la Seguridad Social, y contando con representación efectiva en todos los países del área geográfica iberoamericana.</p>
<p>Para nosotros representa un logro importante estar estrechamente vinculados al CIESS, así como poder patentizar ahora nuestra adhesión incondicional, no sólo a dicha &#8220;Declaración de Guatemala&#8221;, sino también a las nobles tareas y la magnifica labor continental desarrollada por el órgano de capacitación e investigación de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS) a su muy digno cargo.</p>
<p>Es propicia la ocasión para reiterarle a nombre propio y el de la membresía, las seguridades de nuestra atenta y distinguida consideración.</p>
<p>Atentamente,</p>
<p>DR. ÁNGEL GUILLERMO RUIZ MORENO<br />
Presidente Internacional de la AIJDTSSGC</p>
<p>C.c.p.- Dr. Roberto A. Rubio Unibe.- Srio. Gral. de la AIJDTSSGC.- Para su conocimiento y debida toma de nota.<br />
C.c.p.- Mtro. Luis Gonzalez Gurrola.- Subsecretario de AIJDTSSGC.- Para la difusión en la Membresía de Número de dicha adhesión.<br />
C.c.p.- Lic. Á. Edoardo Ruiz Buenrostro.- Asuntos Internacionales de la AIJDTSSGC, para los fines de difusión pertinentes.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Hasta siempre, profesor</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 01:21:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador General</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Tomado de http://www.ilo.org/public/english/iira//bulletin/june2009/luispa.htm Nos ha dejado un gran jurista, un profesor y un investigador que supo prestigiar como muy pocos el estudio del Derecho del Trabajo y de las Relaciones Laborales, un difusor de una disciplina que amó como nadie &#8230; <a href="http://aijdtssgc.org/2009/07/06/hasta-siempre-profesor/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tomado de <a href="http://www.ilo.org/public/english/iira//bulletin/june2009/luispa.htm">http://www.ilo.org/public/english/iira//bulletin/june2009/luispa.htm</a></p>
<p>Nos ha dejado un gran jurista, un profesor y un investigador que supo prestigiar como muy pocos el estudio del Derecho del Trabajo y de las Relaciones Laborales, un difusor de una disciplina que amó como nadie y a la que le dedicó toda su vida, pero por sobre todo, y es lo que quisiéramos destacar de un modo particular al recordarle, un peruano universal.</p>
<p><span id="more-139"></span></p>
<p>Quiso la suerte que pudiéramos vernos por última vez en Buenos Aires, en septiembre de 2008, en la ocasión del VI Congreso Regional de las Américas de la AIRT. Seguramente el momento más emotivo y recordado de aquel evento fue sin duda el del homenaje ofrecido, tan merecidamente, al Dr. Luis Aparicio Valdez, Ex Presidente de la IIRA y de la Asociación Peruana de Relaciones de Trabajo (APERT).</p>
<p>El Dr. Mario Pasco Cosmópolis, para ese momento Ministro del Trabajo del Perú, junto a los profesores Russell Lansbury, Bruce Kaufman, Germán Ramírez-Gastón Ballón, Presidente de la APERT, Pedro Núñez de la ARTA, y el propio homenajeado, hicieron uso de la palabra. En el acto se presentó la obra colectiva: &#8220;Relaciones Laborales en el Mundo. 43 Estudios en Homenaje al Profesor Luis Aparicio Valdez de sus amigos profesores e investigadores de los cinco continentes&#8221;, una muy bien acabada edición publicada por la Asociación Peruana de Relaciones de Trabajo (APERT) que resultará un texto imprescindible para comprender las tendencias más relevantes de las relaciones de trabajo contemporáneas. Al final, y con esa emotividad tan especial que sólo tienen las cosas espontaneas, muchos participantes subieron al presidio para rodearle, en símbolo de afecto y de respeto, y hacerse fotos con él de las que se conservarán cientos de copias.</p>
<p>En la presentación de la obra, Germán Ramírez-Gastón Ballón escribía: &#8220;La generosa colaboración de todos los autores que participan en esta obra, constituye un claro testimonio de admiración, afecto y aprecio por el Profesor Luis Aparicio Valdez, quien destaca no sólo por sus sólidos conocimientos en el ámbito de las Relaciones de Trabajo y el Empleo, y su difusión a nivel internacional, sino por su calidad humana y personal, que nos permite apreciar sus virtudes de hombre sabio, probo y desprendido&#8221;.</p>
<p>Fue aquel un momento inolvidable por tantas razones pero especialmente simbólico cuando se homenajeó a quien fue un hombre sabio, y por eso mismo generoso, que llegó a tener discípulos acaso donde nunca lo imaginó, ese sino virtuoso de los grandes maestros como el Profesor Aparicio Valdez.</p>
<p>Al despedirle, Don Lucho, quisiéramos agradecerle por todo y por todos aquellos de quienes ahora nos sentimos mandatarios y que, al igual que nosotros, desearían rendirle un homenaje sencillo, pero lleno de admiración y de reconocimiento.</p>
<p>Giuseppe Casale</p>
<p>Humberto Villasmil Prieto.</p>
<p><a href="http://www.ilo.org/iira/bulletin/june2009/homenaje.htm">Relaciones Laborales en el Mundo, 43 Estudios en Homenaje al Profesor Luis Aparicio Valdez</a> de sus amigos profesores e investigadores de los cinco continentes</p>
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		<title>¿Desea usted colaborar con nosotros?</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Nov 2005 23:07:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador General</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si usted es miembro de la Asociación Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social &#34;Dr. Guillermo Cabanellas&#34;, usted puede enviarnos artículos de su autoría, así como invitaciones a congresos y conferencias, para que sean publicadas &#8230; <a href="http://aijdtssgc.org/2005/11/04/desea-usted-colaborar-con-nosotros/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si usted es miembro de la Asociación Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social &quot;Dr. Guillermo Cabanellas&quot;, usted puede enviarnos artículos de su autoría, así como invitaciones a congresos y conferencias, para que sean publicadas en este portal.<br />
Por favor, utilice el enlace &quot;envía la noticia&quot; o envíenos un correo electrónico a webmaster (@) aijdtssgc.org y nosotros la colocaremos en el sitio web.</p>
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